
Si bien el valor monetario de la galletita es ínfimo, y la interferencia en la ceremonia del culto puede ser considerada una falta menor, a los ojos de los adeptos Cook cometió un gravísimo crimen cuando, en vez de ingerir la galletita, se retiró llevándosela consigo, lo cual comparan con un secuestro. El solo acto de no cumplir con el rito prescripto pone además a Cook en situación de ser acusado de profanación, término técnico que se refiere al daño o destrucción de cosas tenidas por sagradas.
Cook ha recibido amenazas de muerte de miembros del culto, cuyos líderes han calificado su retención de la galletita como similar a una "toma de rehén" y como un "crimen de odio". La administración de la casa de altos estudios ha cedido, hasta ahora, a la presión de esta secta, que constituye un importante soporte financiero para la universidad.
Un científico y conocido divulgador, Paul Zachary Myers, se ha propuesto solidarizarse con el estudiante desafiando la intolerancia de este culto. A tal fin se ha comprometido públicamente en su blog a cometer actos de profanación sobre una gran cantidad de estas galletitas mágicas. Su desafío le ha valido también a él amenazas legales, dirigidas hacia su entorno laboral, como así también amenazas de violencia y de muerte.
La solución, en el próximo post.