miércoles, 29 de julio de 2009

Ramiro Sáenz, Torquemada mendocino: algo más sobre el cura de Malargüe (A116 cont.)

Tengo aquí algo más sobre Ramiro Sáenz, el cura párroco de la ciudad de Malargüe, al que conocimos recientemente por su censura a la película Ángeles y Demonios. Es un artículo titulado El cura inquisidor, publicado en ElArgentino.com, donde se cuenta de la terrorífica influencia de este sacerdote en esta pequeña localidad del sur de Mendoza, al borde de la Patagonia.
“El cura digita qué se puede hacer y qué no. Tiene autoridades y vecinos que le responden. Las cosas están complicadas, cualquiera es despedido o repudiado por pensar distinto o ser ‘zurdito’.”
Sáenz cuenta con el apoyo del intendente municipal, Juan Antonio Agulles, y el del obispo de la Diócesis de San Rafael, Eduardo María Taussig (a quien escuchamos recientemente hablar contra el laicismo y a favor de las "raíces cristianas" de Argentina). Vale la pena leer la nota para ver hasta qué punto la ideología que emana de la parroquia encuentra eco en ciertos sectores de la comunidad y legitima la censura y la discriminación de los que no se conforman a ella.

En una entrevista asociada a la nota principal, Sáenz dice que la prensa lo manipula "como hizo con [el sacerdote abusador de niños] Julio César Grassi". En los comentarios a la nota se observa claramente la polarización social que causan estas revelaciones, que va mucho más allá del tema puntual y que se enlaza con la asociación entre la iglesia tradicional y sus valores morales represivos, el patriotismo que busca una inexistente Edad de Oro en el pasado cristiano y conservador de Argentina, la negación de los crímenes de la dictadura (junto con una defensa apenas velada de la misma), y el odio visceral a "la izquierda", orientado hacia el gobierno kirchnerista, que cuenta entre sus funcionarios y allegados a ex miembros del grupo guerrillero Montoneros.

Según nos informa en otra nota adjunta el sacerdote Luis Farinello (quien tampoco está libre de asociaciones desagradables), Sáenz, que se formó en Paraná bajo la égida del arzobispo Adolfo Tortolo (vicario castrense en épocas de dictadura) y estudió luego teología en Roma, pertenece al Instituto del Verbo Encarnado, una de las más reconocidas agrupaciones católicas integristas, de las cuales, según parece, la provincia de Mendoza tiene de sobra y hasta para exportar.