No sé qué le está pasando a Brasil: primero aprueban un concordato inconstitucional con la Santa Sede, y luego ¡se ponen a leer la Biblia en la legislatura!
Lo que yo quisiera saber es cómo se seleccionarán los textos a leer. En la Biblia hay unos cuantos pasajes dedicados a la paz y la concordia, pero ninguno (que yo sepa) que proponga la discusión razonada y el debate calmo de ideas distintas, que es lo que se esperaría inspirar a una legislatura. Y claro, hay muchísimos más pasajes bíblicos que hablan de cómo se debe apedrear a quien piensa distinto, que narran espantosos genocidios y cosas así.
En fin, la eficacia de esta medida dependerá de la destreza del pastor... digo, del presidente de la asamblea, que deberá seleccionar de las Escrituras, como se acostumbra, los versículos que suenan bellos e inofensivos, y pasar por alto los que hoy consideramos grotescos y de mal gusto. Todo sea por lograr que los muy cristianos legisladores no se insulten ni se vayan a las manos, cosa que aparentemente no pueden contenerse de hacer si no escuchan la Palabra de Dios unos minutos antes.
Los parlamentarios de la Asamblea Legislativa del estado de Paraíba, nordeste de Brasil, aprobaron un proyecto que obligará a los legisladores a reflexionar sobre la Biblia cinco minutos antes de las sesiones, para intentar evitar agresiones durante los debates.La racionalización de esta clase de práctica bizarra debe seguir la línea general de aquellos que dicen que la paz, el orden, la armonía y el amor al prójimo provienen de la fe en Dios y por lo tanto hay que mencionar a Dios frecuentemente e involucrarlo en todos los aspectos de la sociedad para que la misma no se desintegre (esto incluye rezar en las escuelas, que los militares reciban instrucción religiosa, que los políticos juren sobre los evangelios, que los billetes digan "In God We Trust", etc., lo cual, como bien sabemos, ha hecho de los países que practican estas devociones los más felices y seguros del planeta).
Lo que yo quisiera saber es cómo se seleccionarán los textos a leer. En la Biblia hay unos cuantos pasajes dedicados a la paz y la concordia, pero ninguno (que yo sepa) que proponga la discusión razonada y el debate calmo de ideas distintas, que es lo que se esperaría inspirar a una legislatura. Y claro, hay muchísimos más pasajes bíblicos que hablan de cómo se debe apedrear a quien piensa distinto, que narran espantosos genocidios y cosas así.
En fin, la eficacia de esta medida dependerá de la destreza del pastor... digo, del presidente de la asamblea, que deberá seleccionar de las Escrituras, como se acostumbra, los versículos que suenan bellos e inofensivos, y pasar por alto los que hoy consideramos grotescos y de mal gusto. Todo sea por lograr que los muy cristianos legisladores no se insulten ni se vayan a las manos, cosa que aparentemente no pueden contenerse de hacer si no escuchan la Palabra de Dios unos minutos antes.