El arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, aclara que la excomunión de los diputados que voten afirmativamente será latae sententiae, automática e ipso facto: por su sola acción ya son separados de la Iglesia y no pueden recibir los sacramentos (ni siquiera la confesión) hasta que un clérigo autorizado levante la pena. Él apoyaría además una condena explícita, la excomunión canónica, que implica algo semejante a un juicio.
¿Qué quieren que les diga? Me parece muy bien. La Iglesia tendría que explicitar estas cosas más claramente, y aplicarlas con firmeza. Nuestra Santa Madre debería excomulgar, o al menos negarles la Eucaristía, a quienes cometen regularmente, con conocimiento y con toda alevosía, pecados mortales, o que por sus ideas se ponen tenazmente en contra de la doctrina. Bastaría con dedicarle un minuto o dos durante la misa a un mensaje grabado por el sacerdote, algo así:
No son bienvenidos a recibir la Eucaristía, y deben quedarse en sus asientos en silencio humilde, las siguientes personas:Eso pondría a su lugar a los pecadores, ¿no? La bolsa de las limosnas adelgazaría bastante, pero ya dice San Pablo que no hay que aceptar el dinero de los paganos. ¿Por qué será que la Iglesia no dice claramente que ciertas personas no pueden entrar como si nada a misa? Debe ser esa famosa caridad cristiana que los apóstatas no entendemos.
Repetimos: en nombre de la Santa Iglesia se les conmina a estos pecadores a arrepentirse y cesar en sus ideas y acciones desencaminadas, o de lo contrario, abstenerse de participar de la Eucaristía y los demás sacramentos. Ustedes tienen el alma sucia. Avergüéncense, humíllense e imploren perdón. En el nombre de Jesucristo, Nuestro Señor, amén.
- Todos los que usen regularmente preservativo en sus relaciones sexuales.
- Todas las que tomen anticonceptivos o utilicen DIU, diafragma, etc.
- Todos y todas los que practiquen sexo de manera distinta al coito vaginal.
- Todos los que defiendan vehementemente la idea de que los homosexuales no son perversos y anormales.
- Todos los que se masturben regularmente, aunque se confiesen después, porque la idea es que dejen de hacerlo alguna vez.
- Todos los que hagan cosas sexuales de cualquier tipo excepto con el propósito de propagar la especie y en el seno del sagrado matrimonio.
- Todos los que regularmente profesen creer en la reencarnación, el espiritismo, la astrología, la medicina tradicional china, el reiki o los chakras.
- Todos los que duden seriamente de que el Papa es infalible a voluntad.
- Todos los que hayan disfrutado con o recomendado libros o películas anticatólicos, desde La última tentación de Cristo a los de Harry Potter.