
Después de eso viene una explicación cortada-y-pegada de lo que muestra la foto, y después vuelve la locura, con unas fotos de "fenómenos celestes" tan poco extraños como conjunciones entre la Luna y Venus o Júpiter, incluyendo una sobre la Gran Pirámide (quizá) y, a pedido del público, una de la nebulosa apodada "Ojo de Dios".
Nombrar a objetos naturales maravillosos como tal o cual parte del cuerpo de Dios (que si existiera no tendría cuerpo, ¿no?) me parece una falta de imaginación. Nadie cree realmente que una nube de gas en una foto coloreada artificialmente sea una marca de la divinidad. Conocemos los mecanismos físicos por los cuales se formó esa nube, y hasta las fórmulas matemáticas que determinan la forma, el tamaño y la densidad de la estrella de neutrones que está en su centro. Por lo demás, tanta belleza para los ojos no nos está destinada; está a 17.000 años luz de la Tierra, y si luego de miles de años de viaje en una nave espacial superrápida llegáramos a distancia suficiente para verla a ojo desnudo, la radiación que emite nos destruiría cual huevo en microondas.