Para tener idea de qué estoy diciendo sólo puedo recomendar a los lectores dirigirse al blog de Coyne y buscar sus posts sobre teología. Como ejemplo Coyne ofrece párrafos seleccionados del libro que está leyendo en estos días: Questions of Truth: Fifty-one Responses to Questions about God, Science, and Belief, de John Polkinghorne y Nicholas Beale.
Primero la apropiación de la ciencia por medio de un sofisma pseudo-epistemológico:
Es fácil “probar” que nada puede ser a la vez una onda y una partícula, o que Jesús no podría haberse levantado de entre los muertos. Sin embargo, una reflexión profunda sobre la física muestra que todos los objetos suficientemente pequeños pueden manifestar propiedades tanto de onda como de partícula, e incluso una reflexión superficial muestra que si Jesús es el Hijo de Dios en el sentido en que lo afirman los cristianos, entonces la resurrección no es sólo posible sino en cierto sentido necesaria.
Y luego una excusa estándar para la total invisibilidad de Dios:
El Creador no ha llenado la creación con elementos marcados “hecho por Dios”. [Nota de Coyne: Antes de 1859 sí pensaban que lo había hecho.] La existencia de Dios no es evidente por sí misma de alguna manera totalmente no-ambigua e innegable. La presencia de Dios está velada porque, si uno lo piensa, la presencia desnuda de la divinidad sobrepasaría la capacidad de las criaturas finitas, privándolas de ser verdaderamente ellas mismas y de aceptar libremente a Dios.
La buena noticia para mí es que el libro es corto. Sé que muchos de ustedes creen que estoy perdiendo el tiempo leyendo cosas como éstas, pero me gusta pensar que estoy haciendo un servicio al mostrar repetidamente que la Teología Sofisticada —de la clase que promueve Terry Eagleton y que supuestamente Richard Dawkins y los otros Nuevos Ateos ignoran— es sólo pensamiento voluntarista vacío enmarcado por palabras bonitas.