lunes 8 de febrero de 2010

Penetración de la Internet

Revista Barcelona, Año 7, Nº 179, p. 12

domingo 7 de febrero de 2010

Lo burdo de lo sobrenatural

“El mundo de los vivos encierra ya por sí solo bastantes maravillas y misterios; maravillas y misterios que obran por modo tan inexplicable sobre nuestras emociones y nuestra inteligencia, que ello bastaría casi para justificar que pueda concebirse la vida como un sortilegio. No; mi conciencia de lo maravilloso es demasiado firme para que pueda dejarse nunca fascinar por el simple sobrenatural, que, en resumidas cuentas, no es sino un artículo de manufactura fabricado por espíritus insensibles a las secretas sutilezas de nuestras relaciones con los muertos y los vivos en su infinita muchedumbre: profanación de nuestros más tiernos recuerdos; ultraje a nuestra dignidad.”

Joseph Conrad, del prólogo a La línea de sombra (1917)

sábado 6 de febrero de 2010

Mentiras sobre el aborto II (A172)

Hace un tiempo hablé de las mentiras empleadas por los fanáticos religiosos para denostar el aborto, entre ellas la del inexistente “síndrome post-aborto”. Las apelaciones psicológicas y sentimentales no son las únicas; los activistas antiderechos abusan también de las estadísticas, como demuestra el boletín nº 649 de la agencia católica Notivida, del cual se hacen eco AICA y Valores Religiosos.

Se trata del mismo repugnante argumento que Notivida empleó el año pasado en su informe-propaganda sobre el tema: el aborto ilegal no mata suficientes mujeres como para que sea prioritario hacerlo legal. Sería ocioso repetir las mismas explicaciones que di hace un año demostrando que este pseudo-argumento es falaz, además de inmoral.

Reproduzco aquí el comentario anónimo que recibí entonces, porque es revelador de cómo una persona puede rechazar de la boca para afuera las ideas de la Iglesia sobre la mujer y el sexo, y al mismo tiempo sostener una opinión que demuestra cómo ha internalizado la moralina cristiana, su profunda misoginia y su inhumana concepción de la responsabilidad:
El aborto solo tiene que ser legal para algunos casos(violaciones por ej.). No es posible que una mujer se encame con alguien y no use un metodo anticonceptivo. Si no lo hace, y despues quiere abortar eso no lo veo bien y habla de la irresponsabilidad de la pareja; aun siendo adolescentes, pues hoy los pibes saben de estos temas. Traer a alguien al mundo no es un ACCIDENTE por lo que yo diria para esos casos, ¡JODANSE! En los hospitales publicos existen metodos gratuitos de anticoncepcion, por lo una mujer pobre puede acceder a ellos. Aue la Iglesia no quiere que se usen esos metodos me importa un carajo. La Iglesia no es toda la gente y no toda la gente es catolica o de la religion que sea.
Todo lo cual es una advertencia sobre la necesidad de descristianización que propone Michel Onfray: no basta con luchar contra los signos visibles de la religión, sino que hay que reformular toda la cultura para extirpar de ella los conceptos religiosos, especialmente el que se vislumbra en este comentario anónimo: que somos “responsables” (es decir, culpables, moralmente merecedores de castigo) por actos que no perjudican a un tercero; que nos merecemos ciertas cosas (como parir un hijo no deseado) porque ante los ojos de Alguien hemos sido descuidados.

martes 2 de febrero de 2010

La vacuna contra el SIDA no vale la pena (A171)

Tengo aquí algo que me gustaría que me ayudaran a desentrañar, porque es difícil saber de qué va, pero es muy sospechoso.

Parto de un artículo publicado en la agencia de (des)información católica ACI, horrorosamente titulado Se malgasta dinero buscando vacuna para el SIDA, afirma experta, donde se citan palabras de la Dra. Bonnie Dunbar, fundadora del Centro Biomédico Africano a los efectos de que se debería gastar ese dinero más bien en curar otras enfermedades infecciosas y de transmisión sexual, y en terminar con la malnutrición, deshidratación y pésimas condiciones sanitarias que sufren tantos africanos.

El CBA es reconocido por su lucha contra el SIDA y la malaria, por lo cual no resulta inmediatamente sospechoso. Mi primera reacción, no obstante, fue relacionar el título con la doctrina católica (expresada con más o menos matices, pero bien conocida) de que las ETS como el SIDA son fruto de la inmoralidad sexual. Si bien no se lo dijo así, las ya infames afirmaciones de Benedicto XVI sobre los preservativos está en la misma línea: su subtexto es que el contagio no se evitará con medidas sanitarias sino con un cambio radical de conducta sexual, y no precisamente con lo que se llama “sexo seguro”.

Y si alguien piensa que estoy buscándole la quinta pata al gato, recordemos que la reacción de la mayoría de la dirigencia evangélica y católica a la pretendida imposición de la vacunación contra el virus del papiloma humano (HPV) en los Estados Unidos fue de mesurada duda a abierta oposición, superficialmente por cuestiones de principio sobre su obligatoriedad, sospechas de lobby de las empresas farmacéuticas o temores sobre los efectos secundarios no estudiados de la vacuna, pero en realidad motivada por la implicación de que la protección contra el HPV (que provoca cáncer de cérvix uterino) era un pase libre a la sexualidad sin control de las jóvenes vacunadas (la misma idea, demostradamente errada, se expresa sobre los preservativos). Las iglesias preferían promover la abstinencia en forma exclusiva (estrategia probadamente fallida) y arriesgar el contagio, antes que tomar medidas que le quitarían a las jóvenes el miedo al sexo.

La Dra. Dunbar (que, dicho sea de paso, tiene el mismo nombre y apellido que una astronauta, cosa que no debe llevar a confusiones) afirma que probablemente nunca se pueda desarrollar una vacuna contra el HIV que sirva en el caso de las transmisiones entre personas heterosexuales:
Esto se debe a que durante 10 días entre los cuales están los días fértiles del ciclo de la mujer, el sistema inmunológico del útero se "apaga" por completo para no destruir a los posibles espermatozoides que entren a fecundar un óvulo, así como para defender al posible embrión que se forme luego de la fertilización.

"Es como si el cuerpo dijera que necesitamos ese embrión para que fecunde, así que no hay que atacarlo. Nuevamente es la madre naturaleza ayudando a que la especie perdure mediante una efectiva biología reproductiva". Con esa reacción del cuerpo, una posible vacuna no tendría ningún efecto, explica la experta.
Esto me resulta extremadamente sospechoso. De por sí, cuando un científico se pone a hablar de la “madre naturaleza” sin que quede claro, clarísimo, que se trata de un recurso metafórico fabulesco, se me prenden las alarmas; lo mismo cuando se le adscriben intenciones y deseos al cuerpo humano. Lo de “ayudando a que la especie perdure” es casi una frase diagnóstica de la adhesión de la Dra. Dunbar a las ideas cristianas conservadoras sobre población. Pero además de eso, jamás he escuchado que las mujeres se contagien preferentemente de enfermedades infecciosas en sus períodos fértiles de la manera en que se sugiere. Es difícil que la evolución hubiera favorecido que las hembras de nuestra especie estuvieran literalmente inmunosuprimidas la tercera parte del tiempo.

Examinando la trayectoria de la Dra. Dunbar uno se encuentra enseguida con otros signos alarmantes. Resulta que Dunbar investigó durante 30 años la posibilidad de una “vacuna anticonceptiva”, usando un método por el cual el cuerpo de la mujer generaría inmunidad contra sus propias células sexuales. La investigación con animales, no obstante, mostró que lo que se generaba era una enfermedad autoinmune que no sólo eliminaba los óvulos, como se pretendía, sino que destruía los ovarios de las hembras. Dunbar aparentemente vio esto, en un flash se dio cuenta de que no debía proseguir la investigación, y en un giro profesional de 180º decidió hacer campaña contra el gasto en anticoncepción en África.

Esto está muy bien si la doctora cree que es lo correcto, pero como dije antes, hay abundantes señales de que otra cosa está ocurriendo. Por lo pronto, la noticia de la conversión de Dunbar ha encontrado eco inmediato en la blogosfera católica: un grupo “pro-vida” (es decir, pro-natalista y anti-feminista) titula amarillísticamente Vacunas anticonceptivas: funcionan pero supuestamente desechadas por destruir ovarios! y abre con lo siguiente:
La Dra. Bonnie Dunbar, una de las principales investigadoras en el campo de la anticoncepción, abandonó recientemente 30 años de trabajo en el desarrollo de una vacuna anticonceptiva, porque descubrió que el cuerpo femenino se rehúsa a ir en contra de su propia reproducción. La Ciencia, una vez más, confirma la fuerza inalterable del diseño físico femenino.
Por un lado el titular es falso porque no se trata de una vacuna anticonceptiva que funcionaba mal, sino de una línea de investigación en animales que no sirve como vacuna anticonceptiva porque tiene un efecto secundario indeseable e irreversible. La investigación no probó la imposibilidad de tal vacuna; sólo mostró que no se logrará por esa vía, a menos que se encuentre una manera menos agresiva de emplear el sistema inmune. Por el otro lado, la Dra. Dunbar puede pensar lo que quiera, pero resulta irónico que plantee que “el cuerpo femenino se rehúsa a ir en contra de su propia reproducción” cuando su trabajo partió precisamente de un estudio de casos de infertilidad causada por un trastorno autoinmune, es decir, precisamente un caso de cómo el cuerpo femenino va en contra de su reproducción. La Ciencia, con mayúscula, no ha confirmado nada sobre esa metafísica “fuerza inalterable del diseño físico femenino”; cuanto más, ha reafirmado el hecho conocido de que es difícil manipular cualquier parte de nuestra biología sin causar repercusiones en otra.

La misma noticia, el mismo texto desinformativo y plagado de mensajes contra el control de la natalidad, es reproducido por un blog que se autonombra Revista Fides et Ratio como Ovarios Destruidos: el Fracaso de las Vacunas Anticonceptivas, retomando la falsedad que notamos arriba y además pluralizando, como si una multitud de enfoques de la fría ciencia anti-vida del control demográfico hubieran chocado contra el muro infranqueable de la voluntad divina.

El texto original —despejemos el misterio— proviene del Population Research Council. Está escrito por una “investigadora” del PRC, Joan Robinson, y precedido por una gozosa nota de su presidente, Steve W. Mosher, que malinforma: “La larga e infructuosa búsqueda de una vacuna anticonceptiva, que haría que  el cuerpo de una mujer sea hostil a la recepción de espermatozoides, ya es un asunto cerrado.”

El Population Research Council es, según su pie de página, “una organización sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblación en el mundo… dedicado a terminar con los abusos contra los derechos humanos cometidos en nombre de la planificación familiar y acabar con los contraproducentes paradigmas sociales y económicos derivados de la falacia de la 'sobrepoblación'.” El sitio web internacional agrega que el PRC es “una red global y en crecimiento de grupos pro-vida” y entre sus objetivos figura la promoción de políticas pro-natalistas.

¿Y quién fundó esta maravillosa organización? Un sacerdote benedictino, Paul Marx, que también es fundador y Presidente del Consejo de Directores de Human Life International, “misioneros pro-vida para el mundo”. Vida Humana Internacional (tal es su versión en castellano) es una fuente inagotable de mentiras sobre los métodos anticonceptivos, el aborto, la eutanasia, etc. Existe una serie de organizaciones católicas que repiten los mismos argumentos y la misma desinformación, generalmente entre ellos.

¿Será, entonces, que el reporte del PRC no es más que una muestra de esta estrategia de falsedad dirigida a denostar el control de la natalidad, ya no desde la moral religiosa —a la que cada vez menos gente presta atención— sino desde una pretendida objetividad científica? No lo sé. Me gustaría saberlo. Está muy claro que la Dra. Dunbar ha cambiado de actitud de una manera bastante poco científica y más parecida a la conversión religiosa, pero no podemos juzgarla, sino apenas lamentarnos. Sería una lástima que lo de la vacuna contra el SIDA y la vacuna anticonceptiva fuera cierto, porque esas dos cosas, por sí solas, podrían reducir enormemente el sufrimiento humano (especialmente el de las mujeres), la pobreza, y el daño que nuestro número siempre creciente está haciendo al ecosistema global.

lunes 1 de febrero de 2010

Chanchadas (A170)

Me da vergüenza ajena hablar de esto, pero verdaderamente no tiene desperdicio. Resulta que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner estaba anunciando en una conferencia de prensa unos subsidios a la producción de carne porcina y, posiblemente por algún fallo momentáneo de su química cerebral, soltó de pronto esta revelación:
"La carne de cerdo, es cierto, siempre ha tenido mala prensa, en el sentido de que engorda, de que hace mal", dijo Cristina, pero luego agregó: "Acá acaba de agregar un dato que yo desconocía y es que la ingesta del cerdo mejora la actividad sexual. No es un dato menor, además yo estimo que es mucho más gratificante comerse un cerdito a la parrilla que tomar Viagra" .
Y siguió con una confidencia personal que mejor no voy a citar. Hasta ahí, poca cosa. Está bien que el cerdo no mejora la actividad sexual y que la presidenta no está para esa clase de recomendaciones. Pero ¿quién podría ofenderse por esta promoción del porcino? Si adivinaron que fue un líder religioso, acertaron.
Quien salió a contestar las palabras de la Presidenta fue el rabino y director de Or Sinai Pinjas Sudri, quien recordó que el cerdo es en realidad “un animal prohibido e impuro”. […] [L]as leyes judías sobre el Kashrut (régimen alimenticio) difieren completamente”…
[E]l cerdo es uno de los peores animales que hay “porque engaña". "Por fuera parece kosher, por dentro no lo es. Y esto aplica perfectamente a la vida de los seres humanos”.
Or Sinai es un “Centro de Tora y Kabala” de la ciudad de Buenos Aires. Para que los no judíos se hagan una idea, la Torá es la ley religiosa que Moisés recibió de Dios para ser dada al pueblo de Israel (aunque el tal Moisés nunca se menciona fuera de los libros que conforman la Torá, y ni hablemos del dios en cuestión); y la Kabala o Cábala es una corriente del misticismo judío que Borges reivindicó (literariamente, sin practicarla) por su consistencia interna, pero que es la base de mayúsculas tonterías como el Código de la Biblia (el cual resulta básicamente de jugar a la sopa de letras con la Torá).

Todo lo cual viene a cuento de que el rabino Sudri cree cosas realmente extrañas. Ahora bien, la Cábala, como dice Borges, tiene completo sentido si uno parte de ciertos supuestos teológicos muy sencillos, no comprobables pero tampoco contradictorios de la realidad. A diferencia de la Cábala, dividir la naturaleza entre cosas puras e impuras o escribir diatribas contra el cerdo en base a la cualidad de sus pezuñas no tiene sentido alguno, ni coherencia, ni debería recibir espacio en los medios, porque es una estupidez, como la similar obsesión musulmana contra cerdos y perros o el (aún popular) precepto católico de no comer carne roja en Viernes Santo. Se trata de fósiles teológicos, leyes que quizá tuvieron algún sentido hace siglos o milenios, pero que son ridículas hoy en día.

Si la presidenta comete un error al hablar de la carne de cerdo como vigorizante sexual, es casi tan errado escuchar las “argumentaciones” de un tipo como el rabino. La reacción apropiada a estas cosas es la risa.

viernes 29 de enero de 2010

Christian von Wernich, el sacerdote (A169)

Ésta no es una alerta de noticias, sino una para no olvidar. A más de dos años de ser condenado, el torturador y asesino Christian von Wernich, sacerdote, ex capellán de las Fuerzas Armadas, sigue celebrando misa en su lugar de detención, y desde la Iglesia no se ha dicho ni una palabra sobre él.

Cuando se lo acusó, lo defendieron. Mientras los juzgaban, lo defendieron incluso mientras sus víctimas sobrevivientes desfilaban ante el estrado, contando de su participación en las torturas —cómo susurraba al oído de los prisioneros que era mejor confesar para evitar el dolor, cómo les decía que sus vidas estaban en manos de los captores y de Dios. Cuando lo condenaron, su obispo, Martín de Elizalde, expresó un levísimo, hipócrita, formulaico pesar. No se lo sancionó canónicamente de ninguna manera. Y no parece que vaya a ocurrir.

Von Wernich, considerado un héroe y un prisionero político por la ultraderecha católica, es para la Iglesia un sacerdote con la misma dignidad, con la misma aptitud moral para el ministerio, que el inofensivo cura de la parroquia del barrio o el que dirige un comedor para niños pobres. Que no se diga que somos nosotros, los ateos, los anticlericales, los que siempre equiparamos a la Iglesia con lo peor de sí misma: son ellos mismos, obispos cómplices, curas silenciosos y feligreses indiferentes, los que nos han dado esa imagen.

miércoles 27 de enero de 2010

Divinas delusiones, históricas histerias

El otro día me topé con un enlace a un muy interesante artículo del Comité para la Investigación Escéptica (Committee for Skeptical Inquiry, CSI) que hace un recuento de episodios de delusiones e histerias colectivas. Como es un poco largo no voy a traducirlo todo, sino que me restringiré a las explicaciones básicas y a los episodios que tienen que ver con la fe religiosa.

Primero, las definiciones. Las delusiones colectivas son “la expansión espontánea y rápida de creencias falsas o exageradas en la población en general”, dentro de “una región, cultura o país particular”. La histeria de masas, en cambio, típicamente afecta a “grupos pequeños y muy unidos en contextos cerrados tales como escuelas, fábricas, conventos y orfanatos”. La histeria de masas se caracteriza por un trastorno de conversión, en los que la persona se queja de dolores o problemas corporales para los que no hay base orgánica alguna. El estrés psicológico se canaliza hacia síntomas físicos de dos clases: histeria de ansiedad e histeria motora. El segundo tipo es el más frecuente “en situaciones sociales intolerables, tales como contextos escolares y religiosos estrictos donde la disciplina es excesiva.” Se suele hablar de histeria de masas erróneamente en casos de delusión colectiva.

Algunos casos donde la religión metió la cola:
Mackay (1852, 539-540) reporta que en 1639 en una escuela para niñas de Lille, Francia, cincuenta alumnas fueron persuadidas por una maestra demasiado estricta de que estaban bajo influencia satánica. Antoinette Bourgignon hizo que las niñas creyeran que "pequeños ángeles negros" volaban en torno a sus cabezas, y que los diablitos del Demonio estaban por todas partes. Pronto, cada una de las estudiantes confesaron dedicarse a la brujería, volar en escobas y hasta comer carne de bebés. Estuvieron cerca de ser quemadas en la hoguera, pero se salvaron cuando se atribuyó la culpa a la directora de la escuela, que escapó a último momento. El episodio ocurrió cerca del final de la manía de las brujas en Europa continental, que duró desde 1400 hasta 1650, tiempo en el que al menos 200.000 personas fueron ejecutadas por acusaciones de brujería.
En 1806 un terror pánico de que el fin del mundo estaba cerca se extendió por Leeds y las comunidades circundantes. El terror comenzó cuando se dijo que una gallina de un pueblo cercano había comenzado a poner huevos con la inscripción “Cristo está viniendo”. Grandes multitudes se congregaron en el lugar para examinar los huevos y ver el “milagro” por sí mismos. Muchos se convencieron de que el fin estaba próximo y súbitamente se volvieron devotamente religiosos. Mackay (1852, 261) afirma que toda esta excitación se volvió rápidamente desilusión cuando un hombre “encontró a la gallina en el momento de poner uno de sus huevos milagrosos” y prontamente estableció “que el huevo había sido escrito con alguna tinta corrosiva y cruelmente forzado de vuelta al interior del cuerpo del ave.”
A las 11 de la mañana del 25 de mayo de 1953, una multitud estimada en 150.000 personas convergieron en torno a un pozo de agua en Rincón, Puerto Rico, para aguardar la aparición de la Virgen María, que había sido predicha por siete niños del lugar. Durante las siguientes seis horas, un equipo de sociólogos comandados por Melvin Tumin y Arnold Feldman (1955) se mezcló con la multitud y entrevistó a la gente. Durante ese período, algunas personas reportaron haber visto anillos de colores alrededor del Sol y una silueta de la Virgen en las nubes, mientras otros experimentaron curaciones y una sensación general de bienestar. Otros no vieron ni experimentaron nada extraordinario. Un frenesí mediático precedió al evento, y un alcalde de la zona organizó entusiastamente a los visionarios para que incitaran a grandes cantidades de peregrinos a rezos colectivos y procesiones. Tumin y Feldman hallaron que la mayoría de los peregrinos creían en la autenticidad de las afirmaciones de los niños y buscaban curas para enfermedades que los médicos habían determinado incurables. Una variedad de objetos ambiguos en la vecindad inmediata (nubes, árboles, etc.) reflejaron el estado mental religioso esperanzado y expectante de muchos de los participantes.
Desde abril de 1968 hasta mayo de 1971, más de 100.000 personas reportaron haber observado apariciones de la Virgen María sobre una iglesia copta ortodoxa en Zeitoun, Egipto. Las descripciones de los testigos variaban entre dos tipos principales: luces pequeñas, brillantes y efímeras apodadas “palomas”, y parches difusos de luz resplandeciente, de mayor duración y menor intensidad (Johnston 1980). El neuropsicólogo canadiense Michael Persinger de la Laurentian University y su colega estadounidense John Derr (1989) analizaron la actividad sísmica en la región de 1958 a 1979, y encontraron un pico de terremotos nunca antes visto durante 1969. Según ellos, “La estrecha ventana de relación temporal significativa entre los fenómenos luminosos y los terremotos está dentro de los márgenes de los antecedentes más aceptables (por ejemplo, actividad microsísmica) de actividad inminente de terremotos.” Parece que los observadores marianos estaban predipuestos por su formación religiosa y por expectativa social a interpretar los espectáculos de luces como relacionados con la Virgen María.
Como puede verse, éste y otros casos tienen paralelos obvios y conocidos. Porque está ampliamente documentado en otras partes, he omitido el episodio de las brujas de Salem, que el artículo menciona, y que puede reconocerse como similar al primero de la lista (el de las escolares que se creían poseídas por el Demonio). La lista original no incluye al “Milagro del Sol” involucrado en una de las apariciones de la Virgen de Fátima, pero también aquí es fácil trazar un paralelo con el episodio de la aparición de la Virgen cerca de un pozo en Puerto Rico, y con elementos de las visiones de luces curiosas en una iglesia de Zeitoun.

El mito de la Virgen del Pozo sigue vivo, dicho sea de paso, aunque hay quienes lo denuncian, y la de la “Madre de la Luz” en Egipto tampoco ha perdido fuerza. Imaginemos, si éste es el destino de fenómenos observados por personas de la segunda mitad del siglo XX con acceso (en teoría) a amplias fuentes de información científica, cuántas otras creencias y tradiciones antiguas se basarán en eventos extraños (pero no sobrenaturales)  tomados sin dudar como “milagros” por las gentes menos educadas y más supersticiosas de otras épocas.