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Leopoldo van Cawlaert, Ministro de Educación de Salta |
El mandato de la Constitución provincial de ofrecer educación religiosa en las escuelas se ha transformado en la práctica, y como era de esperar, en adoctrinación católica cuasi-obligatoria. Los padres pueden pedir que sus hijos no sean “educados” de esta manera, pero no hay clases alternativas: es catolicismo o nada. Los niños que no asisten a su lavado de cerebro deben vagar por el patio o la biblioteca, y son discriminados por sus compañeros.
La ley que ha permitido este grosero despropósito está siendo denunciada por un grupo de madres en un pedido de amparo colectivo, auspiciado por la Asociación por los Derechos Civiles (ADC). Estaremos atentos para contarles las noticias.