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sábado, 11 de diciembre de 2010

Apostasía Colectiva de Nuestra América

Ayer tuve el gusto de participar en la mesa informativa de Apostasía Colectiva en Rosario, que se instaló a media mañana en la céntrica Plaza Pringles (precisamente donde hace unos meses se habían afincado los naranjitos para protestar contra el matrimonio igualitario). Aunque el stand sólo estuvo allí durante un par de horas (porque al mediodía una tormenta de viento y lluvia corrió a todo el mundo), mucha gente que pasaba se paró intrigada a preguntar.


No tenemos estadísticas seguras pero entre todos llevamos unas treinta cartas de solicitud de apostasía al Arzobispado de Rosario, situado a una cuadra de allí. Las cartas modelo preimpresas, con espacio para rellenar los datos del solicitante, fueron muy solicitadas por gente que quería leerlas y completarlas para llevarlas luego por su cuenta. Nos hicieron muchas preguntas, en general con genuina curiosidad.

A pesar de ser un emprendimiento sin publicidad previa alguna (excepto una nota el mismo día en Rosario/12), tuvimos una buena cobertura mediática: los dos canales de televisión abierta de la ciudad vinieron a filmar y hacer notas, así como varios diarios (yo hablé personalmente con gente de Cruz del Sur y de Crónica de Santa Fe), la delegación local de Indymedia, y un par de radios (salimos en el programa de Luis Novaresio en Radio Dos y en el popular Todo Pasa, de Radiofónica).

Con todo este revuelo, nos olvidamos (casi) de sacar fotos, por lo cual las que muestro aquí corresponden a la cobertura periodística, con excepción de las de Esteban Nocetti.

Tengo noticias de que la convocatoria anduvo bien aquí en Rosario y también en Buenos Aires, La Plata, Mar del Plata, San Juan, y fuera de Argentina en Asunción (Paraguay) y en Costa Rica.

Algunas imágenes de Rosario (fotos de Indymedia Rosario):



También de Rosario (fotos de Esteban Nocetti):




Imágenes de Buenos Aires (fotos de Paola Raffetta):





En La Plata (fotos de Apostasía Colectiva en La Plata):




En Asunción (Paraguay), fotos pasadas por agua de Eduardo Quintana:



En San José de Costa Rica (fotos de Stella Chinchilla):



No hemos tenido noticias de otros lugares. Es de esperarse que la convocatoria haya fallado en muchos de ellos, especialmente aquellos donde se intentaba por primera vez. No es fácil organizarse de esta manera. Estas fotos y este testimonio tienen la intención de alentar a los que quieran apostatar y manifestarse públicamente y no hayan podido hacerlo todavía.

viernes, 22 de octubre de 2010

El ataque de las naranjas paraguayas (A210)

Queremos papá, mamá y un descapotable.
Los cristianos conservadores de Paraguay, alarmados por el triunfo del proyecto de matrimonio igualitario en Argentina, se han organizado para impedir que en su país ocurra lo mismo. Hace un tiempo crearon la plataforma Queremos papá y mamá para afirmar el (inexistente) derecho de los niños a tener un papá hombre bien macho y una mamá mujer bien madraza, y para el 30 de octubre tienen planeada una “Caravana Naranja por la Vida y la Familia” (es decir, contra el aborto y los gays, entre muchas otras cosas que su alucinado catecismo considera anti-vida y anti-familia).

Además están en contra de la Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes o Convenio de Badajoz (el texto puede descargarse en formato PDF), que el gobierno de Paraguay quiere firmar, porque los derechos en cuestión les impedirían a muchos buenos papás y mamás obligar a sus hijos a ser tan cerrados, prejuiciosos e infelices como ellos. En efecto, bajo esta convención los jóvenes de 15 años en adelante tendrían derecho a recibir educación sexual (la de verdad, no la católica), a explorar y seguir libremente cualquier orientación sexual, a formar una pareja y a tener una familia a su manera. Eso, claro está, no se puede permitir, porque desintegraría la sociedad, como hemos visto ocurrir trágicamente en las libertinas España y Holanda (por nombrar sólo dos ejemplos notorios), otrora países de pleno derecho, hoy reducidos a tierras de nadie asoladas por bandas nómades de prostitutas drogadictas comeniños y violadores homosexuales (no consagrados).

En ese sentido el diario ABC reproduce el dictamen imparcialísimo del Dr. Atilio Fariña, del Consorcio de Médicos Católicos, que denuncia que bajo este convenio los padres perderán la patria potestad y podrán desentenderse de sus hijos a los 15 años, y que estos tendrán libertad plena para tener novios mayores de su mismo sexo (“Simón Cazal [dirigente gay] parece que tiene un novio de 15 años”, afirma Fariña con plena confianza en sus rumores-fuentes) y hasta para emparejarse con animales (“como ocurre en Holanda”). Casi tan grave como esto, y como si fuese el último sello del apocalipsis juvenil, si se aprueba la Convención los jóvenes “van a poder exigir a los padres la llave del auto”. Está claro que hay que detener esta locura cueste lo que cueste. Aunque sea mintiendo en forma descarada, que es lo que Fariña y todos los naranjitos paraguayos están haciendo en este mismo instante sin parar.

La Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes (CIDJ) no baja la mayoría de edad a los 15 años ni convierte a los jóvenes en adultos. La CIDJ simplemente reconoce la existencia de una franja de edades que se superpone con las de la niñez y la adultez, justamente un período difícil para cualquier miembro de la especie humana, y exige a los países signatarios reconocerles a esas personas (los jóvenes) ciertos derechos. Como tantos otros documentos, no agrega en realidad nada, sino que reafirma y detalla. Los derechos humanos no son exclusivamente para los adultos.

El único artículo de la CIDJ que me pareció complicado, en el sentido de poder provocar conflictos con la ley nacional paraguaya (o de cualquier otro país) es el nº 20:
Artículo 20. Derecho a la formación de una familia.
1. Los jóvenes tienen derecho a la libre elección de la pareja, a la vida en común y a la constitución del matrimonio dentro de un marco de igualdad de sus miembros, así como a la maternidad y paternidad responsables, y a la disolución de aquél de  acuerdo a la capacidad civil establecida en la legislación interna de cada país.
Entiendo que si última cláusula (“de acuerdo a la capacidad civil establecida en la legislación interna de cada país”) se extiende a todo el inciso 1, no debe haber problema, si bien la letra de la Convención sugiere que a los jóvenes se les debe permitir el matrimonio (sin consentimiento previo de los padres) incluso si son menores de edad.

Claramente, que se casen parejitas muy jóvenes no es lo que preocupa a los naranjitos, siempre y cuando uno de los dos miembros de la pareja tenga pene y el otro vagina (de nacimiento). Lo que no pueden tolerar es la pérdida de control de los padres y la relajación de los tabúes sociales sobre lo que los menores de edad tienen derecho a hacer con su cuerpo y su mente, inmaduros pero sexuados y activos.

Me gustaría, si hay algún lector paraguayo, conocer más detalles sobre la presencia mediática de estos proyectos de ley y de sus detractores. Aquí en Argentina la líder nacional de los naranjitos fue (es) la diputada evangélica pentecostal Cynthia Hotton, una persona tan ignorante y superficial que todos los programas “periodísticos” y “de interés general” la invitaron a exponer sus ideas. Y en mi ciudad, Rosario, la Dra. Verónica Baró Graf, que solía aparecer en TV dando consejos sobre sexualidad sin mencionar que antes que médica es una activista ultracatólica. No sé quién comenzó con el uso del color naranja: la plataforma local Red Familia Rosario la tomó de la nacional Argentinos por los Chicos, pero ignoro por qué el naranja, que es un color tan vivo y llamativo, fue elegido en lugar de algo más representativo, como el negro arratonado o algún tono pastel.

lunes, 21 de abril de 2008

Alerta 16: Ex-obispo Lugo gana en Paraguay

Fernando LugoFernando Lugo acaba de ganar las elecciones presidenciales en Paraguay. Lugo lidera una coalición de partidos, y con su victoria le arrebata al Partido Colorado la hegemonía electoral después de 61 años en el poder. Tiene una agenda política de izquierda con desarrollo e inclusión social, nada raro en América Latina (habrá que ver si no se queda en palabras, que es lo habitual) y desde luego nada fuera de lo común en esta época en que poderes anquilosados y supuestamente inamovibles son desplazados del centro de la escena política por grupos formados ad hoc y cansados de un statu quo injusto.

Lo único realmente notable es que Lugo fue obispo de la Iglesia Católica hasta 2005. Adherente de la teología de la liberación, sus intervenciones políticas en favor de los pobres nunca fueron bien vistas por el Vaticano, que como bien dijo Leonardo Boff, quiere una Iglesia con pobres pero no para los pobres. No es de extrañar que Boff, como otros referentes de la teología de la liberación, haya sido llamado a silencio por el Vaticano, como tampoco es raro que la Iglesia haya desautorizado a Lugo, y aun después de que éste (demostrando un criterio coherente) colgó los hábitos, sigue insistiendo con que sus votos son eternos, con lo que Lugo no es un laico sino un clérigo en rebeldía.

Que el Vaticano critique a los religiosos que se involucran en la política, mientras Benedicto XVI y George W. Bush se muestran por TV al mundo babeándose de felicidad por los beneficios de imagen que su mutua compañía les asegura, es apenas la punta de un inmenso iceberg de hipocresía. Mientras los obispos católicos de todo el mundo hacen incesante propaganda de los políticos de derecha de sus respectivos países, advirtiendo directamente a sus feligreses que deben votar en contra de los que se opongan a la política vaticana, en este pobre rinconcito de un continente pobre resulta que un ex-obispo, que ya no quiere hacer valer su carta de religioso ni utilizar su ascendiente como tal para fines políticos, está en pecado por unir a los que piensan como él para luchar democráticamente contra un partido que, obviamente, no ha servido a los intereses del pueblo paraguayo desde la Segunda Guerra Mundial.

No conozco mucho más de Lugo que lo que se puede leer en los diarios de hoy en Argentina. No me caen particularmente simpáticos los teólogos de la liberación, que en mi opinión ven en su religión cosas muy buenas que nunca estuvieron allí. Repito que sé que estas coaliciones de buenos propósitos suelen perder el camino, desarmarse por mezquindades, o, si les va bien, transformarse en populismos inestables. No obstante, hay que ser ciego o fanático para no ver el inmenso contraste entre este Papa recibido por el líder de una potencia mundial que mintió descaradamente para armar una guerra interminable que beneficiara a sus socios comerciales, este Papa que sin haber hecho nada útil por nadie salvo emitir palabras vacías es aclamado como un héroe popular por multitudes de creyentes, y el líder realmente popular que renunció a honores y privilegios eclesiásticos para luchar por el bienestar de un país que nunca ha sido potencia, que nunca ha sido atacante en una guerra, que ha sufrido tanto y nunca se ha vengado.

Seguro que Fernando Lugo tiene opiniones distintas a las mías en cuanto a los temas controvertidos que en este blog aparecen con frecuencia. No fue sino por culpa de su propia iglesia que tuvo que renunciar a un hábito de obispo, que hubiera conservado de otra manera. Pero el hombre hizo lo que tenía que hacer, y hay que esperar que le vaya bien. El primer paso, quitarse la vestimenta con que la Iglesia hipócrita marca a los suyos, ya lo dio. Si sus principios y sus buenas ideas no se tuercen por el áspero camino de la política, el futuro debería ser mejor que el presente para nuestro vecino del norte. ¡Vaya desde aquí un saludo para el próximo presidente de la hermana república de Paraguay!