miércoles, 31 de agosto de 2011

III Congreso Nacional de Ateísmo (Mar del Plata, Argentina)

Del día viernes 9 al domingo 11 de septiembre se celebrará en Mar del Plata, Argentina, la tercera edición del Congreso Nacional de Ateísmo, cuyo lema será “Por la recuperación del estado laico”. Aconsejo seguir la página de Facebook de la organización y la del evento en sí. El cronograma está disponible. La entrada es libre y gratuita, pero se aconseja preinscribirse. Para los que asistan desde fuera de Mar del Plata hay alojamientos recomendados que podrían ofrecer descuentos.


Como el año pasado, planeo asistir y escuchar las ponencias, que prometen ser bastante interesantes. Lo recomiendo a todos los que puedan. El viernes quizá sea más complicado porque es día laborable, pero no es imprescindible, por supuesto, estar en todas y cada una de las conferencias.

Esto es lo que tienen para decir los organizadores, Ateos Mar del Plata, sobre el congreso:
Los miembros de la Asociación Civil Ateos Mar del Plata nos declaramos laicistas, es decir, que trabajamos por un Estado independiente de cualquier creencia religiosa, para promover políticas de mutuo respeto y evitar que, desde una posición de privilegio, el pensamiento hegemónico imponga a los ciudadanos una visión sesgada de la realidad.

Laicismo no es hostilidad hacia la religiosidad, sino que es una corriente ideológica que defiende y propaga la norma más básica de convivencia: la tolerancia hacia el otro, para que cada individuo pueda ejercer el derecho a tener, manifestar y poner en práctica libremente ideas, creencias y convicciones.

La visión laicista no es exclusiva de ateos y agnósticos, la mayoría de los creyentes entiende que las numerosas donaciones, exenciones impositivas y subvenciones que el Estado Argentino otorga a la Iglesia Católica Apostólica Romana (ICAR), al igual que los espacios públicos invadidos de iconografía religiosa, los favores y tratos privilegiados a los demás cultos, son un claro atropello a los valores republicanos.

Nuestro país en sus comienzos transitó el camino de emancipación de dos yugos, el del absolutismo real español y el del Vaticano, según consta en las actas de los debates posteriores a la Revolución de Mayo y en los de la escritura del texto fundamental de nuestra Nación. Esta auspiciosa ruptura que ocurrió en la revolución de 1810 no perduró, ya que alrededor de 1860 la ICAR, por medio de delegados y representantes del estado teocrático del Vaticano, volvió a interferir en la potestad de independencia del Estado Argentino, ya para establecerse rizomáticamente hasta el día de hoy, con notables amplificaciones de su poder e influencias en cada dictadura cívico militar.

Hoy, luego de tendenciosas reinterpretaciones y modificaciones, nuestras constituciones, tanto la nacional como la mayoría de las provinciales, no son laicas; compartimos esta característica con pocos países del mundo y dentro del continente americano actualmente somos sólo tres, de treinta y cinco países, los que aún seguimos sosteniendo abiertamente un culto desde la Carta Magna, el cual se hace efectivo por medio de leyes de gobiernos de facto.

Queremos un Estado laico para que cada ser humano sea libre de elegir su religión, de no elegir ninguna, de creer en la existencia de Dios o negarlo; además de no estar sometido a las normas y valores morales particulares de ninguna religión o del ateísmo.

martes, 30 de agosto de 2011

Podcast, ep. 11: Santa Rosa y su tormenta


En esta edición del podcast de Alerta Religión: hoy es el día de Santa Rosa de Lima y de la tan mentada “Tormenta de Santa Rosa”, que nunca viene el día de Santa Rosa, pese a lo cual los medios siguen titulando así año tras año, como idiotas; y hablamos un poco más de las críticas legalistas y sentimentaloides al proyecto de María José Lubertino para el retiro de símbolos religiosos de los edificios públicos de la Ciudad de Buenos Aires.

lunes, 29 de agosto de 2011

Efemérides del 29 de agosto: Brigham Young


Hace hoy 134 años moría Brigham Young, líder religioso y político, que presidió durante 29 años la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, más conocida entre nosotros como “los mormones”.

Young asumió el liderazgo mormón luego de que el fundador de la secta, el estafador y “profeta” Joseph Smith, fuera asesinado por una turba en la cárcel mientras esperaba ser juzgado por traición. Fundó Salt Lake City, capital del estado de Utah, y colonizó los territorios hoy pertenecientes a estados vecinos.

La poligamia fue una práctica notoria entre los mormones desde el comienzo y hasta 1890, en que su líder (luego de que el estado federal lo pusiera en un brete por violar las leyes y le confiscara las propiedades a la iglesia) tuviera una “revelación” por la cual descubrió que el “matrimonio plural” no era, después de todo, lo que Dios quería. Young tuvo 55 esposas, con 16 de las cuales llegó a procrear en total 56 hijos. Los números no son del todo firmes porque los mormones no tienen una institución matrimonial propiamente dicha sino lo que llaman sellamiento, por el cual se une a dos personas para toda la eternidad, y algunas de las mujeres de Young fueron “selladas” a él sólo temporalmente; con otras nunca se mostró como esposo ni cohabitó. Si el lector tiene la impresión de que Young aprovechó su status religioso para hacerse de un harén, no es el único.

En 1847 se le presentó a Young la inquietud de un fiel que quería saber si estaba bien que un hombre negro se casara con una mujer blanca. Young decretó poco después que, según la ley de Dios, si un blanco mezcla su sangre con la de “la estirpe de Caín”, el castigo sería la ejecución sumaria. También prohibió que los negros pudieran participar en los ritos mormones. Esta política de segregación continuó hasta 1978, en que el presidente de entonces tuvo otra de esas convenientes “revelaciones” divinas y se declaró que cualquier hombre podía ser sacerdote sin importar su raza o color de piel.

En 1857 la Milicia Territorial de Utah, formada por mormones, masacró con ayuda de algunos nativos aliados a una caravana de migrantes que pasaban por el estado, dejando vivos sólo a los niños más pequeños. La cruz que se erigió en el lugar para conmemorar a los 120 muertos fue destruida un par de años después, aparentemente, por un grupo de mormones encabezado por Young.

El Presidente de la Iglesia murió en Salt Lake City el 29 de agosto de 1887, a los 76 años, probablemente de una apendicitis complicada con peritonitis.

viernes, 26 de agosto de 2011

¿Quitamos los símbolos religiosos de los espacios públicos?

Quiero contarles sobre el proyecto de ley de la legisladora porteña K María José Lubertino, que reapareció el otro día en un artículo antilaicista en La Nación y que Página/12 menciona con un poco más de detalle. Es un proyecto de laicidad estatal con aspiraciones modestas: da un plazo de 18 meses para retirar la simbología religiosa de los edificios públicos (tiempo suficiente para que los abogados de Dios puedan trabarlo a base de amparos judiciales). Se exceptúan hospitales y cementerios, “en tanto dichos elementos religiosos se encuentren en un espacio reservado y se garantice la multiplicidad de credos”, aunque habría que ver qué se entiende por “reservado”, y lo otro me suena a excusa para decir “al judío ya le dejé poner su estrellita, ahora yo puedo poner mis cruces”. Los hospitales son un punto clave para la intrusión religiosa, al igual que las escuelas, los hogares para menores, los albergues para carenciados y similares: lugares donde hay personas con poca capacidad de crítica intelectual, en situación vulnerable o emocionalmente frágil.

Crucifijo en el salón de audiencias de la Corte Suprema
Desde luego, los apologistas religiosos agrandan estas cuestiones, que son laicidad de base, mínima, apenas simbólica, transformándolas en un ataque a los más caros sentimientos de las personas. Retirar un crucifijo de un tribunal pasa a ser algo parecido a la furia iconoclasta de los bizantinos del siglo VIII. Quitar la imagen de la Virgen de Luján de un nicho en una admisión hospitalaria es pretender borrar la identidad católica de Argentina a la manera del revisionismo estalinista. Etcétera. Los no creyentes simpatizantes de la religión (que los hay muchos; yo los llamo “ateos-pero”) no van tan lejos pero hablan de “respeto” y “tolerancia”.

Ningún símbolo existe sin una historia (como bien nos lo recuerdan los creyentes tremendistas), y así como un crucifijo (por poner el caso más común) representa una historia de fe cristiana enraizada en nuestra cultura, también representa una marca de conquista y sometimiento y (en un juzgado, sitio habitual donde se lo encuentra) un reflejo de cómo la doctrina moral judeocristiana informa o se da por sobreentendida en muchas de nuestras leyes. Ninguno de los aspectos de esa historia puede ser suprimido por el mero hecho de quitar el crucifijo de la pared del juzgado (por ejemplo); más bien, esa remoción completa una etapa más de la historia, la del establecimiento de un estado moderno laico, con leyes que no hacen referencia a determinadas abstracciones sobrenaturales, respetando el derecho de los ciudadanos a tener esos puntos de referencia, a tener otros, o a no tener ninguno.

jueves, 25 de agosto de 2011

Podcast, ep. 10: la JMJ 2013 en Rio de Janeiro


En esta edición del podcast de Alerta Religión: la próxima Jornada Mundial de la Juventud ya está anunciada: será en Rio de Janeiro en julio de 2013. Los obispos brasileños quieren “ir por el Guinness” y convocan a participar a los jóvenes pobres, violentos y drogados. O eso al menos entendí yo. A lo mejor sólo quiso decir que iban a rezar por ellos desde lejos.

ACTUALIZACIÓN: En mi apuro, la versión del audio de este podcast que subí era una mala edición. La versión correcta (espero) está ahora disponible.

miércoles, 24 de agosto de 2011

La democracia soy yo

“El gobierno tiene este complejo de inferioridad de que tiene que ser demócrata con los que protestan y con los pervertidos, los anticlericales y los anticatólicos.” 
—Alejandro Bermúdez, director de la agencia informativa católica ACI. De su podcast “Punto de Vista” del 22 de agosto de 2011 (5:15), hablando de por qué el gobierno de Madrid permitió una marcha de protesta contra la Jornada Mundial de la Juventud. 

martes, 23 de agosto de 2011

JMJ 2011: Madrid es mía, dice el Señor

La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), el más grande evento de masas auspiciado por el Vaticano desde la beatificación de Juan Pablo II, terminó el domingo con la despedida de Benedicto XVI de España. Yo quería escribir algo sobre esto, pero varias razones me lo impidieron: los sucesos estaban aún desarrollándose y desde miles de kilómetros de distancia era imposible entenderlos todos; todo el mundo estaba escribiendo, comentando, publicando impresiones, y no podía tener en cuenta todo lo que decían, valorarlo, sopesarlo y resumirlo en tiempo real. Había que dejar que se aquietaran las aguas.

Mi masoquismo me llevó finalmente a escuchar, a modo de resumen, el podcast “Punto de Vista”, que graba Alejandro Bermúdez, director de la agencia de propaganda papista ACI. Su tema era explicar por qué lo más significativo de la JMJ fue, para él, la reacción de los jóvenes peregrinos ante las protestas laicas. Aconsejo escuchar, no porque Bermúdez ofrezca información alguna, sino porque el podcast abandona las pretensiones de tolerancia y mesura con que se disfrazan la mayoría de los discursos escritos por la prensa católica.

Para empezar, nos explica que a la marcha laica del 17 de agosto sólo fueron unas dos mil personas, lo cual fue “patético”. Más aún, el gobierno español fue “estúpido” al autorizarla. No se puede autorizar una marcha del Real Madrid en medio de Barcelona o una de fans del Barça en Madrid, graficó. Madrid era “una ciudad de la JMJ”, no podía permitirse otra cosa. El gobierno debió haber prohibido a un grupo pequeñísimo (¿ya dije que era patético?) de manifestantes salir a la calle a protestar, porque la calle era propiedad de otro grupo, mil veces más numeroso, que podría verse de alguna forma afectado.

¿Por qué el gobierno español permitió a los manifestantes laicos salir a levantar la voz contra los jóvenes católicos y el Papa, a quienes obviamente todos los demás ciudadanos habían concedido la propiedad exclusiva de las calles madrileñas? Porque, según Bermúdez, es un gobierno que “tiene un complejo de inferioridad de que tiene que ser demócrata con los que protestan y con los pervertidos, anticlericales y anticatólicos.”

(Fernando Savater dio en el clavo por anticipado. En un artículo de noviembre de 2010, luego de una visita papal a España, recordaba a Churchill diciendo “Han preferido el deshonor a la guerra y ahora tendrán el deshonor y la guerra”. Al Papa se lo trató como a un rey, sin que eso modificara en nada los constantes mensajes mediáticos de la jerarquía católica contra el PSOE y contra las leyes democráticamente aprobadas por el parlamento español que no complacen a la ideología católica. Ninguna deferencia, ningún privilegio es suficiente para la Iglesia, si no es la rendición y sumisión completas.)

¿Y cuál fue el resultado de esta estupidez de respetar la “democracia” y dar libertad de expresión a las minorías patéticas y pervertidas? Que cuando la marcha laica, “liderada por un famoso travesti”, llegó a la Puerta del Sol, por donde tenía que pasar, la misma por casualidad estaba llena de jóvenes de la JMJ, que fueron “tomados por sorpresa”: les cayeron encima “este grupo de pervertidos (alcoholizados, en drogas)”, a provocar, con el susodicho travesti a la cabeza evidentemente “esperando que los jóvenes lo golpearan y crearan un mártir secular” (de ésos que hay como para llenar santorales), pero los jóvenes no hicieron eso: se arrodillaron y se pusieron a rezar. Hubo incidentes luego, pero fueron “entre los pervertidos y la policía” (y algún que otro periodista, seguramente ateo y pervertido también).



De más estar decir que no sólo era sabido que la marcha laica iba a pasar por la Puerta del Sol (habían tenido que reclamar bastante para que se les concediera permiso para eso), sino que había una intencionalidad clara de los peregrinos de estar allí cuando ocurriera. Hubo una convocatoria explícita y en todo caso el evento oficial ya había terminado. Se produjeron incidentes, con culpa de ambos lados y de una inepta actuación de la policía (en esto ambos lados están de acuerdo), y cuando finalmente quedaban pocas personas la policía cargó para desalojar el lugar, agrediendo a los manifestantes laicos, identificables por no llevar la mochila que los sponsors públicos y privados de la JMJ proveyeron a los peregrinos.

Para completar el proceso de victimización un grupo católico grabó y difundió un video (que se ve más arriba) donde se contrasta la beatitud de los jóvenes papistas con la violencia de los manifestantes. En el mismo, claro está, no figura la represión policial que el estado español descargó sobre los últimos en nombre de los primeros, tanto esa noche como en otras oportunidades. En Madrid, durante cuatro días, se dio por hecho que todo aquél que portara la mochila de la JMJ era inocente: angelitos piadosos venidos de todo el mundo a escuchar el mensaje de paz del vicario de Cristo.



Los medios españoles, en general, también se pusieron guantes de seda. No siendo español ni lector habitual de esos medios, me cuesta navegar la intencionalidad política e ideológica que cada uno tiene, pero en algún caso la distorsión es obvia: por ejemplo, Público dice:
La policía ha desalojado a la fuerza la Puerta del Sol después de que esta fuera tomada por los manifestantes de la marcha laica, que consiguieron acceder al interior de la plaza a pesar de los intentos de varios peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) por bloquear su entrada.
Lo que ocurrió fue que la plaza fue tomada por los papistas a sabiendas de que la marcha laica debía pasar por allí, y la policía les hizo el trabajo sucio de “liberarla” para ellos. Hubo desinteligencias de parte de los organizadores de la marcha y también reacciones violentas, pero claramente aisladas. Como dice el documentarista Stéphane M. Grueso, testigo de lo ocurrido, en su blog, algunos cometieron el error de encauzar su protesta hacia los peregrinos, cuando ésta en realidad era hacia el gobierno, las empresas patrocinadoras y la injerencia de la Iglesia en asuntos políticos. Los peregrinos (y ésta es mi opinión) eran entusiastas pero no fanáticos; mucho cántico, mucha ovación, mucho “Benedicto, equis-uve-palito”, pero no responsables directos del oscurantismo feroz y del odio que rezumaban las sentencias del Papa que ellos aplaudían.

La JMJ da para más, pero lo iré procesando de a poquito. Entiendo que debe haber sido muy desagradable, salvo para los papistas, pero también un poco emocionante, por la reacción que se produjo. El Papa ya no es bien recibido en países donde antes podía contar con la adulación y las genuflexiones de todos. Y no sólo no es bien recibido sino que las protestas son ruidosas, mediáticas, inolvidables. Es inevitable que haya excesos: se trata de gente harta, protestando contra un trato manifiestamente privilegiado, pagado por sus impuestos, hacia una organización y una persona que representan la intolerancia y el oscurantismo a nivel global. Esto no va a ser fácil. Siempre es más sencillo aplaudir y agachar la cabeza que gritar las propias razones a quienes no quieren oírlas.