No voy a escribir más sobre este portal desinformativo porque supongo que ya ha sido más que suficiente para mostrarles la capacidad de los católicos fanáticos para mentir, distorsionar y aterrorizar. Me han preguntado si hay alguna manera de denunciar este tipo de páginas web, y la verdad es que no lo sé. Supongo que debe haber leyes que prohíban la propagación de información médica falsa. Lo que intenté con estos tres artículos fue, en realidad, darles a los lectores algunos elementos con los cuales puedan responder y rebatir a los propaladores de doctrinas que se hacen pasar por ciudadanos comunes respaldados por la ciencia.