Para los ateos, agnósticos e indiferentes religiosos puede parecer que los fundamentalistas son más coherentes, más honestos y verdaderos, mientras que los moderados son hipócritas que miran para otro lado cuando la Biblia dice lo que no les gusta. Allá ellos, digo yo. Primero lo primero: es mucho más urgente para nuestra sociedad lograr la liberación de visiones arcaicas, exclusivistas, de temor y odio a lo diferente, discriminatorias y fanáticas, que llegar a la emancipación a través del abandono total de las creencias sobrenaturales. Mejor un cristiano moderado, progresista y educado, que de alguna manera logra reconciliar su creencia con la vida en una sociedad liberal moderna, que un indiferente religioso racista, xenófobo, homófobo y políticamente reaccionario (como la mayor parte de los argentinos); con el primero al menos puedo discutir civilizadamente, mientras que el segundo no me merece atención.
Esto viene a cuento de que estoy recibiendo informes de CEGLA (Cristianos Evangélicos Gays y Lesbianas de Argentina) sobre la movilización que planean los evangélicos anti-gays para el 31 de mayo, liderados por ACIERA y FECEP (los que se regocijaban por el fracaso de la primera sesión legislativa donde se iba a tratar el matrimonio gay, imaginando que su dios había confundido las mentes de los legisladores). Las barbaridades que denuncian estos fanáticos para azuzar a los fieles son de una idiotez tal que no queda más remedio que pensar en una táctica de sobrecarga desinformativa.
Creemos y afirmamos que Dios es el Creador de todas las cosas. Él es el Creador del hombre, y él creó a cada ser humano varón o mujer. Esto lo confirma la genética, la biología, la fisiología y la anatomía de cada VARÓN y MUJER. No existe un gen para la homosexualidad, o se es varón o se es mujer.El mensaje también es para los legisladores:
Señores diputados que votaron a favor del matrimonio gay: Ustedes no se imaginan la tragedia social a la que están induciendo a la presente y a las futuras generaciones con la ley votada recientemente. Serán los responsables ante Dios y la posteridad de haber sido el punto de inflexión hacia la desintegración del fundamento ancestral del tejido social que es la familia.El autor de esta y otras tonterías es el pastor Jorge Himitian, actualmente líder de la Comunidad Cristiana de Buenos Aires, quien en su comunicado, además de negar la existencia del estado laico (porque “No se puede vivir en sociedad a partir… de un total vacío teológico o ideológico”), primero remarca que la mayoría cristiana argentina es la que tiene derecho a imponer las condiciones de vida de la sociedad (“no aceptamos que un grupo extremadamente minoritario, e híper activista, pretenda imponernos su ‘religión’ laica, o agnóstica o atea, como punto de partida para legislar sobre la vida, la familia, el matrimonio, la adopción, la educación de los hijos”), y después —por si fallaran los números— nos recuerda que nos guste o no, su dios dijo cómo deben ser las cosas y eso debe bastarnos. Éste no es un fanático desconocido; tiene trayectoria internacional, ha escrito libros, es respetado, es escuchado por mucha gente, y lo que dice es llanamente antidemocrático y antihumanista. Paradójicamente, sólo en una democracia como la nuestra puede decirlo; en una teocracia como la que desearía, sólo podría afirmar lo que concordara con la ortodoxia vigente, so pena de ser castigado por el más mínimo desvío.
La agenda de los homosexuales no termina aquí. Este es sólo el primer paso. Sigue con la poligamia, el incesto, la zoofilia, la pedofilia, la necrofilia y otras perversiones por el estilo.
No todo está perdido en el cristianismo, de todas formas, como demuestra el comunicado que la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE) emitió hace unos días:
La Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE) comunica a sus iglesias federadas y a la población en general que no organiza ni adhiere a la campaña “Un mensaje de los niños: queremos papá y mamá”, convocada por las organizaciones ACIERA y FECEP para el día lunes 31 de mayo de 2010 a las 19:00 h. con el fin de manifestar ante el Congreso Nacional su desacuerdo respecto del proyecto de ley de matrimonio homosexual.El solo hecho de que exista desacuerdo entre distintas denominaciones religiosas resalta lo que ya sabemos: que Dios o bien no existe, o bien no le importa quién se acuesta con quién, o bien no sabe comunicarlo a sus fieles con claridad…, y en todo caso, nos confirma que ninguna creencia o escritura sagrada son excusa para la discriminación hacia otros seres humanos. Cada cual debe asumir su propia responsabilidad, cosa que no puede hacerse señalando a un versículo escrito hace dos o tres milenios por un chamán.
Respetando profundamente la libertad de conciencia y de expresión, aclaramos que, tanto ACIERA como así también FECEP, hablan por sus propias iglesias federadas, pero no en nombre del "pueblo" evangélico argentino ni de las Iglesias Evangélicas o Protestantes en general.