domingo, 24 de agosto de 2008

Alerta 36b: Ateísmo e inteligencia, la polémica (cont.)

Hace un par de días escribí sobre cierto estudio que mostró una correlación entre la inteligencia y el ateísmo. La noticia era que un obispo había respondido afirmando básicamente lo mismo con otras palabras, es decir, que mucho razonar hace que el hombre se aleje de Dios, y para acercarse a Dios hay que tener fe, y recordó que la fe en Cristo es una especie de locura. No me pregunten qué tiene de bueno, es lo que dijo el obispo.

Bien, eso fue lo que expliqué en el otro post, pero me dejé en el tintero la repercusión inmediata que tuvo el estudio, y las críticas que llovieron sobre él, a cada cual más ridícula.

Como ejemplo de que inteligencia no implica ateísmo, Sergio Rubin en Clarín mencionó al cristiano Dante, al judío Einstein y a Fethullah Güllen, musulmán "reconocido como el intelectual más influyente del mundo", seguramente ignorando que un estudio como éste es estadístico y muestra tendencias, por lo cual tres ejemplos particulares (o treinta) no implican nada a favor ni en contra.

Por supuesto, y siguiendo las huellas de centenares de apologistas, Rubin utilizó a Einstein en su falaz argumentación a pesar de que Einstein era muy ambiguo en cuanto a su religiosidad y consideraba la creencia en una divinidad personal "nada más que la expresión y producto de debilidades humanas".

El cronista también dijo que el estudio fue sólo "una provocación destinada a llamar la atención", recordando que uno de los científicos que realizaron el estudio, Helmut Nyborg, ya había tenido problemas por estudios que decían que los hombres blancos son más inteligentes que las mujeres y los negros.

Vamos a hacer un poco de trabajo de lógica... El argumento de que ciertas grandes figuras intelectuales de todos los tiempos han sido o son personas profundamente religiosas un ejemplo de evidencia anecdótica (mientras que la constatación de que una proporción abrumadora de los científicos más encumbrados de Estados Unidos y Europa son ateos o agnósticos no lo es). Los casos particulares no marcan tendencias.

Lo de la provocación es inconsecuente; una provocación puede tener bases ciertas, y aquí no importa la intención sino la verdad o falsedad del estudio. Lo de la trayectoria controvertida de uno de los investigadores es argumentum ad hominem, dirigido a atacar a la persona en vez de a su obra, que es lo que está bajo consideración.

Lo que nunca hicieron los críticos religiosos fue discutir el estudio en sus propios términos científicos. ¿Cuántos casos se estudiaron? ¿Con qué criterio se midió la inteligencia de los sujetos? ¿Cómo se caracterizaron las creencias de las personas, es decir, qué definiciones se usaron para decidir si una persona es creyente? ¿Se observa algún sesgo obvio que invalide el estudio? ¿Se describieron los hallazgos correctamente? Los resultados obtenidos, ¿justifican una conclusión tan tajante y controvertida? No sabemos nada de esto; lo que los fans de la religión (no sólo fanáticos religiosos, sino esa mayoría de la opinión pública y mediática que cree que hay que "respetar" y "tolerar" a toda costa) dijeron fue: "Estas conclusiones son ofensivas, por lo tanto son falsas", o bien, como el obispo, "Estas conclusiones son ciertas, y prueban que nosotros tenemos razón."

Debate abierto, si alguien desea participar. Yo estoy casi de vacaciones, pero adelante.