El domingo 11 de septiembre terminó el III Congreso Nacional de Ateísmo, convocado y organizado por la asociación Ateos Mar del Plata bajo el lema “Por la recuperación del estado laico”. Como el año pasado, me propongo reseñarlo en varias partes. Sabrán los lectores perdonar errores y omisiones, ya que sólo conté con una libreta de notas. Más adelante contaremos seguramente con el material filmado de todas las ponencias.
También como en la ocasión anterior debo agradecer la compañía de nuestros queridos crotos libres, Ana María y Pedro, que nos alojaron, nos alimentaron, nos llevaron y nos trajeron, y a todos los miembros de Ateos Mar del Plata que dedicaron su tiempo y su energía para darnos la oportunidad de disfrutar de un Congreso tan interesante como fue éste.
La mayor diferencia entre éste y el de 2010 fue, quizá, el foco de la convocatoria. Mientras que la vez anterior se trató del tema de la libertad (y por extensión el rechazo al dogmatismo), este Congreso estuvo dedicado a un tema más específico, más político, en buena medida más concreto, práctico y de actualidad: la recuperación de la laicidad del estado argentino, o al menos la recuperación del objetivo de máxima de un estado independiente de la religión, al que nuestro país parecía encaminado hace mucho y del que paradójicamente hoy parece haber retrocedido en más de un punto. Eso hizo que las exposiciones fueran menos amplias en su variedad y a la vez más profundas en su tratamiento, lo cual no fue un mal cambio. Me traigo de Mar del Plata mucho en qué pensar y muchas referencias que consultar.