miércoles, 6 de mayo de 2009

Fan mail 6: Argumentum ad ignorantiam

Hace unos días, en el post sobre la apuesta de Pascal, y aparentemente divertida por nuestros fútiles intentos de aplicar la razón y la lógica a su dios, Luiginna me decía:
Pobre Pablo..Dios te Bendiga! Intenta entonces ser Feliz! escribeme si lo logras! tienes buen conocimiento. Intenta explicarle matematicas a un perro, WOW! el perro no entiende! Que el perro no le encuentre ni sentido ni logica significa que la matematica no existe? :) Buscale logica o Razon a Dios, NO la hallaras! En mi opinion, el solo hecho de que Menciones a Dios diciendo que no existe, le da posibilidad de existencia en tu mente..

jejeje respondas lo que respondas..solo eres uno mas del monton..
Por un momento pensé en contestarle como se merecía a esta idiotez autosuficiente, pero una vez que la ola de bilis pasó, me di cuenta que se había producido uno de esos momentos irónicos: Luiginna había pisado el palito, como decimos acá, sola y sin ayuda alguna. Le contesté, por lo tanto, pero no creo que haya visto mi respuesta, así que desarrollo la cosa aquí abajo.

Una persona que piensa como Luiginna expresa es técnicamente agnóstica, aunque agnóstica de la peor clase: un agnóstico crédulo, que apela a la ignorancia y a su propia falta de imaginación. Si no podemos entender a Dios más de lo que un perro puede entender matemáticas, entonces no podemos entender nada, y por lo tanto no podemos afirmar nada sobre Dios con un mínimo de certeza o probabilidad. Si no podemos concebir a Dios, como un perro no puede concebir las operaciones matemáticas, entonces cualquier cosa que digamos de Dios es inadecuada y posiblemente nos deje como tontos ante Dios. Si Dios es tan inentendible, si no puede ser aprehendido, las religiones organizadas son imposibles, los dogmas son afirmaciones sin base alguna, y los pronunciamientos de los sacerdotes son puro invento, atribuciones a Dios de cosas que Dios no ha dicho. Si Dios es tan extraño y superior a nosotros que no puede ser aprehendido, entonces es profundamente inhumano. Y de nada sirve decir que por alguna misteriosa vía Dios sí logra comunicarse con nosotros, sus "perros", ya que ¿cómo sabemos que esa comunicación es real y no producto de nuestra imaginación?

Mi postura con respecto a la existencia de Dios hace un tiempo era similar a la de Luiginna en este punto: si Dios existiese, sería incomprensible para nosotros, y en tanto no se pueda probar otra cosa, también irrelevante. Ahora creo que tales disquisiciones son una pérdida de tiempo, ya que hablar de algo que ni siquiera está vagamente definido y que por su propia definición no puede ser definido es ridículo, es masturbación mental, es... bien, ¡es básicamente teología!

El argumentum ad ignorantiam es un favorito de los teístas liberales, de los seguidores de la "espiritualidad" New Age y demás víctimas felices del postmodernismo. El resultado de emplearlo y creérselo es la existencia de una gran cantidad de personas que creen fervientemente en una noción vagamente reconfortante que etiquetan "Dios" a falta de una mejor idea. Estos desagradables creyentes pueden ser igual de intolerantes que los más ortodoxos fanáticos cuando se ataca su frágil seguridad de ser criaturas especial e individualmente amadas por el Creador del Universo, pero al menos suelen ser bastante inofensivos en la práctica.