sábado, 30 de agosto de 2008

Alerta 39: La Virgen Stella Maris, almiranta

El pasado 18 de agosto fue el Día de la Virgen Stella Maris, Patrona de la Armada Argentina, así que como marca la costumbre en este país donde la iglesia y los militares siempre han sido feliz pareja, la plana mayor fue a misa, y el almirante Jorge Godoy le otorgó a la Virgen el grado de Almiranta, junto con la Gran Cruz al Mérito Naval Laureada, por los "servicios prestados a la institución".

Alguien que me contenga para que las carcajadas histéricas no me descoyunten la mandíbula, por favor. ¿Alguien?

La Virgen Stella Maris fue designada patrona de la gente de mar por Juan Pablo II. Su nombre latino significa "Estrella del Mar", es decir, la estrella polar y por extensión las estrellas de la Cruz del Sur y otras que han sido usadas desde la antigüedad para la navegación. Por suerte ahora tenemos brújula y GPS y no necesitamos que la Virgen nos asista, lo cual es bueno saberlo visto su terrorífico registro de fallas (el capitán del Titanic ¿sería un hereje protestante? ¿o le habrá rezado a Poseidón en vez de a la virgencita?).

El artículo de Página/12 que revela esta noticia es interesante como exposición de algunas de las políticas reformistas del gobierno actual con respecto al desagradable connubio del Estado Argentino y la Iglesia Católica, que en ocasiones es simplemente ridículo (como en esta ocasión) y en otras no tanto. Fue desde aviones de la Armada Argentina que se arrojaron al Atlántico centenares de prisioneros ilegales de la dictadura, desnudos, drogados pero aún vivos, según el método aconsejado por la Iglesia, cuyos capellanes militares (antecesores de quien celebró la misa del 18 de agosto pasado) consolaban a los marinos diciéndoles que aquello estaba bien porque había que "separar la hierba mala del trigal".