
"Con escotes pronunciados y minifaldas las mujeres están provocando al hombre." (Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo Domingo)
"Debido a la ropa provocativa que usan las mujeres se exponen a violaciones, a que las usen, que las traten como un trapo viejo, porque desvaloran su persona y su dignidad." (Darwin Rudy Andino, obispo auxiliar de Tegucigalpa)
"La mujer no sólo debe cambiar su forma de vestir sino sus actitudes." (Renato Ascencio, Obispo de Ciudad Juárez.)
"La mujer es la responsable de sufrir ataques tanto físicos como verbales, pues deben ser recatadas en su forma de vestir y no despertar morbo en las demás personas." (Antonieta Lujambio)
"Las mujeres tienen la culpa de que las ataquen." (Alexandra Marcillo, religiosa ecuatoriana)Quizá luego un vocero de Joseph Ratzinger dirá que la postura oficial es otra y que de ninguna manera la Iglesia Católica justifica las violaciones a mujeres, aunque eso es precisamente lo que han hecho. Las palabras fueron dichas con claridad, en un foro público, por personas de autoridad, y no se prestan a interpretaciones alternativas.
El diario mexicano La Jornada, que se me hace que no es muy católico, llamó al Encuentro "monotemático y sin autocrítica" y coincide con las visiones de varias organizaciones asistentes no alineadas con el ala conservadora del alto clero en que, más que un lugar de diálogo, fue un monólogo de la jerarquía eclesiástica, donde se repitieron las posturas de siempre. Esto viene siendo así hace un buen tiempo y Benedicto XVI lo ha agudizado. Se ha ido centralizando y las opiniones disidentes no son toleradas.
Desde ya, todos los católicos de bien deberían repudiar estas manifestaciones; debería haber una ola gigantesca de NO EN NUESTRO NOMBRE. La mayoría de los creyentes son gente decente con algún prejuicio, como todos nosotros. Pero no tengo mucha esperanza. Los católicos practicantes están acostumbrados a obedecer o a guardarse sus dudas, por no faltar el respeto a la autoridad, y los moderados terminan apoyando por omisión a los fanáticos.
Confieso que escribir sobre esta clase de temas es física y mentalmente agotador por lo repugnante. Hablamos de personas que han perdido el sentido de la empatía, que no tienen compasión, cuya declamada "moral" es una estructura fría, rígida e inhumana. Dice un dicho que cuando uno pelea contra la basura, aunque gane termina sucio...