
La libertad es sometimiento a Dios.Explicó que, para el cristianismo, el mal y el pecado son faltas o déficits, por lo cual el concepto de poder pecar (es decir, ser libre para pecar) no tiene sentido, y abogar por él es en sí mismo pernicioso. La doctrina católica no reconoce al hombre el derecho a profesar una doctrina “equivocada”, y de hecho, no tolera nada que considere mentiroso o moralmente inapropiado (la libertad de decir mentiras y la libertad de escribir cosas inmorales o potencialmente subversivas fueron condenadas explícitamente también).
Esta insistencia en la supresión del contrario le recordó a Thomas Bowdler y su censura de las obras de Shakespeare, tan infame que le dio al inglés el verbo bowdlerise, y le hizo traer a colación a Mario Vargas Llosa y su ensayo “La verdad de las mentiras”, cuyo autor reflexiona sobre la incapacidad de los censores de separar la calidad literaria de los contenidos ficcionales, citando el ejemplo de la quema masiva de los libros mayas ordenada por Fray Diego de Landa.

- Jethro Tull, que en su álbum Aqualung (cuya cubierta incluía una frase de L. Feuerbach, símbolo de las preocupaciones filosóficas del grupo: “Al principio, el Hombre creó a Dios; y lo creó a su imagen y semejanza. Y el Hombre dio a Dios multitud de nombres, y el poder de que fuera el Señor de toda la tierra cuando al Hombre le conviniere”) incluyó el ácido tema My God.
- Frank Zappa, recordado por su crítica constante a la religión pero también por su oposición a la censura basada en el moralismo, expresada en un furibundo y acertado testimonio ante el Senado de los Estados Unidos.
- John Lennon, no por las ideas expresadas en Imagine (que Gobello considera un tema tan vendido que ha perdido su poder —“¡Lo han tocado frente al Papa!”, le contestó a alguien que lo cuestionó) sino en el menos difundido God.
- Jim Morrison, que expresó en la música de The Doors lo que resulta ser un gran nivel de ilustración (era un ávido lector de Nietzsche, Baudelaire, Swedenborg y muchos otros, y escribió cuatro libros propios).
El único problema con Gobello es que su (evidentemente) vasto conocimiento del tema se dispersó en incontables repeticiones, digresiones y salidas por diversas tangentes, por lo cual —entre otras cosas— no se habló del tema del satanismo, o supuesto satanismo visto por los moralistas cristianos, en el rock, y Gobello tuvo que cortar un poco abruptamente la charla luego de haberse excedido por lo menos veinte minutos de su tiempo asignado. Una lástima, porque personalmente la historia de la censura y los pánicos morales me resulta fascinante.
La última ponencia fue del sociólogo Mario Corbacho y se tituló “Hospedar a la muerte sin morir en el intento”. El tema fue la muerte y su aceptación en la sociedad, la forma en que se ha transformado en una cuestión mecanizada y fría gracias a las costumbres modernas y a la medicina y la economía, la tanatofobia y la cuestión de la eutanasia.
La tanatofobia actual, explicó, puede ser vista como un producto de la razón, que no le ve utilidad o motivo a la muerte: vale decir, sentimos repulsión a la muerte porque no creemos que sea necesario ni útil dejar de vivir. Pero mientras algunos, alentados por los progresos científicos, pretenden abolir la muerte, otros la buscan; y aquí citó a Montaigne: “La muerte, cuanto más voluntaria, más bella”.
Se dijo mucho más, pero lamentablemente gran parte se perdió en el formato. Corbacho leyó toda su ponencia de notas en papel, sin moverse de su asiento ni utilizar la pantalla dispuesta para proyectar; cada vez que citaba a algún autor “abría comillas” diciendo “cito”, y al terminar las cerraba diciendo “fin de la cita”, lo cual puede estar bien para un software de lectura pero no queda bien en un disertante. No quiero sonar injusto, pero cualquiera que haya estado allí podrá confirmarlo. Es posible soportar un estilo así durante diez o quince minutos, pero después la mente se va a otra parte.
Para finalizar la jornada hubo cine: un cortometraje compilado Pepe Kanavis en base a noticias y al corto documental Submission, de Theo van Gogh, asesinado por un islamista radical en 2004. Submission significa “sumisión” y es la traducción literal de la palabra islam. Trata del sometimiento y la violencia mental y física que sufren muchas mujeres musulmanas.
Continúa con la jornada tercera y final del Congreso…