lunes, 30 de agosto de 2010

Pregunta retórica

“¿Y realmente se sacrificó Jesús en esa sangrienta cruz de muerte para que este descarado viejo fraudulento pudiera estar sentado allá en Roma como un adorno inútil y decirle a todo el resto del mundo qué cosas no está permitido hacer?”
—Pat Condell, sobre Benedicto XVI