Por decir estas cosas a sus alumnos, a Álvarez Valdés le han prohibido que enseñe, que escriba y que dé notas periodísticas. Él dice que estas cosas son conocidas y que la misma Iglesia Católica las enseña. El Vaticano lo obligó a retractarse una vez, en 2001, por haber dicho que el infierno no existe.* Ahora lo obligan a callarse.
* "Las imágenes con las que la Sagrada Escritura nos presenta el infierno deben ser rectamente interpretadas.… El infierno indica, más que un lugar, la situación en la que llega a encontrarse quien libremente y definitivamente se aleja de Dios…" [Juan Pablo II dixit]La razón que aducen es que contradice las doctrinas de la Iglesia. La razón evidente es que está diciéndole a la gente común las cosas que los académicos de la Iglesia han tenido que admitir pero que no resultan convenientes para la prédica. Los curas siguen predicando a los fieles (o dejando que los fieles crean) que el infierno es un lugar, con fuego y azufre y demonios con tridentes que pinchan a los malos; que Eva habló con una serpiente y le ofreció una manzana a Adán, y comieron, y por eso estamos todos condenados de antemano; y así con todas las historias de los patriarcas, Noé, Matusalén, Moisés, profetas, milagros y diluvios y todo lo demás. Las Escrituras son leídas en voz alta y todos dicen "Es Palabra de Dios", y al cura no se lo escuchará jamás desautorizar la Palabra.
En privado, en voz baja o en homilías aisladas, todos hemos escuchado a algún que otro cura aceptando que estas cosas no son para ser tomadas al pie de la letra. La Iglesia Católica, al contrario que muchas iglesias evangélicas, hace tiempo que abandonó la pretensión de que cada palabra de la Biblia es cierta e infalible y debe ser entendida literalmente, y así es como aceptó que la Tierra surgió de una nebulosa hace 4.600 millones de años y no fue creada por Dios en seis días hace unos 6.000 años, por ejemplo, o que la teoría de la evolución no es incompatible con la doctrina cristiana. Los curas saben que no hubo un Matusalén que vivió 969 años, que no hubo un lugar llamado el Paraíso con un árbol en el centro cuya fruta no había que comer. Todos los estudiosos de la historia de Medio Oriente saben que los israelitas jamás fueron esclavos en Egipto, que el Mar Rojo no se abrió, que no anduvieron cuarenta años por el desierto, que jamás derrumbaron las murallas de Jericó al son de trompetas.
Hay que hacer una gran cantidad de malabarismos retóricos y psicológicos para reconciliar la ciencia con la fe y las escrituras cristianas, pero la Iglesia se ha mostrado dispuesta a hacerlos, al menos desde hace unas décadas. ¿Entonces?
Álvarez Valdés es culpable de lo que en Argentina se conoce como "avivar giles", o en términos más finos, esclarecer a los ignorantes. Es difícil creer que sea un ingenuo. Debe saber que, para muchos en la Iglesia, hablar francamente a los feligreses de a pie sobre el hecho constatable de que la Biblia y la Tradición son una mezcla de metáforas, de ambigüedades y de falsedades obvias es subversivo, peligroso para la estabilidad de la comunidad de los creyentes.
La diferencia más clara entre las biblias católicas y las protestantes es que las primeras tienen aclaraciones al pie y las otras no. En el catolicismo está permitido creer que la Biblia no es verdad literal, pero su interpretación es patrimonio exclusivo de la jerarquía eclesiástica, que es la que aprueba o desaprueba los comentarios aclaratorios. En las biblias modernas, queda claro que el Génesis es metafórico, que no tiene ni asomo de coincidencia con la verdad científica, que Adán y Eva nunca existieron, que la interpretación literal es un error craso, una vulgaridad. ¿Pero cuántos católicos leen la Biblia, y cuántos de ésos leen los comentarios? ¿Y cuántos van más allá y buscan en los libros de historia e investigan, a ver cuánto más de esas "sagradas" escrituras es metáfora, maquillaje o mentira pura y simple?
Es una lástima que Álvarez Valdés no haya dado este último paso. ¿De qué sirve profesar una religión cuyas bases son historias, bellas o terribles, pero todas inventadas, todas fantásticas, todas meros cuentos inspiradores?
P.D.: Para que se escuchen ambas campanas, añado aquí que el sitio católico AICA publica la versión oficial de la historia: El Pbro. Ariel Álvarez Valdés no podrá enseñar Teología, en la cual se refutan algunos puntos de lo que Álvarez Valdés dijo a Página/12 y se resaltan otros, como por ejemplo que el susodicho afirmó que las posesiones demoníacas no existen y que las que se narran en el Nuevo Testamento eran en realidad enfermedades.
En un foro católico llamado El Teólogo responde encuentro además a un feligrés preocupado que consulta: ¿Qué opina usted de lo que dice el Padre Álvarez Valdés sobre el demonio y las posesiones diabólicas?, a lo cual el "experto" le asegura que el demonio es real y materia de fe, y que todo lo que se dice de posesiones y exorcismos en la Biblia es cierto, y añade una lista de afirmaciones erróneas proferidas por Álvarez Valdés en 1995 (de las que tuvo que retractarse en 2001). El teólogo es un sacerdote de los de sotana, procedente del tenebroso Instituto del Verbo Encarnado, y la pregunta en el foro no está firmada; por su formulación diría que es muy probable que haya sido inventada por el mismo sacerdote para desprestigiar a Álvarez Valdés, que por lo visto es bastante conocido como "aventurero teológico" (sic).