lunes, 14 de julio de 2008

Alerta 28: Amenazas de muerte por una galletita (II)

Solución al problema del último post:

Por si alguno no entendió o no pudo o no quiso leer el artículo en inglés, así fue la cosa.

Acto I. Webster Cook, un estudiante universitario, asiste a misa y decide llevarse la hostia consagrada que le da el sacerdote, en vez de tragársela, aparentemente para mostrársela a sus amigos no católicos. Una mujer lo ve, intenta hacerle abrir la mano y devolver la hostia, se produce un forcejeo. Cook escapa con la hostia.

Acto II. Cook recibe múltiples pedidos de devolución de la hostia consagrada, con distintos grados de severidad. Ante su negativa inicial recibe también insultos y amenazas de muerte. El asunto escala hasta involucrar a la Liga Católica, organización religiosa norteamericana.

Acto III. PZ Myers, un prolífico blogger norteamericano, profesor universitorio, científico, divulgador, escéptico y ateo confeso, escribe un duro artículo burlándose de los fanáticos católicos que comparan la sustracción de la hostia consagrada con un secuestro y con un "crimen de odio", y propone que dejen en paz al muchacho (que ya ha devuelto la hostia) y que le hagan llegar a él unas cuantas, para poder mostrarles a todos lo que es profanar verdaderamente el Cuerpo de Cristo.

Acto IV. Myers recibe decenas de e-mails insultándolo, pidiéndole que renuncie a su trabajo, y amenazándolo de muerte, con sanciones legales y castigos sobrenaturales. El promotor de esta campaña (que, recordemos, comenzó por el supuesto maltrato sufrido por una simple oblea redonda de pan sin sal) es Bill Donohue, líder de la Liga Católica, que organiza una campaña de firmas para pedirle a la universidad donde trabaja este blogger que lo despida. La blogosfera reacciona con una contra-campaña de apoyo.

Y la moraleja es doble: en primer lugar, si hemos de aplicar el sabio aforismo cristiano "por sus frutos los conoceréis", queda claro que hay muchos católicos violentos e intolerantes, y muy pocos católicos "moderados" con cojones suficientes para contradecir a sus hermanos más fanáticos; en segundo lugar, que (según el dicho de Christopher Hitchens) es claro que la religión lo envenena todo, porque de lo contrario no se explica que personas que se jacten de servir a un Dios de paz y amor hostiguen y amenacen de manera tan terrible a quienes no aceptan su desquiciada fantasía de un pedazo de galleta que se transforma en el cuerpo de un profeta judío muerto hace veinte siglos.

viernes, 11 de julio de 2008

Alerta 28: Amenazas de muerte por una galletita

Galletita mágicaUn posible diseño de la galletita mágica utilizada por el culto. El dibujo en relieve es un antiguo instrumento de tortura y ejecución de prisioneros.
Un estudiante universitario estadounidense ha desencadenado una ola de intolerancia por parte de un grupo de adeptos a un culto mistérico del Medio Oriente. Webster Cook, el estudiante en cuestión, se infiltró en una ceremonia del culto y se llevó uno de los elementos más sagrados, una fina galletita redonda sin sal que se da a los creyentes para que la ingieran. Según afirma el culto, las galletitas (reunidas en una copa) son mágicamente transformadas por las palabras del oficiante en la carne del fundador de la secta, que murió hace cerca de dos mil años. Para los que participan de esta extraña creencia, el consumo de estas galletitas sin sabor (una forma simbólica de canibalismo) les permite unirse místicamente con el fundador, un miembro de una etnia semítica que habitaba los alrededor del Mar de Galilea.

Si bien el valor monetario de la galletita es ínfimo, y la interferencia en la ceremonia del culto puede ser considerada una falta menor, a los ojos de los adeptos Cook cometió un gravísimo crimen cuando, en vez de ingerir la galletita, se retiró llevándosela consigo, lo cual comparan con un secuestro. El solo acto de no cumplir con el rito prescripto pone además a Cook en situación de ser acusado de profanación, término técnico que se refiere al daño o destrucción de cosas tenidas por sagradas.

Cook ha recibido amenazas de muerte de miembros del culto, cuyos líderes han calificado su retención de la galletita como similar a una "toma de rehén" y como un "crimen de odio". La administración de la casa de altos estudios ha cedido, hasta ahora, a la presión de esta secta, que constituye un importante soporte financiero para la universidad.

Un científico y conocido divulgador, Paul Zachary Myers, se ha propuesto solidarizarse con el estudiante desafiando la intolerancia de este culto. A tal fin se ha comprometido públicamente en su blog a cometer actos de profanación sobre una gran cantidad de estas galletitas mágicas. Su desafío le ha valido también a él amenazas legales, dirigidas hacia su entorno laboral, como así también amenazas de violencia y de muerte.

La solución, en el próximo post.

jueves, 10 de julio de 2008

Alerta 27: Hagamos el Rosario, no la guerra

Apenas un titular: Rezo del Rosario jugó papel vital en rescate de secuestrados colombianos (ACI, 9 de julio de 2008, refiriéndose al rescate de Ingrid Betancourt y otras 14 personas retenidas como rehenes por las FARC).

Lo tuve que leer dos veces, y no es un cliché, realmente lo tuve que leer dos veces porque pensé que había leído mal, que nadie podía ser tan obscenamente arrogante o tan inmoralmente desagradecido. Después me reí un poquitito, como se ríe uno a veces involuntariamente por nervios incluso en momentos poco apropiados. Y después me subió la bilirrubina.

¿Qué mierda se creyeron estos beatos, que en su mayoría nunca levantaron un dedo por la libertad de los rehenes, que nunca se hubiera puesto en el lugar de uno de ellos, que jamás han hecho nada real por nadie? ¿De dónde sacaron que su triste recitado de un mantra sin sentido durante años puede haber ayudado a un soldado o a un espía a infiltrarse en un grupo terrorista para rescatar a 15 prisioneros, con riesgo de sus vidas? ¿Cómo pueden autofelicitarse por estar de manos cruzadas? Esto es de una presunción increíble.

Por otro lado... Tres años y miles de personas rezando, ¡y apenas lograron liberar a 15 personas! O Dios es medio sordo o es sumamente ineficiente. Ahora van a decir seguramente que Dios tenía un plan para Betancourt, que antes, como dice el artículo, era "católica no practicante" pero ahora reconoce que su liberación "fue un milagro de la Virgen". Y la Virgen, ¿por qué no evitó que las FARC secuestraran o mataran a otras miles de personas? Todos estos años, Ingrid, parece que te han enseñado muy poco y te han ablandado mucho. Es comprensible en tu caso, pero a ver si les decís a estos santurrones que se atribuyen tu salvación que no sean tan idiotas.

martes, 8 de julio de 2008

Blog: Sin calma

Acabo de empezar tentativamente un nuevo blog, titulado Sin calma. A diferencia de éste, no tiene un tema definido o focalizado; intento escribir allí sobre cosas que hago día a día para mantenerme ocupado, desde excursiones fotográficas hasta picnics y reuniones sociales, aunque cualquier otra cosa que se me cruce por la mente terminará ahí seguramente. ¡Con la excepción de mis protestas contra la religión, por supuesto!

El primer post se titula "Introducción". No dejen de visitarlo.

lunes, 7 de julio de 2008

Alerta 26: Jornada Mundial de la Juventud

Papa Benedicto XVILa Jornada Mundial de la Juventud viene a ser como un Woodstock para católicos, donde los peregrinos se reúnen para escuchar al Papa y reafirmar sus delirios religiosos escuchando sus hipnóticos sermones. En vez de desnudarse y bailar y cantar canciones cursi sobre la paz y el amor, se ponen remeras con el rostro de la Virgen María y aplauden mientras cantan canciones cursi sobre la paz y el amor à la catholique. En vez de fumar hierbas ayunan para que les pegue más fuerte la comunión.

La recompensa final: Benedicto XVI ha anunciado que usará sus poderes del Lado Oscuro para concederles a todos los que reciban la hostia (de rodillas y en la boca) el perdón completo de sus pecados, es decir, la indulgencia plenaria. Esto vale para la JMJ que se va a celebrar en Sydney, Australia.

Muy lindo todo esto, y si no fuera más que eso, felicidades. Pero fuera del festejo para los peregrinos, la JMJ promete algunos inconvenientes para quienes tengan que convivir con ellos. El Papa tiene, en gran parte del mundo, un poder de convocatoria similar al de George W. Bush, capaz de atraer miles y miles de personas que lo odian y desean manifestar su opinión sobre él y las doctrinas que él sustenta.

Australia en particular no es un país muy católico que digamos, y se preveían disturbios, por lo cual el gobierno del estado de Nueva Gales del Sur ha decretado medidas tendientes a evitar que los peregrinos católicos sean molestados. A saber: queda restringida la circulación del público en ciertos sitios designados, se autoriza a la policía a efectuar cacheos corporales y a revisar bolsos, y como al parecer los católicos tienen una sensibilidad exquisita, se considerará una falta (con jugosas multas) cualquier manifestación que pueda ofender al peregrino, como por ejemplo: protestar contra la homofobia, usar la remera de una banda de rock satánica, gritarle a un católico "beato chupacirios", pasear de la mano con tu pareja homosexual frente a un grupo de peregrinos, o remontar condones inflados con helio.

Por supuesto que para verificar que todo esto ande como se supone, y para coordinar a las centenares de miles de personas que vendrán, manejar el espantoso caos de tránsito que provocarán, suplirles de miles de baños químicos, centenares de equipos sanitarios móviles y decenas de ambulancias, y además darles de comer y un lugar para dormir, etc., hay que gastar dinero. Como ésta es una celebración estrictamente sectaria y que de hecho no traerá más que molestias a los que no participen en ellas, uno esperaría que lo pague la Iglesia Católica, que tiene fondos más que suficientes, pero no. Serán unos 20 millones de dólares, a cuenta del estado. A eso hay que sumarle 41 millones más por ocupar el espacio del hipódromo de Randwick, donde se hará el encuentro principal. El evento en sí costará 150 millones de dólares adicionales, esto sí (según entiendo) a cuenta del Vaticano. O sea, casi 210 millones de dólares para que los católicos hagan una fiesta. (Estos son dólares australianos, que valen casi lo mismo que los estadounidenses.)

Ya que hablamos de dinero, notemos que se espera una asistencia de 500.000 peregrinos de todo el mundo. Como Australia está lejos de casi todo, y especialmente lejos de la mayoría de los países con mayoría católica, supongamos que sólo una quinta parte de los peregrinos serán europeos o americanos. No tengo idea de cuánto cuesta un pasaje de avión, ida y vuelta, desde Europa o América (sobre todo del Norte) hasta Australia, pero para simplificar pongamos una cifra promedio y muy conservadora de 1.000 euros. Eso da en total €100 millones en pasajes de avión, o sea alrededor de US$150 millones. A hacerse un viajecito a Australia para ver a mi ídolo yo lo llamo un lujo. ¿Los católicos cómo lo llamarán, caridad?

Así que el costo total de la fiestita es de unos 360 millones de dólares. Es aproximadamente la misma cantidad que costaría vacunar contra la malaria a mil doscientos millones de personas, o cubriría gran parte de lo que costó desarrollar una vacuna contra las meningitis A y C que va a ser aplicada a niños africanos. En este último caso en particular, la compañía farmacéutica ha decidido no molestarse en intentar cubrir los costos... para mejorar su imagen pública. Si una corporación gigantesca e impersonal dedicada a llenarse de dinero a costa de las enfermedades de los demás puede hacerlo, la Iglesia Católica debería al menos intentarlo, ¿no?

viernes, 4 de julio de 2008

Alerta 25: Julio Grassi vuelve a dar misa

El conocido sacerdote y abusador sexual pedófilo Julio César Grassi ha vuelto a dar misa y administrar los sacramentos, según denuncia Crítica de Argentina. Lo ha hecho con la anuencia del obispo de Morón, Luis Eilchorn, que anuló la prohibición de ejercer el ministerio sacerdotal que le había impuesto a Grassi el anterior obispo, Justo Laguna. Hasta aquí llega la caridad cristiana, que al parecer se aplica a un hombre acusado de 19 casos de abuso y corrupción de menores, pero no vale para sus víctimas.

La Iglesia Católica tiene una larga trayectoria de negación y encubrimiento de sus propios crímenes y los crímenes y "deslices" de sus miembros. Grassi resultó ser tan obscenamente culpable desde el principio que no pudo disfrutar de las usuales disculpas, y el ahora emérito obispo Laguna hizo lo que debía. No obstante esto, Grassi consiguió apoyos de muchos católicos indignados por la "persecución" sufrida por este curita de rostro pacífico que presidía la irónicamente llamada Fundación "Felices los Niños", cuya página web contiene una hagiografía de Julio Grassi donde ni siquiera se mencionan sus encuentros cercanos con la ley ni sus muchos contactos y concesiones políticas.

Grassi se victimizó cada vez que pudo y utilizó todas las tácticas posibles para dilatar el proceso legal, que le llegará pronto, en agosto de este año. Los católicos fanáticos montaron un sitio web para seguir el caso, usándolo como ejemplo para continuar propagando la manifiesta ridiculez de que la Iglesia Católica es perseguida en Argentina, y enviar apoyo a este asqueroso abusador de niños, cuyo recientemente obtenido perfil psicológico es el "típico de los delincuentes sexuales".

Como he dicho en otras ocasiones, no es el propósito de este blog utilizar un escándalo como éste para hablar en contra de la religión. Pero sí planteo la pregunta: si Grassi no fuera un sacerdote, ¿cuántos lo defenderían ciegamente? Si no se hubiera instalado en las filas del fundamentalismo católico la idea de la "persecución religiosa", ¿cuántos de estos fanáticos estarían dispuestos a absolver a Grassi de toda culpa, achacando las acusaciones a una conspiración contra la Iglesia? La fe ciega el entendimiento, y como se ve en este caso, también anula el sentido moral de las personas.

martes, 1 de julio de 2008

Alerta 24: Ley contra la homofobia en Brasil, censura o justicia

Me quedé pensando (aunque poco tiempo) en las críticas recibidas por el proyecto de ley que castiga la discriminación a las minorías de orientación sexual en Brasil, o "ley anti-homofobia", que fue aprobada por los diputados y está siendo revisada por un grupo especial en el Senado. Los titulares son uniformemente alarmantes e indignados.

Según reporta Protestante Digital, las iglesias evangélicas denuncian la ley como "censura", ya que según sus líderes viola la libertad de expresión y da "poderes dictatoriales" a una minoría por sobre las otras. Los metodistas la consideran "fascista", según una denuncia que data de un año atrás (cuando la ley estaba ya en debate parlamentario), y los fanáticos del sitio Noticias Globales directamente la nombran "Proyecto pro-gay [para] imponer el estilo de vida homosexual", y alertan: ¡"El continente en peligro"!

Lo bueno es que entre tanta paranoia también citan partes del proyecto de ley, con lo cual uno puede ver si tanto temor se justifica. ¿Adivinaron? Por supuesto que no.

Si hubiera que llevarse por lo que dicen estos maniáticos religiosos que tanto interés tienen en ver qué hace el prójimo con su sexo, la "ley anti-homofobia" sería parte de una estrategia supranacional impulsada por la Organización de los Estados Americanos (OEA) para imponer una "dictadura de la tolerancia" donde el relativismo reina, todo vale, y la libertad para ser un degenerado en público y en privado es dogma de fe.

Bajo esta visión (que, repito, es la que denuncian los líderes evangélicos) los homosexuales (gays y lesbianas) tendrían un lugar de privilegio en el mercado laboral y en los espacios públicos, invadirían los hogares, las escuelas, las oficinas del gobierno, los comercios, y podrían "pervertir" a su gusto a los menores induciéndoles a imitar su conducta sexual inmoral; y sería un crimen con pena de prisión criticar sus prácticas o sugerir siquiera que la iglesia tal o cual desaprueba la homosexualidad. La "policía del pensamiento" andaría por ahí con micrófonos direccionales y arrestaría a una madre que le dijera al oído a su hijo "no te acerques a ese señor, que es maricón" en la calle; la guardia de seguridad debería dejar pasar sin más a cualquier drag queen o travesti que solicitara sentarse junto al Papa en su próxima visita al país; los predicadores cristianos serían arrastrados fuera del púlpito y obligados a comparecer ante un juez por citar las partes de la Biblia que hablan de la "abominación" de un hombre que se acuesta con otro; en fin, pronto se presentaría cualquier mariposón como candidato a presidente y habría que votarlo para no ser acusado de discriminador.

No hay que creer ni por un momento que los líderes religiosos puedan ser sinceros. Uno puede dudar y preocuparse de que una ley como ésta se entrometa en la libertad de uno para pensar y decir ciertas cosas (por muy intolerantes o ridículas que sean), pero en un contexto moderno un predicador nunca habla realmente de la libertad de expresión de los ciudadanos, sino de su libertad para criticar sin motivo, para dispersar su odio por lo diferente, para expresar sin trabas y sin consecuencias su cerrazón mental, su dogmatismo, su falta de razón. (Bueno sería, además, que una religión que reprimió a fuego y espada a sus disidentes, y que recién en este siglo si ha visto obligada a aceptar a regañadientes que existe el derecho a pensar distinto, ahora pidiera que le creyéramos que está preocupada por la libertad de expresión.)

Por lo que puede inferirse de los fragmentos citados, la susodicha ley no crearía un "estado gay policial" ni una "república rosa". Los críticos desde ya exageran las posibilidades de aplicación; no sólo no hay manera de controlar el discurso privado sobre la sexualidad, sino que tal control no pasaría por el más mínimo filtro legal, sea porque ningún legislador votaría tal cosa, o porque la Constitución del país haría nula automáticamente tal legislación. En cuanto al resto, bien, la ley castiga crímenes, no intenciones ni pensamientos ni simples dichos.

Hay un ejercicio que es interesante hacer frente a discursos discriminatorios o que son criticados por ser discriminatorios (según el lado en que se esté), y que consiste en reemplazar ciertas palabras por otras. Por ejemplo, Noticias Globales nota que la ley castiga el "impedir o prohibir el ingreso de homosexuales a cualquier lugar, público o privado, abierto al público… negar, impedir, retardar o excluir el empleo o la promoción jerárquica o profesional de homosexuales, en cualquier nivel del sistema educativo, público o privado…". No sabemos la opinión que les merecen estas sanciones, pero queda claro que ellos sí aplicarían (y aplican) estas formas de discriminación.

Ahora, hagamos el pequeño ejercicio de sustitución. En el texto de arriba, cambiemos "homosexuales" por "judíos". Interesante, ¿no? Cambiemos por "negros". Cambiemos por "mujeres". Cambiemos por "chinos". Cambiemos por "discapacitados físicos". Cambiemos por "cristianos". Cambiemos por "personas con uno o más tatuajes". ¿Cómo llamaría el común de la gente a alguien que se opusiera a una ley así? ¿Cómo explicarían los críticos de esa ley su oposición a la misma, si no pudieran decir "yo lo creo así" o "es mi religión"?

Queda abierta la cuestión de si esta ley es de hecho excesiva en algún punto. Por suerte, tratándose de un parlamento estatal y no de una asamblea eclesiástica, si algo está mal se podrá discutir y cambiar. Los perseguidos, silenciados y discriminados de mil maneras por la religión desde hace siglos y todavía hoy nunca han tenido esa opción.