domingo, 20 de marzo de 2011

Más voceros de Dios (A229b)

Ésta es una continuación del post anterior en el que hablé de los buitres que se aprovecharon del terremoto y el tsunami en Japón para llevar agua al molino de su dios. Para ser completo no quería dejar fuera a dos buitres notorios, uno bien conocido aquí en Argentina y otro que quizá les sea familiar a quienes sigan las andanzas de la ultraderecha norteamericana.

De Elisa “Lilita” Carrió, política, fundadora de múltiples partidos y especialista en profecías apocalípticas, tuvimos hace unos días el siguiente pronunciamiento:
Dios nos está diciendo que debemos cuidar el planeta, que no sigamos destruyendo la Tierra, que vivamos en la verdad, en la decencia, en la justicia, que no usemos la tecnología, aunque sea de manera pacífica. Hay que leer los signos de los tiempos.”
Con lo cual nos enteramos que no sólo es una fanática religiosa paranoide, sino que además es una particular especie de ludita.

Del otro extremo del continente vino la reflexión de Glenn Beck, uno de los comentaristas preferidos de la ultraderecha estadounidense:
“Yo no digo que Dios está causando los terremotos… bueno, tampoco estoy diciendo que no es así. Lo que haga Dios es cosa de Dios… Pero diré esto… Lo llames Gaia o lo llames Jesús, aquí se está enviando un mensaje, y el mensaje es ‘¿Ven lo que estamos haciendo? No está yendo muy bien eso. Quizá deberíamos dejar de hacerlo.’”
Beck dijo también, con el aire risueño de quien sabe mucho del tema, que nos espera “un viaje con muchas sacudidas”, y que deberíamos seguir los diez mandamientos.


Desde luego, Beck es sólo uno de los buitres más conocidos. Aquí hay otro, que afirma que profetizó en 2005 que habría un terremoto en Japón (¿cuándo? algún día…) porque en una misión apostólica enviada a Hokkaidō descubrió que era una “plaza fuerte del espiritismo”. El punto de la isla de Hokkaidō más cercano al epicentro del terremoto está a 400 km del mismo; la capital de la prefectura, a más de 500 km. Dios evidentemente no tiene buena puntería.

Muchas otras aves de carroña menos conocidas se han venido posando sobre la ruina en estos días. Una de ellas, Cindy Jacobs, afirma que ella profetizó que ocurrirían “explosiones volcánicas” en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico (qué difícil adivinar eso, ¿no?) y que Dios debe estar dolido por la muerte de tantas personas, no por el hecho en sí sino porque indudablemente muchas de ellas no tuvieron oportunidad de conocerlo (es decir, se han ido al infierno por ignorantes). A Japón le ha ido mal económicamente en los últimos tiempos porque ha vuelto a adorar a Amaterasu, la diosa solar, y además Dios le dijo a ella hace tiempo que Japón sería “la hoz en la mano del Señor”, cosa obvia cuando uno ve la forma curva, como una hoja afilada, del archipiélago. Por otra parte, también puede verse una forma como de dragón, con la isla de Hokkaidō como la cabeza. Los orientales han adorado al dragón (que es Satanás) hace milenios. Y el terremoto ocurrió en lo que sería el abdomen blando del dragón, su punto más vulnerable.
“Oremos para que la profunda idolatría y la adoración de centenares de ídolos bajo la guisa de shintoísmo o budismo y la pretensiones de ser ‘hijos del dragón’ sean quebradas, y para que miles se vuelvan hacia el Señor.”
Creyentes anónimos, en todas las redes sociales, han expresado pensamientos similares, variando entre lo repugnante y lo patéticamente crédulo. En el Twitter de Alerta Religión, por ejemplo, recibí esto:
Que nadie se deje engañar. Pongan Mateo 24 en Google y lean los signos que Jesús indica como previos a su 2da venida
El capítulo 24 del evangelio de Mateo es donde Jesús suelta una ristra de profecías bastante generales para dejar en ascuas a sus discípulos. Jesús acierta al predecir la destrucción del templo de Jerusalén, aunque su mérito queda bastante disminuido por el hecho de que Mateo escribió sobre esa predicción unos diez años después de la destrucción del templo. Lo único mínimamente relevante en esta lista de “signos de los tiempos” es el versículo 7: “Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá hambres y terremotos por todas partes.” Por desgracia esto se puede aplicar a casi cualquier época de la historia humana.

Los ejemplos tomados de internet son innumerables. Para no agobiar al lector mencionaré uno más que, de paso, servirá para que los defensores del cristianismo con envidia de la fatwa no crean que sólo critico a su religión. En el blog del LA Times tenemos el comentario de un musulmán, aquí traducido de su inglés muy básico:
Japón fue primer país en prohibir hijaab islámico.
Primer país en detener enseñanza del sagrado Corán.
Primer país en romper páginas del Corán.
Japón es totalmente anti-musulmán.
Es el AZAAB de Alá en el día especial islámico "VIERNES"
Es una Lección al mundo entero. . . . . . . .
Las tres primeras acusaciones son, que yo sepa, falsas. Si alguien se pregunta qué es el AZAAB, todo indica que es عذاب ‘adhab, que significa “castigo” o “tortura”. El viernes es el día sagrado musulmán, como el sábado para los judíos y el domingo para los cristianos. Al menos el dios cristiano descansa en domingo; el dios musulmán se dedica a destruir países que no le caen bien.