Hasta hace muy poco asistíamos al fenómeno de que los ateos agresivos o habían desaparecido, o habían escondido sus armas… [N]o se atacaba directamente a Dios, no se lo negaba, simplemente se prescindía de Él… Pero ahora se está organizando una campaña ampliamente orquestada, directamente contra Dios y contra la religión, cualquiera que ella sea.Al parecer lo ha motivado especialmente la publicación del Manual de Ateología en Colombia, en el que 16 personalidades de diferentes campos confiesan su ateísmo o su agnosticismo. El tratamiento que Melguizo le da es despreciativo:
Ya apareció entre nosotros el "Manual de ateología". Se había demorado. ¿Cómo no vamos a estar a la moda? […] El subtítulo del libro no es menos sugestivo y original: "16 personalidades colombianas explican por qué no creen en Dios". Y al hablar de personalidades, no será mucho decir?. La mayoría de los autores son ilustres desconocidos, y claro que hay tres o cuatro rescatables.Como de costumbre hace su aparición también esa negación del ateísmo que uno sólo puede atribuir a la represión mental para no verse obligado a creer en la mentira burda y deliberada.
Estoy seguro de que muchos no son realmente ateos. Su problema no es con Dios, es contra la o las religiones, particularmente contra la católica. Lo cierto del caso es que estas cruces no siempre son inmerecidas.Al párrafo no lo salva la autocrítica que con él comienza, y que se reduce a una enumeración genérica de las barbaridades que todas las religiones, incluyendo la cristiana, han volcado sobre la raza humana. El texto termina con un codazo dialéctico que rebaja aún más, si es posible, la calidad de quien escribe:
Pero claro que nosotros también podríamos elaborar otra lista, también de "personalidades", tal vez más numerosas y valiosas humana e intelectualmente, que nos podrían decir "por qué sí creen en Dios".¿Importa para el argumento teísmo vs. ateísmo si el creyente es una "personalidad" o no? ¿Qué es esto, un concurso de popularidad? Yo no conozco a ninguno de los colombianos que escribieron el dichoso Manual de Ateología, pero yo no soy colombiano ni frecuento círculos académicos o políticos latinoamericanos. ¿Importa para la difusión del hecho del ateísmo, para la salida del closet del ateísmo, que los no creyentes que exponen sus ideas sean sabios reconocidos o figuras populares? Sólo en lo que se refiere a la publicidad. ¿Importa que los ateos que quieren difundir su visión del mundo sean intelectual o humanamente valorados? Se puede ser ateo y ser un idiota, sin duda, como se puede ser ateo y mala persona, y además un desconocido. Se puede también ser un Premio Nobel o un benefactor de la humanidad y ser ateo. Es más fácil defender (y utilizar publicitariamente) a estos que a aquellos. Ése no es el tema. El tema es el ateísmo público y desvergonzado. Lo que no tolera la Iglesia es la expresión pública y la defensa activa del derecho a no creer y a no verse sujeto a leyes inspiradas por la doctrina religiosa.
¿Es una moda el ateísmo? ¿Importa? Yo pienso que la Iglesia sabe que no es una moda, y ahí radica su preocupación. Las modas son por definición pasajeras, efímeras. Pero la secularización de la sociedad no es una moda, sino que viene avanzando hace tiempo en casi todo el mundo y en América Latina. La secularización debilita a la Iglesia, pero no lleva necesariamente al ateísmo, porque se puede ser creyente devoto en privado, sin necesidad de imponer esa creencia a la sociedad secular.
Por otra parte, a la Iglesia no le preocupa el ateísmo inconfesado de los indiferentes y los apáticos. Le basta con continuar confortablemente enquistada en ciertos puntos estratégicos (escuelas y universidades de prestigio, instituciones con influencia política, los medios conservadores) porque no depende realmente de los aportes de sus fieles. La Iglesia puede funcionar perfectamente en una sociedad donde el 80 o 90% de la población es atea práctica durante casi todo el tiempo, como es el caso de Argentina. El problema, otra vez, son los disidentes activos, los militantes, los que convocan publicidad, los que se quejan, los que desafían.
De todas formas, todos sabemos que no hay "ateos agresivos" suficientemente visibles en América Latina, y que no hay "una campaña ampliamente orquestada, directamente contra Dios y contra la religión". Esta autovictimización sólo funciona con los creyentes, siempre preparados para el papel de mártires, pero no tiene relación con la realidad. Si algo de eso hay, se trata de las evidencias, supongo que muy poco tranquilizadoras para los clérigos, de que el Zeitgeist está cambiando, aunque más no sea porque ahora se permite a los no creyentes criticar la religión, en general, sin temor inmediato a consecuencias legales o a represalias violentas. Generalmente. Y no en todas partes. Y ciertamente no con la misma libertad y facilidad con que se permite a los líderes religiosos proferir todo tipo de expresiones barbáricas en nombre de sus intocables creencias.