… Intento con esto impedir que alguien diga la auténtica estupidez que algunos dicen acerca de Él: “Estoy dispuesto a aceptar a Jesús como un gran maestro moral, pero no acepto su afirmación de que era Dios.” Eso es precisamente lo que no debemos decir. Un hombre que fue meramente un hombre y que dijo las cosas que dijo Jesús no sería un gran maestro moral. Sería un lunático —en el mismo nivel del hombre que dice ser un huevo escalfado— o si no sería el mismísimo demonio. Tenéis que escoger. O ese hombre era, y es, el Hijo de Dios, o era un loco o alguno mucho peor. Podéis hacerle callar por necio, podéis escupirle y matarle como si fuese un demonio, o podéis caer a sus pies y llamarlo Dios y Señor. Pero no salgamos ahora con insensateces paternalistas acerca de que fue un gran maestro moral.Christopher Hitchens cita este pasaje de Mero cristianismo en God Is Not Great (me rehúso a la blandengue traducción “Dios no es bueno” con que fue editado en español), como reconocimiento para la honestidad intelectual (sobre este punto particular) de Lewis, que, por si no lo conocían, es considerado el más importante apologista cristiano y católico de los tiempos modernos (además del autor de la alegoría cristiana para niños llamada Las crónicas de Narnia).
Obviamente Hitchens no acepta la opción de considerar a Jesús una manifestación sobrenatural, sea del creador del universo o de su archienemigo. Una versión similar de estas alternativas, también planteada por C. S. Lewis, es la conocida como trilema de Lewis, según el cual Jesús debió ser un lunático (que se creía Dios), un mentiroso (que fingía ser Dios) o bien Dios. Existe también la posibilidad, no admitida por Lewis, de que Jesús nunca haya existido o que no haya dicho ni hecho casi nada de lo que se le atribuye, es decir, que sea una figura mitológica. Esta última me parece a mí la más probable, dados el tiempo y la forma en que sabemos que se escribieron los libros del Nuevo Testamento.