jueves, 10 de abril de 2008

Recomendaciones: Radio Cristiandad

Como primer sitio web en esta nueva sección de "anti-recomendados" de la que hablé ayer, quiero presentarles el blog Radio Cristiandad.

Radio Cristiandad es un sitio católico tradicionalista que se autodenomina antimodernista. Aunque no lo he visto en ninguna parte, parece bastante obvio que son lefebvristas, o sus simpatías corren por ese lado. Los que sepan de qué estoy hablando, pueden consultar el artículo sobre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en Wikipedia.

Lefebvristas o no, estos chicos de Radio Cristiandad son tan tradicionalistas como pueda desearlo un Torquemada. Por supuesto se oponen a las reformas que hizo el Concilio Vaticano II, están a favor de las misas en latín y con el sacerdote de espaldas, llaman a todos los cristianos no católicos "herejes", y son tan conservadores en todos los campos que, como decimos en Argentina, lo pueden correr por derecha incluso a Benedicto XVI.

Hasta aquí nada raro. Organizaciones católicas más papistas que el Papa no son difíciles de encontrar. Pero Radio Cristiandad es algo más que eso. Desde el principio se muestran como militantes: en su logo figura prominentemente una espada, y su lema es "Contra los enemigos del Bien y la Verdad". Como todos los fanáticos, se autodefinen por su odio a los otros, en este caso los otros siendo toda la sociedad moderna que los rodea. Debe ser difícil vivir así.

Y más aún. Lo que parece ser una simple organización fanática católica tiene unos familiares accesorios, que muestran exactamente a dónde conduce una ideología como ésta. Radio Cristiandad es explícita, crudamente antisemita, anticomunista, anti-modernidad, anti-feminista y pro-dictadura. Ataca ferozmente al gobierno de los Kirchner, está a favor de la pasada dictadura militar, trata de héroes a los militares criminales que "desaparecieron" a treinta mil personas, y defiende a personajes siniestros como el obispo Antonio Baseotto, ex vicario castrense que bendijo tantas torturas y asesinatos, y al sacerdote Christian Von Wernich, que participaba de las torturas y que ha sido juzgado culpable de crímenes de lesa humanidad. Odia a las mujeres que luchan por sus derechos, a los homosexuales, a los que quieren una sociedad igualitaria.

Una proporción importante de los católicos comprometidos tienen este mismo pensamiento. Eso me consta y le consta a cualquiera con un poco de exposición a ese ambiente. Pero verlo expuesto a la vista de todos, en la web, es casi obsceno. Es gracioso como la libertad de expresión permite a estos apologistas de casi todo tipo de intolerancia exponer estas ideas libremente. En un gobierno como al que ellos les gustaría tener, pero con ideas distintas a las suyas, sus vidas correrían peligro.

¿Es casualidad que esta gente tenga tantas características que sabemos que suelen ir juntas? Desde luego que no. Tomemos el antisemitismo: aunque los judíos sufrieron la opresión de Roma, nunca fueron perseguidos como tales por el Imperio (el problema de los romanos con los judíos de Palestina no era su religión, sino el hecho de que eran fanáticos independentistas). El antisemitismo es en gran medida un invento cristiano. Más de una cruzada se dedicó a matar judíos por el camino, antes de llegar a Tierra Santa. Martín Lutero escribió un libro entero condenando a los judíos. Fueron los rusos católicos ortodoxos, con el zar a la cabeza, los que nos dieron a conocer la palabra pogrom en su significado actual. Incontables veces los cristianos han usado el libelo de sangre para atizar el prejuicio. La persecución antijudía y el antisemitismo más o menos soterrado son parte integral de la historia del cristianismo, y ya vemos que el hilo conductor no se ha cortado.

Los que hacen la guerra también han estado siempre entre los preferidos de la Iglesia, y ellos le han pagado con su protección. Pensemos en los muy católicos líderes militares del Proceso de Reorganización Nacional, cuya supuesta "lucha contra el comunismo" fue bendecida, con muy pocas honrosas excepciones, por toda la Iglesia. Pensemos en las innumerables bendiciones derramadas sobre las armas de los países más poderosos del mundo. Este hilo corre también por la trama del cristianismo, y los tiempos modernos tampoco la han cortado.

Ni hablar de la misoginia y del anti-feminismo. Tienen aquí los católicos un precedente de lo mejor, nada de justificaciones medievales ni modernas, sino la contundente letra de la Escritura cuando dice: "Las mujeres cállense en las asambleas; que no les está permitido tomar la palabra; antes bien, estén sumisas como también la Ley lo dice. Si quieren aprender algo, pregúntenlo a sus propios maridos en casa; pues es indecoroso que la mujer hable en la asamblea" (primera carta de San Pablo a los corintios, cap. 14, vers. 34–35). Los chicos de Radio Cristiandad no son extremistas: simplemente se resisten a participar en la buena publicidad que la Iglesia Católica hace de sí misma para esconder sus raíces.

Y así sigue. Los fanáticos tienen en su corazón el horror a lo nuevo, a la felicidad sin límite preciso, a los cambios que pueden mostrarles nuevos aspectos de su propia existencia. Lástima que el simple horror no les baste, y tengan que transformarlo en odio hacia afuera, y no puedan quedarse encerrados y calladitos en su casa.