miércoles, 23 de abril de 2008

Alerta 17: Cardenal australiano duda del calentamiento global

George Pell, Arzobispo de Sydney, dice que la hipótesis del calentamiento global no le resulta tan segura, en primer lugar porque ha estado nevando mucho aquí y allá últimamente, y en segundo porque no hay que hacer caso a algunos que quieren aterrorizarnos. El cardenal Pell dice hay una especie de histeria inducida sobre el cambio climático, y que creer lo que se dice sobre el calentamiento global es casi superstición, porque mucho no es ciencia sino propaganda.

Más aun, en el sitio de la arquidiócesis, bajo el sucinto título de "Scaremongers" ("metemiedos" sería una traducción aproximada), se recogen otras valiosas contribuciones del arzobispo Pell al debate sobre si el hombre está causando el calentamiento global (lo cual es un tema aparte), mencionando que en el pasado el planeta ha visto grandes cambios ambientales, "como las Edades de Hielo y el diluvio de Noé", y nadie puede suponer que estas hayan sido causadas por la humanidad. (Si seguimos con esta fantasía, sin embargo, podemos hacerle notar al señor cardenal que el diluvio fue causado en forma mediata por el hombre, ya que nunca hubiera ocurrido si nuestros antepasados bíblicos no hubieran hecho enojar a Dios obligándolo a ahogarlos a casi todos.)

Hay también un artículo que trata el tema, titulado "Playing the Devil - George Pell is not swayed by false moral argument", de The Australian, diario que según parece es conservador hasta decir basta, lo cual explicaría las genuflexiones editoriales que se esfuerza por hacerle al cardenal, como si alguien le importaran las opiniones combinadas de un clérigo y de un periodista, personas cuyas respectivas profesiones no tienen nada que ver con la climatología.

Es cierto que la ciencia puede equivocarse. Sería muy útil que siempre acertara, pero nadie de la comunidad científica ha tenido la desfachatez de proclamarse infalible en su materia de estudio, como lo hizo cierto obispo de Roma hace menos de un siglo y medio, y no es probable que alguien con tales pretensiones fuera aceptado por la comunidad científica (una hipotética asociación de científicos locos lo aceptaría, pero esos sólo existen en las películas). No obstante, el consenso científico actual es que la temperatura promedio global está subiendo, con una tendencia a largo plazo que no se ha quebrado, y que el hombre es responsable en buena parte por ese aumento de temperatura, aunque paradójicamente también parece ser el culpable de cierto enfriamiento por vía de un "oscurecimiento global" causado por la contaminación.

Pero al cardenal Pell, que tiene un lugar en los medios para decir tonterías por el solo hecho de que una secta religiosa le haya puesto un gorrito rojo en la cabeza acompañado de unas palabras mágicas, se permite ignorar al 99% de los científicos que saben del tema, habla de nevadas fuera de estación, muestra unos números parciales que sacó de por ahí, y pone en duda lo que puede ser la mayor amenaza para la raza humana y el ecosistema entero en este momento.

Me entretuve leyendo los comentarios que deja la gente en el reporte de esta noticia en ACI Prensa, que al momento de escribir esto muestran un par de voces sensatas acalladas por un par de chupacirios; y uso este término porque llamarlos fanáticos les concedería más fuerza de la que tienen, y llamarlos simplemente ignorantes u obsecuentes no sería descriptivo. A quien osa proponer que el cardenal debería dejar que se ocupen los especialistas lo llaman "hijo del secularismo", palabra esta última puesta muy de moda por el Papa Benedicto XVI; y el que sigue elogia al valiente cardenal e insinúa que detrás de toda esta insistencia en el cambio climático está el Príncipe de las Tinieblas.

Y creo que con eso ya se ha dicho más que suficiente.