- Un grupo armado, casi con seguridad talibanes, asesinó en Pakistán a seis trabajadores sanitarios que estaban vacunando a niños contra la poliomielitis. Unos cuantos predicadores musulmanes de la zona han estado propalando que la campaña de vacunación —con apoyo de las Naciones Unidas— es un plan de Occidente para esterilizar a los musulmanes. Esto no es noticia y ya había ocurrido en Nigeria, gracias, de nuevo, a predicadores musulmanes que alimentaron el mismo rumor. La poliomielitis no se erradicó, y millones de niños siguen en peligro de invalidez y muerte, gracias a estos “hombres de Dios”.
- Después del caso de Savita Halappanavar, que no fue en modo alguno único sino simplemente la gota que derramó el vaso, el gobierno de Irlanda se comprometió finalmente a reglamentar explícitamente el aborto para los casos en que haya riesgo de vida cierto para la mujer. Es muy poco y muy tarde, pero es algo.*
- El teólogo y monarca antes conocido como Joseph Ratzinger abrió, con bombos y platillos, una cuenta de Twitter, y luego de unos días destinados a crear expectativa en sus fans, procedió a emitir unos pocos mensajes a cual más anodino, que fueron festejados y repetidos por sus seguidores como si fuesen lo más inteligente desde Aristóteles, aun siendo apenas más profundos que el texto de la tarjeta navideña promedio. Esto tampoco es noticia, dado que el pontífice, como todos los teólogos, no se caracteriza por transmitir información útil para la vida real en ningún sentido.
Y eso es todo por ahora… pero sigan sintonizándonos.
* POSTDATA: Respecto del asunto del aborto en Irlanda, los obispos católicos han dejado en claro su altura moral. Por si alguien albergaba la sospecha de que pudiera haber algo de humanidad o decencia en esos marchitos corazones, han dicho que un cambio de la ley que permita el aborto equivaldría a cambiar “el cuidadoso equilibrio entre el derecho a la vida de una madre y de su hijo no nacido” y que tal cosa es injustificable. Injustificable: no importa que la mujer vaya a morir, no importa que el feto sea inviable. Si la vida de una mujer depende de abortar, la mujer debe ser dejada morir.
* POSTDATA: Respecto del asunto del aborto en Irlanda, los obispos católicos han dejado en claro su altura moral. Por si alguien albergaba la sospecha de que pudiera haber algo de humanidad o decencia en esos marchitos corazones, han dicho que un cambio de la ley que permita el aborto equivaldría a cambiar “el cuidadoso equilibrio entre el derecho a la vida de una madre y de su hijo no nacido” y que tal cosa es injustificable. Injustificable: no importa que la mujer vaya a morir, no importa que el feto sea inviable. Si la vida de una mujer depende de abortar, la mujer debe ser dejada morir.