martes, 29 de diciembre de 2009

El primer matrimonio homosexual de América Latina, en el fin del mundo (A164)

Noticia de último momento sobre el matrimonio gay:
Alex Freyre (39 años) y José María Di Bello (41) se casaron ayer en el Registro Civil de la ciudad de Ushuaia convirtiéndose en la primera pareja de homosexuales que logra formalizar legalmente su vínculo en Argentina y en Latinoamérica.
Freyre y Di Bello son los que intentaron, infructuosamente, casarse en Buenos Aires a principios de diciembre. En estos días se encontraban en Ushuaia, conocida como la ciudad más austral del mundo, capital de la provincia de Tierra del Fuego, realizando tareas para el INADI, y aprovecharon para pedir turno para casarse en el Registro Civil local, sabedores de que la gobernadora Fabiana Ríos simpatizaba con su causa. Tras un rechazo inicial y un recurso administrativo, el gobierno autorizó el casamiento. Y todos fueron felices.

Bien, todos menos los infelices habituales.
[E]l obispo de Río de Gallegos, monseñor Juan Carlos Romanín, expresó "preocupación" por el casamiento y dijo que "la decisión me tomó de sorpresa".

El prelado adelantó que "meditará" un texto para "acompañar pastoralmente a la feligresía fueguina en este difícil momento" y sostuvo que la unión puede configurarse como "un atentado contra la supervivencia de la especie humana".
Leyeron bien, amables lectores. Que dos hombres se casen en una ciudad pequeñita en el culo del mundo es “un atentado contra la supervivencia de la especie humana”. ¿No será mucho? El creyente debe estar insensibilizado a la tomadura de pelo constante, pero incluso así parece demasiado.

El coro de lamentos despechados sigue:
En representación de la Corporación de Abogados Católicos, el letrado Eduardo Sambrizzi apeló en su momento el fallo de la jueza Seijas, que dio luz verde al casamiento. Ayer, opinó que el casamiento es nulo y calificó de "show" lo que ocurrió en Tierra del Fuego.

"La sentencia en la que se basó la gobernadora no está firme: está suspendida. Por lo tanto, es otro fundamento de nulidad, a la par del hecho de que los contrayentes son del mismo sexo", sostuvo.
 La gobernadora Ríos lo tiene claro: “No hice nada extraordinario. Simplemente cumplí con la ley, algo que sería bueno comenzar a hacer en la Argentina.” La pareja, explicó, tenían un derecho que había sido reconocido, y que otro fallo judicial había suspendido, pero sólo en la jurisdicción de la Ciudad de Buenos Aires. Los juristas serios no están tan seguros, pero sus objeciones se refieren al procedimiento legal, no a las tonterías homofóbicas católicas.

Desde aquí felicidades para la pareja, y suerte para todas las demás parejas homosexuales que están esperando ejercer su derecho. Seguramente pronto veremos novedades, y estos entuertos jurídicos, estas marchas y contramarchas, serán una anécdota más en la historia del matrimonio para todos.