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¡Una fuente de valiosas reliquias! |
Hay dos relicarios que contienen sangre del papa polaco, en estado líquido gracias a un anticoagulante, como han aclarado las fuentes, aparentemente conscientes de que simular una licuefacción milagrosa sería un engaño demasiado obvio, más allá de que el truco funcione burdamente todos los años en otros casos. Uno de estos podrá ser adorado (los católicos dicen “venerado”, porque sólo se adora a Dios, pero vamos, la diferencia es una de ésas que sólo un teólogo puede inventar y sostener) durante la ceremonia de beatificación. El otro irá directamente a un depósito donde se guardan “otras importantes reliquias”, es decir, presumiblemente, fluidos, huesos, cachos de cartílago o carne y otros desagradables recuerdos de santos y beatos.
La historia de las reliquias santas es una verdadera vergüenza para la Iglesia (a este respecto sugiero consultar las páginas que el historiador católico Paul Johnson les dedica, con honestidad y sin apología alguna, en su Historia del cristianismo) y es sorprendente que ésta todavía siga empleándolas, o lo sería sino fuese por el obvio hecho de que al creyente superficial le atraen estos atavismos hasta el ridículo.