El otto per mille (“ocho por mil”) es la porción del impuesto a las rentas de las personas físicas que el Estado italiano destina a variados fines, entre ellos el sostenimiento de la Iglesia Católica y otras confesiones. Aunque los números varían, últimamente la Iglesia viene llevándose, sólo por este medio, alrededor de mil millones de euros al año. El otto per mille no es todo para la Iglesia Católica, pero en 2004 ésta se llevó un 87,25% del total, en gran medida porque muchos fondos no asignados explícitamente por los contribuyentes fueron derivados a ella. Y la Iglesia le cuesta al Estado italiano mucho más, en total unos cuatro mil millones de euros anuales, por pago de profesores de religión, exenciones impositivas de toda clase y financiación de eventos turísticos religiosos.
La propuesta lanzada al aire por gente de un par de páginas de Facebook argentinas (ésta y ésta) es:
¿Quién se anima a armar un primer video para la Argentina y postearlo acá?A este propuesta adhiero, a pesar de no contar con medios para grabar un video de esa clase. Estoy seguro de que unos cuantos de mis lectores sí están en condiciones de hacerlo. Está claro que de unos pocos miles de usuarios de Facebook, con más entusiasmo esporádico que otra cosa, no va a salir un movimiento nacional que revolucione la relación Estado-Iglesia en Argentina, pero por algún lugar debemos empezar. Nuestro país gasta una suma relativamente pequeña, aunque simbólicamente importante, en mantener a la jerarquía de la Iglesia y sus representantes en las fuerzas armadas, las zonas de frontera y los hospitales; además invertimos muchísimo dinero en financiar instituciones de indoctrinación religiosa. ¿Cuándo vamos a hacer algo?