domingo, 27 de julio de 2008

Críticas de las otras (II)

Continuación del post anterior, sobre las críticas recibidas...

Decía Ernesto: "Tu blog prueba justamente lo que negás: la persecución a la Iglesia católica." Ahora resulta que opinar distinto de alguien y/o ridiculizarlo es "persecución".

Vamos a ver: en Argentina, la Iglesia Católica recibe dinero del Estado (dinero que pagamos con los impuestos) para pagar sueldos y jubilaciones a los obispos. La Iglesia tiene derecho a nombrar capellanes dentro del Ejército, derecho que no le asiste a ninguna otra religión, y estos capellanes no pueden ser destituidos por el Estado aunque su prédica sea racista, antidemocrática, antisemita o llanamente fascista. La Iglesia es la única que figura (para favorecerla) en la Constitución Nacional. Sus representantes, elegidos por la cabeza de un gobierno teocrático unipersonal extranjero, tienen lugar de privilegio junto a las más altas autoridades estatales (democráticamente elegidas) en los actos patrióticos y ceremonias civiles de toda clase. Muchos canales de TV abierta ceden espacios a sacerdotes católicos para difundir sus doctrinas en los segmentos de cierre de la programación diurna. La Iglesia reclama constantemente, y generalmente le es concedida, una voz en la mesa de negociaciones de todas las cuestiones sociales importantes del país. Y Argentina es, dentro de Latinoamérica, uno de los países más seculares (imagínense el resto). ¿Persecución? No me hagan reír.

Lo que ocurre es que la Iglesia ha disfrutado tanto tiempo de tanto poder que, ahora que se la empieza a tratar como una corporación de intereses equivalente a cualquier otra, se escandalizan y protestan. La crítica no es intolerancia y la intolerancia no es persecución. La crítica puede ser intolerante, y la crítica intolerante puede llevar a la persecución, sí; pero este blog jamás ha dicho que hay que discriminar a los católicos, jamás ha pedido que se marque a los católicos con una cruz amarilla cosida a la ropa, jamás ha llamado a un pogrom, jamás ha invocado las creencias de su público para impulsar una cruzada contra nadie.

Este blog, lo dije claramente, sirve para denunciar casos donde las ideas de la religión o la fe ciega han sido culpables de sucesos lamentables o ridículos; por eso se llama Alerta Religión y no Guerra contra los creyentes o algo similar. Si alguna vez deriva hacia la crítica abstracta, es porque no todo es noticia y a veces requiere una explicación detallada que se aparta del tema concreto. No me interesa discutir los pormenores de las creencias de los demás salvo como medio para desacreditar sus justificaciones de actos atroces. Por eso no hay aquí argumentos en contra de la existencia de Dios, críticas punto por punto de la teología de tal o cual, nada de apologética. Ya pasé por esa etapa, hace rato, y no me interesa. Creo que es lamentable que una mente humana quede atrapada por una creencia ridícula, pero en tanto esa creencia no perjudique al prójimo, ¿qué se le va a hacer?

Esto no terminó todavía. Continuará...