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«Eliminan de “Miss Mundo 2013” el desfile en bikini ante protestas de grupos musulmanes.» |
La frivolidad del asunto no debería distraer al lector, sin embargo, de varias cuestiones muy interesantes. El titular, para empezar, ya es eufemístico. No se trata de meros “grupos musulmanes” sino de unos personajes bastante siniestros: uno es de ellos es la rama indonesa de la organización integrista islámica Hizb ut-Tahrir, que orwellianamente significa “Partido de la Liberación” y cuya plataforma política incluye el establecimiento de un califato islámico mundial (una dictadura bajo la sharia) y la destrucción del estado de Israel. Otro es el Consejo Indonesio de Ulemas, que no pidió que las mujeres no desfilaran en bikini sino que el evento se suspendiera totalmente, dado que es “sólo una excusa para mostrar partes del cuerpo de las mujeres que deben permanecer cubiertas”.
De más está decir que una “protesta” de parte de esta clase de personas equivale a una amenaza, sin comillas.
El otro punto interesante es cómo los organizadores del certamen de Miss Mundo están dispuestos al compromiso cobarde, incluso al costo de poner en peligro a las mujeres y a los trabajadores que participarán del evento, con tal de no perder la oportunidad de vender su desfile de Barbies étnicamente diversas en un país grande e influyente del continente más poblado de la Tierra. Una de las organizadoras se encargó de explicar: “Nos gusta trabajar con respeto a cada país, y no veo por qué uno no deba comportarse con respeto cuando visita otro país”, como si la cuestión fuera de respeto, siendo que no lo es. El miedo a las represalias de un grupo de fanáticos misóginos no es respeto; someterse y someter a las mujeres a las normas represivas de los susodichos fanáticos no es respeto. La nota periodística aclara que la inmensa mayoría de los indonesios son “musulmanes moderados”; ¿por qué, entonces, se habla de “respeto” a un “país”, y no de dar lugar a los caprichos de un puñado de fanáticos? ¿Será que ese puñado tiene armas? ¿Será que esos famosos y omnipresentes musulmanes moderados no son tan moderados?
Lo que se ha hecho aquí es simplemente adaptar el diseño de un producto a las costumbres del lugar donde se desea venderlo. El modelo de mujer-objeto decorativo que les gusta a los musulmanes es diferente al modelo de mujer-objeto decorativo que prefieren la mayoría de los europeos y americanos. La diferencia principal, en este punto, es que los musulmanes prefieren que sus mujeres-objeto se luzcan como decoración sólo en ámbitos privados. La exhibición del cuerpo femenino en público, al igual que toda sensualidad abierta, va en contra del objetivo subterráneo de lograr una sociedad basada en la represión sexual, que oriente sus impulsos hacia placeres más sangrientos y santos como el apedreamiento de adúlteras o la jihad armada.