sábado, 6 de diciembre de 2008

Alerta 59: Los sangrientos Testigos de Jehová

Como cada tantos meses, los diarios reportan que hubo otra vez polémica por el "no" a una transfusión, aunque de hecho no hubo polémica alguna: un Testigo de Jehová se negó rotundamente a recibir una transfusión de sangre y está gravísimo en el hospítal, luego de que los médicos intentaran convencerlo pero lo descartaran porque todos los opinan autorizadamente de estos temas (filósofos, bioeticistas) creen que no se puede ir en contra de los deseos del paciente. El hombre, a fin de cuentas, es un adulto competente, y a nadie se le puede realizar un tratamiento o una cirugía sin su consentimiento.

Lejos de mí discutir a expertos tan distinguidos, pero quisiera hacer notar que, para mí, una persona que prefiere morir desangrada por no violar un tabú escrito en un libro de la Edad de Bronce (tabú que sólo su particular secta religiosa reconoce, dicho sea de paso) no es mentalmente competente. A nadie se le puede obligar a recibir un tratamiento médico, pero el médico debería tener la obligación de asegurarse que la persona entiende de qué le están hablando; por eso se le llama "consentimiento informado" al papel que se le pide firmar.

Está claro que este paciente sabe que tiene más probabilidades de morir si no recibe sangre, pero muy probablemente ningún médico se haya animado a decirle la verdad, esto es, que su "precepto bíblico" es una prohibición absurda, que quizá se originó en algún motivo sanitario hace miles de años pero ya no tiene validez. Si el paciente no entiende esto, entonces no está debidamente informado, y en mi opinión el staff médico del hospital no ha hecho su trabajo... pero por supuesto, el respeto a las creencias religiosas pasa por encima de todo lo demás, incluso de la vida humana.