Una delegación local de este culto armó una carpa ("La Gran Tienda Amarilla de los Ministros Voluntarios de Scientology") en la Plaza de la Intendencia, frente a la municipalidad, y ofrece sus servicios a través de ministros, mayormente mexicanos.
Poco puedo agregar al notorio curriculum de esta religión, inventada a partir de un sistema de autoayuda pseudocientífico por un escritor de ciencia-ficción clase B, que no esté disponible en internet y documentado ampliamente. Como detalle curioso, las doctrinas más extrañas de la Cienciología son probablemente las que no conocemos, ya que los costosos materiales necesarios para el "avance espiritual" de los iniciados tienen copyright y la secta tiene un ejército de abogados listos para litigar contra cualquiera que intente divulgarlas.
Como se dice por aquí, éramos pocos y parió Ron Hubbard...
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