
Aclararé desde el principio que yo no soy partidario de la supresión de los discursos discriminatorios, en tanto no inciten a la violencia. Además del principio de libertad de expresión, me parece algo ridículo que un organismo estatal sancione a alguien por decir algo en público, cuando sabemos que eso sólo le servirá para hacerse la víctima y seguir diciendo lo mismo en privado, acaso en peores términos, acaso entre personas más recalcitrantes. No corremos el riesgo, en Argentina, de que el discurso del catolicismo integrista sea adoptado por la población en general y se transforme en un movimiento. No en este momento, al menos. O sea que, personalmente, no me parece mal que en Radio Cristiandad demonicen a protestantes, judíos, homosexuales, progresistas, kirchneristas, supuestos masones, etc. Nadie que no tenga la cabeza lavada previamente puede leer la clase de basura que los blogs fascisto-católicos argentinos profieren y tomársela en serio; su audiencia es autoseleccionada.
Esto viene a cuento de que hay un proyecto para incorporar a la Ley Antidiscriminatoria la figura de discriminación por género y orientación sexual:
Una lectura bíblica -aún dentro del templo- podría ser interpretada como un acto discriminatorio y el que la predique llevado ante los tribunales.Se modificaría también el Código Penal
… lo que permitiría encarcelar a cualquiera que “alentare o incitare” la discriminación por “orientación sexual”. Con expresiones tan vagas, todo el que defienda el orden natural sería pasible de sanción penal. Por ejemplo, se podría enviar a prisión a padres que se opongan a que un activista homosexual imparta clases de “orientación sexual”, con material gráfico, a un hijo de cinco o seis años.Sin haber leído el proyecto, no puedo decir mucho más, pero dudo mucho que estas hipérboles tengan el menor sustento, especialmente cuando en Argentina (que yo sepa) jamás, jamás de los jamases, se ha encarcelado a nadie por un delito de discriminación.
Por otro lado, no veo ningún problema con que un maestro homosexual dicte clases de educación sexual con gráficos a un niño. Sí me parece mal que activistas católicos con cuello clerical dicten, como se hace en los colegios católicos, clases donde se les enseña a los niños que todo sexo que no sea entre heterosexuales casados es inmoral y debe ser reprimido. Pero mal que mal, es derecho de los padres someter a sus hijos a esa clase de indoctrinación, de la que por fortuna la mayoría se librarán por sus propios medios cuando aprendan a pensar por su cuenta.