
"¿Quiénes son los que promueven esto? ¿Y qué es lo que les molesta especialmente?... ¿Qué tipo de ideología hay detrás de esta campaña?"Si las preguntas son de tendencia paranoide, sus respuestas muestran que Aguer, hombre educado, no es sin embargo más que un sofista:
"Aquí lo que molesta específicamente es que la fe se haya hecho cultura y lo que se intenta es desarraigar la fe de la cultura vivida de la gente."No se necesita más que un rato para leer los considerandos de la propuesta de apostasía, y sólo la deshonestidad típica de quienes venden buzones en el cielo puede hacer querer ver en ellas lo que el arzobispo dice. La apostasía no sirve para desarraigar la fe de ningún creyente; es para que se reconozca el desarraigo de quienes ya no son creyentes, para que no asuma que todos tenemos esa fe que Aguer tanto valora.
La cultura argentina y latinoamericana está impregnada de catolicismo. Una campaña de apostasía no puede cambiar eso; lo que sí puede hacer (y esto sí que es molesto, visiblemente molesto para Héctor Aguer) es mostrar al público en general que existen muchos ciudadanos comunes y corrientes que no adhieren a la moral católica, y que son argentinos decentes y de pleno derecho. Eso es todo. ¿Tan difícil es aceptarlo? ¿O bien está proponiendo el arzobispo que quienes se oponen a la cultura dominante sólo pueden tener intereses mezquinos o ideologías oscuras y amenazantes?
El Arzobispado de La Plata tiene un e-mail, arzobispadodelaplata@speedy.com.ar, por si acaso alguien desea hacerle llegar, como ciudadano, estas inquietudes al arzobispo Aguer. También se pueden dejar comentarios en el artículo en ACI, aunque como suele ocurrir con los sitios católicos, éstos son moderados
PD: Corrijo lo anterior. Nobleza obliga, después de un intercambio de mails con quien modera los comentarios, un tercer intento de disidencia resultó publicado. Resulta que la ironía es considerada un insulto por el censor de ACI. Desafortunadamente no guardé esos primeros comentarios para evaluarlos bajo esa luz; estoy bastante seguro de que no fui desagradablemente irónico, pero quizá, a base de escribir y leer tantos blogs ateos y escépticos donde la censura no es la regla, yo me haya vuelto menos sensible a esa delicadeza exquisita que se requiere para no ofender a la Iglesia. En todo caso, no soy tonto ni malhablado cuando se trata de comunicar una idea incómoda a quien no quiere oírla y tiene poder para censurarme.
Aprovecho para alentar a mis lectores a expresarse, con educación y consideración de lugar y contexto, en casos similares.