
Sergio Buenanueva, obispo auxiliar de Mendoza, director del Seminario Arquidiocesano (foto: Diario Los Andes)
Desde la Iglesia dicen que la financiación otorgada por el Estado a la Iglesia es sólo un 7% del total de lo que necesita esta última, y justifican los pedidos de auxilio económico al gobierno diciendo que "el bien moral y espiritual de los ciudadanos es parte impostergable del bien común, y un valioso fundamento para la justicia, la convivencia pacífica y la amistad social." O sea, que el Estado debe darle dinero a la Iglesia porque la Iglesia trabaja para el bien de los ciudadanos y es necesaria para el bienestar de la sociedad. ¿Y esto no lo puede hacer el Estado mismo? ¿Y las muchas ONGs que no tienen subsidios estatales y que hacen tareas beneficiosas por sí mismas y no como gancho para la indoctrinación religiosa?
Yo sugiero que en vez de gastar cien mil y algo de pesos en una escuela para indoctrinadores profesionales se podría construir una plaza con árboles, flores y juegos infantiles, que son cosas más beneficiosas para el espíritu que escuchar lecturas de la Biblia sin relación con el mundo actual u homilías predigeridas de parte de un tipo que no sabe lo que es vivir en familia o trabajar para ganarse la vida..., pero aquí parece que el gobierno mendocino sinceramente cree que sólo la religión puede proveer moral y valores.