Homosexualidad, discriminación y heteronormatividad
Como corresponde a una revista publicada por una institución que discrimina de forma clara y flagrante a varios grupos de seres humanos, la siguiente sección comienza hablando sobre la discriminación (p. 19): explica que no hay que discriminar porque todos somos personas. Menciona a los “no nacidos” pero sin hablar de los homosexuales, y en este caso creo que no es inapropiado recurrir a una frase hecha: el concepto de homofobia como discriminación brilla por su ausencia en el adoctrinamiento católico.A un lado se citan supuestos descubrimientos científicos que avalan la idea de que los cerebros de hombres y mujeres son claramente distintos (“Todo cerebro es masculino o femenino”). Tales pruebas científicas en realidad sólo apuntan a diferencias estadísticas. Por ejemplo, el cerebro de hombre promedio pesa 100 g más que el cerebro de mujer promedio. Pero es imposible examinar un cerebro, sin datos sobre el sexo de la persona a la que perteneció, y determinar si se trataba de un hombre o una mujer. La referencia es probablemente a los hallazgos de Simon Baron-Cohen (que son muy interesantes pero en absoluto indiscutibles).
En un recuadro titulado “Heterosexualidad y homosexualidad” aparece una sarta de mentiras y verdades a medias. Comienza con la grande: “No se han encontrado evidencias científicas de que existan causas genéticas [de la homosexualidad].” Estudios de parejas de gemelos han demostrado que la probabilidad de que ambos (siendo genéticamente idénticos) sean homosexuales es mucho mayor que la esperable por el azar.
Otra: “Lo más aceptado [como causa de la homosexualidad] es que han acontecido trastornos en el desarrollo psicosexual en momentos claves de identificación materno-paterno.” Aceptado por los pseudocientíficos católicos y por los psicoanalistas, quizá, pero no por los psicólogos serios (que no consideran a la homosexualidad un trastorno) ni por los investigadores del desarrollo, que han vinculado la determinación de la orientación sexual a factores hormonales durante la gestación (no culturales). La psicología y la psiquiatría modernas aceptan que la orientación sexual es una variable continua y flexible, aunque difícilmente influenciable por factores culturales.
Finalmente: “El hecho de que una persona sea homosexual no implica que realice prácticas homosexuales” — una obviedad, aplicable a cualquier orientación sexual. La sugerencia implícita es que los homosexuales pueden ser tolerados si se reprimen, lo cual es de hecho la postura doctrinaria oficial de la Iglesia Católica.
La sección termina con una promoción de las “terapias de conversión”, de las cuales afirma su eficacia para “revertir” la homosexualidad. Estas terapias pseudocientíficas son consideradas por los psiquiatras calificados, como mínimo, como ineficaces, y potencialmente dañinas para la psique.
Continuará…