
Valores religiosos, el suplemento religioso (de facto católico) del diario Clarín dice que fue "por razones que se desconocen", curiosamente (o no) dejando afuera los fuertes rumores que mencionaban con nombre y apellido al cura párroco Ramiro Sáenz, el "Torquemada sureño", conocido por haber escrito un libro contra El Código Da Vinci y por sus polémicas intervenciones políticas.
Está claro que un mero rumor no es noticia, aunque también es cierto que los medios se dejan llevar todos los días por rumores menos fundados. Sea como fuere, la sala donde debía proyectarse la película fue objeto de sabotaje, por lo cual se canceló su exhibición, y las sospechas apuntan a Sáenz, que tiene buenos contactos con el poder local y una gran afición por la censura.
Como guardián de la moral y las buenas costumbres, Sáenz se opone a todo lo que su iglesia manda oponerse, y un poco más también. No ha dudado en levantar el teléfono para presionar a las autoridades cuando lo consideró necesario, por ejemplo, para condenar la presencia de bandas de rock como Bersuit Vergarabat, y para pedir que no se invitara oficialmente a Víctor Heredia y otros artistas a la ciudad por ser "de ideología marxista", además de polemizar sobre la cantidad de desaparecidos en la última dictadura militar (que según él "no fueron más de cinco mil").
A esta altura del siglo XXI estas tonterías todavía tienen cabida, quizá debido a una clase política atrasada y de escaso compromiso con los valores republicanos, pero sobre todo debido al respeto (incluso al miedo) que despiertan indebidamente los líderes religiosos. Lo que afortunadamente ya no ocurre es el silencio. Para bien o para mal, los rumores que antaño no salían de un lugar como Malargüe (una ciudad de diez mil habitantes en el desierto patagónico, a tres horas de cualquier lado) ahora encuentran su camino hasta nosotros vía internet. Esta clase de difusión puede ser letal para el oscurantismo que propugnan personajes como Ramiro Sáenz. Cuando sus propios feligreses entiendan que la palabra del cura no vale más que la de ellos, estaremos en el buen camino.