
La charla, que comenzó con una frase sobre el matrimonio entre dos hombres que no pudo realizarse en Buenos Aires, venía de más temprano y continuó hasta ayer. En realidad no fue interesante, porque del otro lado no había más que cerrazón, pero me pareció al menos ilustrativa y enseguida pensé en postearla aquí.
La frase fue, textualmente:
parece ser q mañana finalmente no habra casamiento gay. estoy segura q es lo q esperaban millones de argentinos q le siguen apostando a la familia!
Debido a que se trató de una charla privada (que nadie puede ver salvo que sea un “amigo” en Facebook de cierta persona), se me presentaba un dilema ético. Me convenció la idea de que la persona en cuestión es una persona pública y una representante del pueblo. Más en concreto, es la diputada nacional Cynthia Hotton, del bloque unipersonal “Valores por Mi País”, autora del proyecto de ley de “libertad religiosa” del que ya se habló aquí. Hotton es cristiana evangélica y representa posturas conservadoras que parecen importadas del más cerril fundamentalismo norteamericano.
He armado un archivo gráfico compuesto con varias capturas de pantalla para mostrar, tal cual como fueron, los dichos de los amigos de Hotton y mis planteos. Como se ve, Hotton no participó de la discusión, sólo soltó la frase inicial. Los nombres de los contactos de la diputada han sido difuminados.
Léanlo todo, si aguantan, y después vuelvan (hay que hacer click para ver la imagen a tamaño real). Hay mucho que comentar, ¿no?
- Hotton y sus amigos suponen, indudablemente, que todos los que leen la conversación son cristianos evangélicos fundamentalistas como ellos mismos, y les toma un poco por sorpresa que alguien no encuentre obvias las brutales presunciones que ellos sostienen sobre lo que debe ser el matrimonio o la familia.
- Mi pregunta inicial no fue retórica. Ni Hotton ni nadie más la respondió: ¿de qué manera el casamiento de dos hombres homosexuales perjudica a mi familia real y concreta?
- El amigo que escribe justo después de mí plantea algunos puntos a considerar (es el único que piensa un poco). No es un radical, no quiere que la sociedad avance demasiado rápido, probablemente no meditó del todo la idea de que, si “la sociedad no está preparada aún”, la ley debería ayudar a prepararla, en vez de obstaculizar el cambio.
- Después vienen un par de comentarios de una amiga homofóbica y bastante tonta, que repite todos los tópicos que le han enseñado: el gay es enfermo, como un violador (!), la homosexualidad es una deformación que no es amor, la familia (mi exclusiva clase de familia) es la base de la sociedad, etc. etc. ¿Me gustaría ser adoptado por un gay? Ya soy muy mayor para ser adoptado, pero supongo que si fuera un niño huérfano o abandonado, no preguntaría esos detalles. Esta clase de personas es irritante porque insulta cada vez que opina, y lo hace sin notarlo.
- La siguiente intervención es de una fundamentalista de las buenas. La respuesta a todo está en un solo lugar: la Biblia. La palabra de Dios no se puede refutar: “es SÍ Y AMÉN”. Suena como la persona menos interesante del planeta.
- Después hay una persona que, luego de hacer notar que lo del matrimonio gay no sólo está prohibido en la Biblia sino también en nuestra ley (justamente ése es el meollo del asunto, ¿no?), y después suelta que “la mayoría de las legislaciones de los países del mundo están basadas en los 10 mandamientos”, burrada de proporciones auténticamente bíblicas que es común escuchar entre los enemigos de la separación estado-iglesia en Estados Unidos, y que por lo visto ha prendido aquí.
- La locura aflora: “hay una ley que NO SE PUEDE CAMBIAR por muy moderna y pujante que sea tu mente o lo que queda de ella y es la concepcion del inicio de todo fue un hombre y una mujer todo lo demas en todos los aspectos no son aceptables y no te olvides que por juicio, dos ciudades que practicaban hechos aberrantoes como el que quieren legalizar, fueron destruidas, yo para mi querida argentina no lo quiero”. Las dos ciudades son, por supuesto, Sodoma y Gomorra. Sí, efectivamente este hombre está diciendo que si se permite el matrimonio gay, Dios destruirá a Argentina por su inmoralidad. Parece increíble que haya personas (fuera de los institutos psiquiátricos) que crean estas cosas, pero no es tan raro: según algunos fundamentalistas norteamericanos, el huracán Katrina fue un castigo de Dios a New Orleans por darle cabida a la homosexualidad, el aborto, y otros “pecados”.
- La idea del matrimonio que tienen los fundamentalistas: “una de las obligaciones de los contrayentes es la de procrear”. Como es lógico me arrojé sobre esto, pero no obtuve más que excusas. Naturalmente, la postura es bíblica: la mujer es el medio que el hombre utiliza para propagar la raza humana siguiendo la orden divina.
- Sigue una apelación a curar la esterilidad con fe, “que vos no conocés”, y una preguntita sobre mi sexualidad. No me molesto en aclarar sobre ninguno de los dos temas.
- Uno de los amigos de Hotton, en un arrebato de tolerancia, propone a los demás: “salgamos de la burbuja evangélica”.
- Sale a relucir el supuesto “derecho de los niños a tener un papá y una mamá”, derecho que por supuesto no existe. Un niño huérfano tiene derecho a ser protegido por el Estado, y en lo posible, a tener una familia sustituta (donde familia no equivale necesariamente a hombre+mujer casados). Si sólo tiene consigo a uno de sus progenitores, el que le reste no tiene el deber de volver a casarse para que el hijo tenga papá y mamá.
- El que habló de salir de la burbuja muestra que sigue dentro, desconociendo que la mayoría de los argentinos estamos a favor del matrimonio homosexual. Le cito la encuesta pertinente.
- Una amiga con tendencias cuasi-anarquistas o anti-estatistas comienza una serie de diatribas contra el poder del estado y la sujeción de las parejas al mismo (“esclavitud”, dice) que representa el matrimonio. Para ella, el estado no tiene nada que hacer sancionando las uniones de personas. Quienes lo deseen deberían casarse según el rito religioso de su elección, y listo. No está mal, aunque es un poco radical, y parece que ignora a los que no tenemos religión.
- Un señor enojado proclama en mayúsculas: QUE SE CONFORMEN CON LA UNION CIVIL! y NO SE PARA QUE QUIEREN CASAMIENTO SI LOS GAYS SON LOS MAS INFIELES! (¿cómo sabe? ¿qué le importa?).
- La amiga que hablaba de los 10 mandamientos insiste y se dispersa de forma que hace inútil seguirla.