Esta noticia llega de España, madre patria cuyos muchos problemas con la religión no suelo cubrir en este blog, pero por la cual hice una excepción debido a lo graciosa que fue, y en un nivel más profundo, por lo que nos dice sobre las doctrinas religiosas.
Un tal Juan Rodrigo L. L., de 22 años y evidentemente sin mucha idea del mundo exterior, andaba navegando por internet y se encontró con el sitio web oficial de la iglesia de la Cienciología, culto al cual pertenecen unos cuantos desagradables ricos y famosos, entre ellos Tom Cruise. La Cienciología fue inventada por un ex-escritor de ciencia ficción, Ronald Hubbard, y no ha dejado de hacer dinero desde entonces, con sus doctrinas mezcla de pseudociencia y misticismo que requieren el pago de jugosas sumas para acceder a los libros que las explican y los implementos tecnológicos que sirven de utilería a sus rituales.
Creyendo que se encontraba ante una broma, Juan Rodrigo procedió a enviar un e-mail a la dirección de contacto del sitio web, afirmando ser parte de una "organización secreta del Vaticano" lista para ejecutar una masacre, e instando a los miembros de la iglesia a librarse de "esa plaga" que es la Cienciología. Firmó "El Reverendo". Resultado: un juicio por amenazas, con posibilidad de cárcel.
¿Qué dice Juan Rodrigo en su defensa? "Le eché un vistazo y me pareció una tontería, un juego de rol por Internet", y por eso no lo tomó en serio, aunque sabiendo ahora lo que sabe está arrepentido.
Dejemos ahora al pobre J. R. con su problema y veamos qué nos dice esto.
¿Es la Cienciología completamente ridícula? Sí, desde luego. ¿Es fundamentalmente distinta a las otras religiones? A priori, está el hecho de que sabemos que fue diseñada por una persona en particular, y esa persona vivió en tiempos recientes y tenemos fotos de ella. Pero en esto hay muchos nuevos movimientos religiosos y cuasi-religiosos que se le parecen.
Además, la Cienciología es de tendencia psicoanalítica-terapéutica y tiende a orientarse a los problemas del individuo, asegurándole que puede vencerlos y llegar a un estado de mayor "claridad", mientras que las religiones abrahámicas enfatizan la obediencia a un poder superior, pero incluso en ellas encontramos movimientos que apelan al poder personal, al beneficio monetario y al bienestar individual que supuestamente resultan de seguir sus normas.
Lo que confundió a J. R. fue que la Cienciología utiliza un lenguaje que está más cerca de la ciencia ficción que de la religión tradicional a la que él seguramente ha estado expuesto. Una historia donde una gran esfera de energía viviente que habita en una dimensión inaccesible envía a la Tierra una parte de sí en forma humanoide para activar en los seres humanos los mecanismos mentales que les permitan acceder a esa dimensión y así ser merecer ser subidos (uploaded) como un espíritu de pura información a la Gran Mainframe Universal al morir: todo esto suena vagamente conocido, pero no es Philip José Farmer ni William Gibson ni David Brin, sino una parte del mito cristiano.
La equivocación de J. R. es feliz; su natural ignorancia debería ser nuestra, porque lo que ignora este chico es la inexistente diferencia entre una religión sin contacto con la realidad y una historia de ficción increíble... o entre cualquiera de ellas y una parodia bien escrita.