Atención: Ésta no es una "alerta". Se sale del tema principal de este blog porque no es una denuncia ni una expresión de indignación. Ocurre, simplemente, que estoy perplejo.
La Iglesia Católica está estudiando la beatificación (primer paso hacia la santidad) de Alexia González-Barros y González, una española nacida en 1971 que murió de cáncer a los 14 años, en 1985. Como estas cosas toman tiempo y requiere (entre otras cosas) recolectar testimonios, y también como recuerdo, sus familiares montaron un sitio web. La causa por la beatificación pasó por Madrid y por Roma y ahora está envuelta en los vericuetos de la burocracia vaticana. Todo esto no tiene nada de raro, aunque a nosotros apóstatas nos parezca un poco... bizantino (que es una forma suave de llamarlo ridículo y complicado).
¿Por qué razón Alexia podría ser declarada santa? ¿Qué hubo en su vida que le dio tal fama? Bien, resumiendo: Alexia era una niña madrileña de clase media, de familia católica del Opus Dei (escalofríos) y numerosa como Dios manda; estudió en colegio de monjas, tomó la Primera Comunión en Roma junto a la tumba del tenebroso Josemaría Escrivá de Balaguer, y viajó con la familia a Jerusalén a besar el piso del lugar donde el folleto de turismo dice que nació Jesús; al año siguiente se le diagnosticó un tumor maligno, y después de sobrellevar diez meses con gran entereza tratamientos y dolores, murió.
Si todavía no encuentran nada que amerite una declaración de santidad, bien, yo tampoco.
El mérito que en esta pobre niña hallan sus promotores póstumos es que era amable y servicial, que era devota del fundador del Opus (escalofríos), que rezaba mucho, y que le decía con frecuencia a la imagen de Jesús crucificado que si era Su voluntad que ella sufriera, entonces ella quería sufrir, y "ofrendar el intenso sufrimiento y las numerosas limitaciones físicas que padecía por la Iglesia, por el Papa y por los demás."
No estoy inventando esto, lo copio textual de su sitio web. Esta gente cree, y educó a su hija para que creyera, que el sufrimiento es algo bueno..., que Dios a veces quiere que los niños sufran horriblemente y se mueran de cáncer a los 14 años. Para estos cultistas de la muerte, el dolor es una ofrenda, un sacrificio que si se hace bien sirve para honrar a Dios y pedir por los demás.
Hace milenios, los israelitas degollaban y quemaban animales para propiciar a Yahveh, su dios. Hay quienes dicen que el cristianismo avanzó con respecto a estas prácticas al transformar el sacrificio sangriento de animales vivos en un sacrificio simbólico, la repetición ritual de la muerte de Jesús. Ya vemos que el avance no ha llegado tan lejos. Es como si los católicos devotos siguieran creyendo en el sacrificio real, un sacrificio humano, pero sin llegar a ponerlo directamente en práctica.
Entiéndase claramente que no estoy acusando a los padres y hermanos mayores de Alexia de hacerla o dejarla sufrir, o de alegrarse por su dolor. Sólo estoy pensando por escrito en la terrible disonancia cognitiva que la enfermedad y el sufrimiento extremos pueden causar en personas que saben lo que es el dolor, y les resulta indigno e injusto, pero al mismo tiempo están convencidos de que el mismísimo creador del Universo, el supremo Amor, el Padre de todos nosotros, permite ese dolor, y de alguna forma lo quiere y lo recompensa. No estoy calificado, ni por asomo, para trazar un perfil psicológico de estas personas.
Todo esto salta ahora a mi atención porque los hermanos de Alexia se están quejando de que el director de cine Javier Fesser, en su película Camino (por estrenarse en un par de semanas, pero ya vista en el Festival de San Sebastián), distorsionó la historia de la vida y muerte de Alexia, sin haberles pedido autorización ni hablar con ellos. Por lo que parece, Camino es más bien una historia "de amor y muerte" en una típica familia católica conservadora, y Frasser dice que si bien las partes referidas al Opus Dei son reales, el resto es ficción; pero la familia está comprensiblemente molesta porque aparece el nombre de Alexia a pesar de que ellos se oponían, y porque en la escena de la muerte de la niña Fesser se tomó una licencia artística de muy mal gusto.
También es muy posible que estén enojados porque la película pone el acento en los aspectos desagradables de vivir en el abrazo opresivo de los tentáculos del Opus Dei, o porque Fesser es un ateo confeso. No he visto la película, por lo cual no puedo opinar sobre su calidad o veracidad; una crítica cristiana dice que es una parodia y un insulto, otros dejan en pie la afirmación del director ("Camino no es un diagnóstico sino una radiografía del Opus Dei"), y en general parece difícil valorarla sin contar con los sentimientos y convicciones de cada uno. Hay disponible un trailer en YouTube, que la verdad no me inspira confianza... Pero ya veremos, cuando salga, y la podremos discutir aquí.