
Un prestigioso científico jesuita dedicado actualmente a explicar las consecuencias metafísicas de los últimos descubrimientos astrofísicos, aseguró que estos hallazgos dejan poco sitio al ateísmo.Sin ser científico, me considero bastante informado sobre las teorías cosmológicas y los hallazgos astrofísicos actuales, y la verdad, mi ateísmo no se ha visto sacudido por una revelación. Ciertamente es posible que, de alguna manera absolutamente inexplicable para nosotros, una entidad extra-cósmica sea la responsable de la creación de nuestro universo, pero para todos los fines prácticos da lo mismo si existe o no, justamente porque de existir estaría fuera de nuestra experiencia y de nuestro alcance. (Toda otra elaboración es teología, o sea, simple retórica.)
… [P]ara el jesuita, filósofo y físico Robert Spitzer, ex rector de la Universidad Gonzaga, la astrofísica contemporánea es "la llave científica para probar la existencia de Dios, pero desafortunadamente muy pocos conocen estos hechos científicos".
En su triple condición de hombre religioso, filósofo y científico, Robert Spitzer debería saber que la existencia de su dios no puede ser probada por la ciencia, y que aun si los descubrimientos modernos sobre astrofísica apuntan a un sugestivo enigma, lo que está en el corazón de ese enigma no tiene muchas posibilidades de ser precisamente su dios.