viernes, 5 de marzo de 2010

Celibato, pedofilia, y el llamado divino

La sección Cartas de lectores del diario La Capital, de Rosario, se transforma a veces en un lento foro de debate. Entre una mayoría de cartas de queja contra un gobierno o una empresa de teléfonos, de agradecimiento a un equipo de médicos o a un taxista que devolvió una billetera extraviada, se pueden encontrar intercambios sobre religión, como éste que detallo aquí.
Se trata de un debate de siempre, que el otro día dábamos aquí en los comentarios de mi traducción de aquella nota sobre el reporte de los niños abusados sexualmente por sacerdotes y monjas en Irlanda. ¿Es el celibato la causa o el disparador de la pedofilia en los sacerdotes católicos? ¿Es el celibato antinatural, aberrante? ¿Es elegido libremente? ¿Por qué un hombre elige ser sacerdote? ¿Por qué, una vez tomada la decisión, no puede mantener sus votos? ¿Dios se equivoca al llamar a su servicio a los hombres? ¿Se debe esperar más de los sacerdotes que los demás?

Que estas cartas de ida y vuelta sirvan de punto de partida para pensar qué les ocurre a los sacerdotes y qué debería hacer la institución que los cobija, aparte de culpar a los culpables cuando ya es tarde.