Este tipo de noticias ya resulta deprimente y repetitivo, por lo que me limito a consignarla. Bajo el título Con el rosario en lugar del Código, el diario Página/12 denuncia hoy que un juez ha ordenado suspender por 48 horas un aborto que iba a realizarse a una joven de 18 años con discapacidad mental que fue violada, según parece, por un familiar.
El Comité de Bioética del Hospital Penna de la ciudad de Bahía Blanca ya había decidido que la interrupción del embarazo era procedente, como lo declara el Código Penal explícitamente en casos como éste, pero el juez Jorge Eduardo Longas, "conocido por su fervor religioso", ordenó aplazarlo. Entretanto, un grupo de monjas que trabaja en el hospital hizo una "cadena de oración", y el Arzobispado de Bahía Blanca, encabezado por Guillermo José Garlatti, planea un acto público contra el aborto.
Quiero dejar aquí aclarado por enésima vez que éste asunto no es cuestión de religión, sino de ley. Me parece correcto que los católicos se manifiesten ruidosamente contra lo que ellos consideran un asesinato (con excepciones: que las monjas no lo hagan dentro del hospital público donde trabajan, y que no se moleste a las madres). Aquí el culpable, y que debería ser llevado a juicio político y destituido, es el juez Longas, que al poner sus muy discutibles convicciones personales por sobre la ley ha demostrado que no es idóneo y que es indigno de ser magistrado.
A propósito de cómo decidir sobre la permisibilidad del aborto sin tener en cuenta enunciados religiosos sin fundamento, recomiendo un artículo publicado hoy (por pura casualidad, supongo) en Razón Atea, titulado Bioética materialista: el aborto, por Fernando G. Toledo.
P.D.: Hoy, 1º de octubre, el Tribunal de Familia de Bahía Blanca revocó la decisión del juez Longas, que había suspendido el aborto por 48 horas a pedido de una organización católica. Qué bueno que alguien tiene todavía huevos para hacer cumplir la ley sin dilaciones.