

En este sentido se presentó el estudio "Investigación Relativa a la Paternidad y Adopción Homosexual" del profesor de Neuropsiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Escuela de Medicina de la Universidad de Carolina del Sur (EE.UU), George A. Rekers, que plantea que "las niñas y niños adoptados por parejas de lesbianas y homosexuales registran un mayor nivel de estrés al que ya de por sí les genera su condición de huérfanos o abandonados por sus padres biológicos" y que dicha situación "provoca en los menores diversos traumas y trastornos del comportamiento que incluso llegan a tendencias e intentos suicidas".Dos puntos para empezar.
- Los estudios de adopción de niños por parte de parejas homosexuales son muy recientes y todavía bastante escasos. Por lo pronto, son muy pocos los lugares donde las parejas homosexuales tienen derecho a casarse y a adoptar hijos como tales. Sí hay estudios que demuestran que es una falacia la idea de que el niño “necesita un padre y una madre” para crecer como debe.
- Según el profesor Rekers (autor del estudio), la mayoría de los hijos de padres homosexuales reconocen haber “padecido fuertes emociones… al tratar de esconder, ante sus compañeros y familiares, la homosexualidad de su padre o madre”. El énfasis es del original y parece increíble que no se note la inferencia. ¿Cómo va a sentirse tranquilo un niño que tiene que negar constantemente la identidad de uno de sus padres? El problema no es del niño ni del padre, sino de la sociedad homofóbica que los rodea.
George Alan Rekers es un conocido activista cristiano. En 1983 ayudó a fundar el Family Research Council, un lobby de la ultraderecha religiosa estadounidense que entre sus objetivos declarados tiene la ilegalización de la homosexualidad y la lucha contra toda legislación antidiscriminatoria que proteja a las personas LGBT. Rekers es miembro de NARTH, una organización pseudocientífica que pretende que la homosexualidad sea tratada como una enfermedad psicológica y ofrece tratamientos para “curarla” (de dudosa eficacia y muy cuestionable ética). Ha sido llamado a declarar como testigo experto en varios casos legales involucrando el tema de la adopción de niños por parejas gay, y en todos ha quedado claro que la objetividad científica está muy por debajo, en su lista de prioridades, de su ideología y sus creencias religiosas. La homosexualidad no pasa de padres a hijos (adoptados o biológicos), e independientemente de cómo se la considere, no puede “curarse”, excepto con técnicas que —cuando son efectivas, que no es siempre— dañan psicológicamente a la persona.
Un resumen de todo esto que acabo de escribir fue posteado como comentario en la nota de ACI a la que hago referencia. El moderador no lo publicó. Aunque en otras ocasiones me han publicado opiniones contrarias a la doctrina católica, parece que desenmascarar a un profesional inescrupuloso como Rekers, haciendo caer toda la argumentación anti-homosexual que depende de su estudio, era demasiado.