sábado, 24 de julio de 2010

Jesus Camp

Ayer vi el documental Jesus Camp, que trata sobre un campamento de verano para niños de familias cristianas carismáticas en Dakota del Norte, Estados Unidos, regenteado por la pastora pentecostal Becky Fischer. El objetivo del campamento es reforzar la educación fundamentalista de los niños y prepararlos para ser “soldados de Jesús” en la guerra cultural que se libra en la sociedad americana. Para algunos esto significará transformarse a su vez en predicadores a una corta edad; para la mayoría, estar listos para educar a sus hijos en la misma doctrina y para militar por determinadas ideologías políticas.

Aunque dura menos de una hora y media, Jesus Camp está lleno de detalles que resulta difícil resumir. Comienza con un fragmento de un programa de radio de Mike Papantonio, abogado y escritor, conocido por sus críticas a la derecha cristiana, y alterna con breves escenas de las familias de los niños, los preparativos para el verano, monólogos de Becky Fischer y más partes del programa de Papantonio. La mayor parte de la filmación está dedicada al campamento en sí, donde los niños, además de las actividades recreativas habituales, toman parte en celebraciones religiosas repletas de alusiones y advertencias sobre el pecado, la tentación, Satanás y el poder de Jesús para salvar, que terminan en explosiones de llanto y brazos anhelantes levantados al cielo. Cerca del final vemos también a los chicos en la megaiglesia del repelente Ted Haggard, un predicador de éxito, que se muestra agresivamente confiado (lo cual cambiaría pocos meses después, cuando se supiera que tenía la costumbre de pagar a hombres para tener sexo y de drogarse con metanfetaminas). También hay unas espantosas escenas con un “motivador” antiabortista que lleva a los niños a manifestarse frente al Congreso con las bocas tapadas por rectángulos de cinta adhesiva roja con la palabra LIFE (“vida”).

En partes, Jesus Camp es un sube y baja emocional; pasa de la comedia absurda de gente orando sobre presentaciones PowerPoint para que Dios no permita que Satanás arruine las computadoras, Becky Fischer “hablando en lenguas”, o niños saludando a una figura de cartón de George W. Bush, al drama de niños sobreexcitados, llorando con las manos entrelazadas, pidiendo perdón por pecados que ni siquiera ellos conocen. La doctrina que subyace estas últimas manifestaciones es que el demonio está en todos lados, que todos estamos irremediablemente sucios, y que quienes no aceptan a Jesús como única autoridad son enemigos a vencer. Las realizadoras tuvieron sumo cuidado de no presentar su propio punto de vista; no hay voces en off, ni placas aclaratorias, ni preguntas difíciles a los participantes, que hablan y actúan con total comodidad. Ése es el punto más fuerte del documental: no puede ser acusado de tener segundas intenciones.

Jesus Camp puede ser considerado un test de empatía. En opinión de quien escribe, sólo un desgraciado, con su decencia y su humanidad comida por esta forma de religión degradante y destructiva, puede verlo sin sentir asco, indignación y un poco de miedo. En cambio, para Becky Fischer y para los padres de los niños sometidos al abuso psíquico de las ceremonias que vemos en el documental, Jesus Camp no muestra nada malo, sino que por el contrario es un testimonio de la vitalidad de la más joven generación de luchadores cristianos, que sanarán a un mundo “enfermo” (palabra que se repite bastante), pondrán en el poder a presidentes más conservadores que Bush, lograrán que se prohíba el aborto y que se enseñe creacionismo en las escuelas, y harán que Estados Unidos expulse de su ser nacional a los no cristianos y a los cristianos “tibios”.

Para todos los demás, evidentemente, lo que se ve es distinto. Fischer tuvo que cerrar por tiempo indefinido su campamento luego de recibir críticas y acusaciones de abuso al conocerse el documental. Es trágico adivinar que, casi con seguridad, no entendió por qué se la acusaba.


Jesus Camp, dirigido y producido por Heidi Ewing y Rachel Grady, fue filmado en el verano boreal de 2005 y lanzado en septiembre de 2006. En 2007 fue nominado al Oscar por Mejor Documental y perdió contra Una verdad incómoda, de Al Gore. En el sitio oficial se puede ver un trailer y material adicional. Se pueden bajar torrents y subtítulos con calidad aceptable desde varios sitios.