jueves 7 de enero de 2010

Mendoza y sus crucifijos (A166)

La ONG “20 de septiembre”, asociación civil de Mendoza, ha enviado cartas a varias dependencias del estado provincial para que informen “cuál es el marco legal en que se sustentan a los fines de introducir símbolos religiosos en los edificios públicos”.

En Mendoza, como en toda Argentina, se encuentran crucifijos cristianos (con o sin sus correspondientes crucificados) en escuelas y hospitales públicos, juzgados, legislaturas y otras oficinas de los distintos niveles de gobierno. En general se trata de símbolos que la tradición puso y que nadie se anima a sacar, o más posiblemente, que casi nadie se ha planteado sacar, por falta de razones. Mendoza, por añadidura, es una provincia poco proclive a la laicidad; gobernada en la actualidad por un cristiano evangélico conservador, y con la bien ganada reputación de ser un semillero de integristas católicos, es ahora una sorpresa (¿o será una reacción lógica?) que surja allí una iniciativa que sólo se ha planteado con éxito en la mucho más secularizada Europa.

La nota es bastante extensa y no voy a repetir todo lo que dice. Cabe sólo aclarar que la asociación “20 de septiembre” se define como librepensadora, no atea o antirreligiosa, y que no ha pedido todavía la retirada de los símbolos religiosos, sino solamente la justificación legal de las instituciones estatales para su colocación y mantenimiento; y que declaran que están dispuestos a llevar el asunto hasta el nivel nacional.

Los comentarios a la nota son, si se quiere, más interesantes, ya que trasuntan una variedad de posiciones, con una mayoría de opiniones contrarias sin demasiados argumentos, unas cuantas abiertamente intolerantes, y unas pocas, pero significativas, de creyentes que apoyan la idea porque entienden que su fe es algo personal y no necesita de símbolos en las paredes.

Todavía es pronto para adivinar cómo seguirá el asunto, pero desde aquí estaremos atentos.

[Gracias a Facundo Fernández por ponerme sobre aviso de esta noticia.]

miércoles 6 de enero de 2010

Participando en Racionalidad

Ayer me invitó Arturo Ruiz (vía Facebook) a participar en un emprendimiento colaborativo, Racionalidad, alojado en el portal de redes sociales Bligoo. Por el momento hay pocos lectores y sólo dos escritores (Arturo y yo), pero reitero la invitación a mi vez: todos pueden participar, exponiendo sus puntos de vista, siempre que se haga con racionalidad y apertura al diálogo.

Mi intención primera, por sugerencia de Arturo, era simplemente “reciclar” posts antiguos de Alerta Religión que fueran relevantes, pero inevitablemente la pluma del escritor se desvía del camino y termina escribiendo algo nuevo, o una reformulación de las cosas. Así fue que me vi redactando un articulito titulado “Sobre la libertad y los límites”. Invito a los interesados a leerlo y a seguirme allí. Con seguridad, mucho del contenido les será conocido de aquí, pero no necesariamente. Y si alguien desea escribir sus propios artículos, mejor todavía.

martes 5 de enero de 2010

Ganadores del concurso de frases imposibles de Benedicto XVI

Damas y caballeros, todos ustedes han trabajado duro. Y en cierta manera, todos son ganadores. Pero de otra manera más exacta, la frase ganadora que nunca diría el Papa en público es:*
“Amo a las mujeres tanto como amo a los hombres.”
cuyo autor es Adrián Rodríguez Solórzano (link al perfil de Facebook). En mi carácter de tirano omnímodo de este blog la he elegido, por su concisión y su relevancia en varios niveles, su delicado absurdo y su aplicabilidad universal.

* Un punto para el que identifique esa referencia.

Quiero además mencionar especialmente otras dos frases, que me resultaron muy graciosas pero que no quise poner al tope porque dependen de referencias culturales específicas:
“Oiganme ñatos de corazón: es más posible, mucho más posible que un potus florezca en primavera a que un ángel pase con una remera. Alelú alelú, y Gloria Carrá, y Gloria Estefan, y Gloria Trevi, y Divina Gloria.” (Escrita por Marcelo Huerta San Martín a la manera de Peperino Pómoro.)

"As my first act with this new authority, I will create a grand army of the Republic!" (Escrita por Gonzalo Rubio, tomada del Episodio II de Star Wars.)
Estas dos frases son trasposiciones de Benedicto XVI y otros personajes, uno patético, el otro siniestro. También hubo varias alusiones a la vestimenta y a los zapatos del Papa (los famosos zapatos rojos que no son de Prada), a los apetitos pedófilos de los clérigos, y al muy probable conocimiento del Papa de que las creencias que predica no tienen fundamento alguno y sólo sirven para engañar a los ignorantes, entre otras. Algunas de las frases me hicieron reír, otras no; el humor es cosa subjetiva.

Luirro se gana una mención honoraria por adular con estilo a quien escribe con su atribución a Benedicto XVI de la muy improbable frase: “Mi blog preferido es ALERTA RELIGIÓN... pero no se lo digan a nadie.”

Muchas gracias a todos los que participaron. A los que no fueron elegidos, consuélense con la idea de que, si Dios existe, aquellos impíos que insultaron a Su vicario en la Tierra con tanta eficacia que ganaron este concurso serán los primeros en irse al infierno. Y si Dios no existe, al menos nos habremos divertido todos.

lunes 4 de enero de 2010

Pobre Iglesia, pobre monseñor (A165b)

La Iglesia asume la condena del ex-obispo y abusador sexual Edgardo Storni “con gran dolor”, según Carlos Náñez, arzobispo de Córdoba. Y no se dirá nada más del asunto hasta que la sentencia esté firme. A Storni tampoco le dirán nada, y cualquier condena eclesiástica deberá llegar (si llega) del Vaticano.

Uno podría admirarse, si fuera un fanático, ante la consistencia de las respuestas de la Iglesia Católica a los casos que involucran a sacerdotes u obispos. Primero se los protege y oculta, luego se los defiende, finalmente se asume “con gran dolor” que entre esos hombres de Dios hay abusadores sexuales, violadores de niños, hasta homicidas, y eso es todo. Como mucho se habla de un perdón a medias por las “fallas” de los hombres de la Iglesia, que no manchan su carácter de institución santa y sobrenatural, y se pide “reconciliación”. Quien escucha con atención puede oír, en el trasfondo, no el verdadero dolor o la indignación, sino el disgusto de los clérigos por haber sido descubiertos una vez más.

Storni fue condenado el 31 de diciembre; la noticia llegó a los diarios temprano en la mañana, y seguramente antes a los lugares de poder. Incluso con las festividades de por medio, uno esperaría que las personas importantes, los referentes políticos y religiosos, elevaran su voz para acompañar la condena y para exigir más justicia, más rápida, y más reparación a las víctimas. Hasta ahora sólo ha habido una reacción de ese tipo, la del diputado provincial santafesino Pablo Javkin, quien protestó por la demora del caso: no sólo las dilaciones de los defensores, sino también las excusaciones de los jueces, que se apartaron de la causa aduciendo motivos inadmisibles, como el juez Dardo Rosciani, que invocó su condición de católico para no dictar sentencia. Esas excusaciones fueron aceptadas por la Cámara Penal debido a los apoyos políticos de que gozó Storni.

¿La reacción del Episcopado? Ninguna. Después de unas semanas en la que los obispos no se privaron de salir al aire a hablar del terrible peligro de permitir que se casen de mutuo acuerdo dos adultos del mismo sexo, nos invade ahora un silencio sepulcral ante un hombre condenado por abusar en cuerpo y alma (como quiera que se entienda ese término) de jóvenes que fueron dejados a su cuidado. Los abogados católicos locales, la rancia cúpula de poder conservador de Santa Fe, los demás obispos, el mismísimo Vaticano, ¿no vieron el peligro de —no se preocuparon siquiera por la imagen que daba de la Iglesia— preservar en sus filas a un prelado cuyas actividades ilegales eran un secreto a voces?

sábado 2 de enero de 2010

Concurso: cosas que el Papa nunca diría

Como estos días andan livianos de noticias (crucemos los dedos, toquemos madera), y a partir de un par de frases al vuelo en la página de Facebook de Alerta Religión, decidí dejar que los lectores se diviertan con uno de nuestros blancos favoritos: el Papa Benedicto XVI. (No es nada personal. Benedicto es un blanco favorito porque es una celebridad y porque su religión le hace hacer y decir cosas notoriamente extrañas o desagradables. Como Tom Cruise o Mel Gibson.) Armamos un pequeño concurso cuyo tema es cosas que el Papa nunca diría, entiéndase en público o al menos jamás fuera de su círculo íntimo.

Las frases deben ser cortas, mejor irónicas que agresivas, mejor relevantes que absurdas, y pueden ir acompañadas de una anotación para darles contexto (lugar, ocasión). Por ejemplo:
(El Papa al salir al balcón y ver llena la Plaza de San Pedro): “¡Buenos días, católicos!!! ¡¿ESTÁN LISTOS PARA ROCKEAR?!”.
O también:
A los cardenales de la Curia, en una audiencia: “Hoy elegí zapatos rojos porque me hacen ver sexy.”
Los que ya postearon sus frases en Facebook, no se preocupen, que ya los tengo en cuenta. Los demás pueden ponerlas aquí, en sus comentarios. No hay límite por persona. En unos días elegiré una (o dos o tres, como mucho) y la postearé como “ganadora”, aunque de hecho no hay premio más que ése.

jueves 31 de diciembre de 2009

Edgardo Gabriel Storni, obispo y abusador (A165)

¡El año termina con buenas noticias! Edgardo Gabriel Storni, ex obispo de la diócesis de Santa Fe de la Vera Cruz, fue condenado ayer a ocho años de prisión por abusar sexualmente del entonces seminarista Rubén Descalzo, suceso que ocurrió en 1992 pero fue denunciado diez años después. La condena es la mínima dispuesta por la ley para un caso de abuso agravado por el vínculo (ya que Storni era un sacerdote a cargo de seminaristas).

La sede de la diócesis es la ciudad de Santa Fe, capital de la provincia argentina del mismo nombre, y un bastión del conservadurismo político y religioso. Cuando la historia salió a la luz por primera vez en 2000, en un libro de la periodista Olga Wornat, se produjo allí un escándalo, más por la publicidad que por el hecho en sí, ya que al parecer las inclinaciones aberrantes de Storni eran conocidas. El obispo habría abusado de jóvenes seminaristas tanto en el seminario de Santa Fe como en los retiros espirituales organizados en Santa Rosa de Calamuchita (Córdoba). Varios sacerdotes locales y otros lo sabían, pero no se atrevían a hablar, dado que Storni tenía contactos políticos influyentes.

En 2002 el caso tomó estado judicial. En medio del revuelo, José Guntern, un sacerdote ya mayor que hacía años le había escrito una carta instándolo a que se arrepintiera, fue citado al Arzobispado por orden de Storni y se le obligó a firmar una retractación. Storni viajó al Vaticano y fue recibido por el Papa, junto con otros obispos argentinos. La Santa Sede, sin denunciarlo a la justicia, le había iniciado una investigación interna en 1994, pero el asunto fue a parar a un cajón, olvidado. En nombre del Episcopado, el arzobispo de Rosario, Eduardo Mirás, dijo que “monseñor Storni goza de nuestro respeto” y que “las afirmaciones que se han hecho corren por cuenta de quienes las hicieron”.
 
Poco después el arzobispo renunció, pero continuó negando todos los cargos. El Arzobispado le facilitó una finca en La Falda (Córdoba), donde vivió tranquila y discretamente mientras gestionaba su jubilación (pagada por el Estado, al igual que su sueldo cuando estaba en actividad). Storni fue procesado por el caso de Descalzo, pero el juez desestimó otras dos denuncias. La causa por coerción que se le había abierto por su cuasi-secuestro de José Guntern fue cerrada. La defensa hizo todo lo posible por dilatar el proceso.

La sentencia dictada ayer ya fue apelada. Incluso si quedara firme, a Storni se le dará seguramente el beneficio de la prisión domiciliaria, puesto que ya ha sobrepasado los 70 años de edad. En Argentina es ya común, desgraciadamente, que los criminales de alto perfil sean juzgados tarde y condenados muy tarde, y que se les conceda este beneficio permitiéndoseles vivir prácticamente una vida normal, en sus casas generalmente amplias y cómodas, donde gozan de libertad total y cuyos guardianes hacen la vista gorda ante escapadas.

Es tarde para castigar apropiadamente a Edgardo Storni, pero al menos la mancha legal no podrá borrarse.

miércoles 30 de diciembre de 2009

Matrimonio gay, la pesadilla católica (A164b)

Como un coro con larga práctica, la caverna católica continúa emitiendo sus notas de odio indisimulado contra el matrimonio homosexual, que ayer se hizo realidad por primera vez en Argentina y en América Latina. AICA reproduce las opiniones de tres obispos “en defensa de la familia”:
  • José Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario, habló del deber de intolerancia (que él niega que lo sea) de la Iglesia en su crítica contra las “leyes que… alteran el sentido del matrimonio”. O sea, advierte que no puede dejar de protestar si la ley civil no se somete a la doctrina católica.
  • José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe, aludió oblicuamente al tema y sugirió que la falta de apoyo del estado y la sociedad a “la familia” —que es papá, mamá y todos los niñitos que le sea materialmente posible parir— es “criminal”.
  • Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas, se escandalizó también por la falta de protección a “la familia” y a las “presiones graves de ciertos sectores minoritarios con mucho poder económico” que aparentemente quieren robarles a los creyentes su preciosa palabra “matrimonio”.
Todo esto es archiconocido pero sigo repitiéndolo porque, créase o no, hay gente que no conoce o prefiere ignorar la profundidad de la paranoia, de la fobia y del odio de estos dirigentes eclesiásticos y de sus seguidores. El caso de los creyentes más tolerantes, que deberían precisamente ser los más informados y los más preocupados por esta tendencia de sus líderes a mentir y a azuzar el prejuicio, me parece especialmente preocupante. Me gustaría ver que alguien, desde dentro de la Iglesia Católica, contestara estas declaraciones cargadas de veneno y de intolerancia. ¿Será posible eso, o tendremos que creer que todos los católicos son tan cerrados?

No se trata de que la Iglesia renuncie a su doctrina de que la homosexualidad es inmoral (es asunto suyo lo que eligen creer). Pero sí sería bueno que dejaran de emitir alarmas ridículas, como que la familia tradicional está quedando desprotegida y que la raza humana va a extinguirse si se permiten los matrimonios entre homosexuales. Y que no convirtieran este tema en una cause célèbre tras la cual puedan alinearse los más fanáticos contra los que no creemos como ellos. Lo que se dice tiene consecuencias. La discriminación de palabra rara vez se queda ahí. El odio encuentra vías.