jueves, 16 de agosto de 2012

Creyentes loro

En mi post del viernes pasado sobre los que son “ateos hasta que el avión se empieza a caer” (según palabras de una cantidad importante de creyentes de mente estrecha) dejé un regalito en forma de link que creo que muchos lectores pasaron por alto. Se trata de un video casero de un par de loros, que como todos sabemos son animales muy inteligentes. Su dueño escribe:
Estos loros verdes son muy chistosos y te hacen reir. Cantan, Hablan, Silban, Se Rien y Alaban a Dios.


Es evidente que la similitud del comportamiento de estos simpáticos pericos con ciertos creyentes (no todos) se le escapa a quien hizo este video. La inmensa mayoría de los creyentes aprenden a rezar y a cantar sus cánticos religiosos cuando son demasiado pequeños para entender lo que quieren decir, y ya mayores sólo siguen el hábito adquirido, sin pensar en las palabras. Los loros son muy inteligentes, pero con pocas excepciones, tampoco entienden qué es lo que están diciendo. Sólo lo hacen porque otra voz, a la que reconocen, les da pie para comenzar a parlotear. Con seguridad hay creyentes que sí meditan sobre el significado de sus oraciones y de las frases hechas que sus pastores, sacerdotes y correligionarios les meten en el cerebro a fuerza de repetición (sea desde el púlpito o desde su cuenta de Twitter), pero aquello de “ateos hasta que se empieza a caer el avión”, como lo de “no hay ateos en las trincheras” y tantísimas cosas de ese estilo no es más, ni muestra más discernimiento, que lo que puedan remedar un par de loros bien entrenados.

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