martes, 13 de enero de 2009

Alerta 66: Apostasía en femenino


Página/12 publica este domingo una nota en su suplemento las12 con el título Levántate y firma, sobre la apostasía desde el punto de vista de las mujeres. La iniciativa de apostasía colectiva que se viene gestando en Argentina (aquella que llevó a una nota en Rosario con nos los miembros de ArgAtea a nivel local) tiene un apoyo considerable de grupos feministas, coordinados a través de la Red Informativa de Mujeres Argentinas (RIMA), que están luchando por el fin de la influencia de la Iglesia Católica en las tentativas para despenalizar el aborto.

En atención a esta participación de las mujeres, se plantea realizar la apostasía colectiva el 8 de marzo, Día de la Mujer, aunque posiblemente pueda hacerse el día 24, aniversario del último golpe de estado en Argentina, que la Iglesia Católica apoyó pública y unánimemente, o el 25, Día del Niño por Nacer, pseudo-festividad creada ad hoc para sellar la alianza del hipercorrupto Carlos Menem con el Vaticano y alinear a Argentina en forma automática con las posturas más reaccionarias en materia de derechos sexuales.

Por si no se enteraron, el sitio www.apostasiacolectiva.com.ar ya está activo, reuniendo material y adhesiones, y hay también un grupo de Google donde uno puede anotarse para colaborar si lo desea.

lunes, 12 de enero de 2009

Alerta 65: Las profecías científicas del Vaticano

Las agencias de propaganda noticias católicas y la blogosfera papista se hacen eco: las afirmaciones de la encíclica Humanae Vitae de Pablo VI sobre la sexualidad y la fertilidad humana son ciertas, no porque el Papa lo haya dicho, sino porque una gran asociación médica internacional lo ha confirmado. Para que la fe no parezca (ante nosotros incrédulos) relegada por debajo de la investigación racional, el médico que difunde el documento dice que la Humanae Vitae fue una profecía científica. La inmensa mayoría de los medios lo reporta sin comentarios.

¿Sorprendidos? Bien, podría ser que Pablo VI le hubiera acertado por casualidad. En su tiempo el Papa a quien le tocó clausurar el Concilio Vaticano II congregó a una comisión para estudiar si había motivos teológico-doctrinales para condenar el uso de anticonceptivos (era 1968, la píldora estaba haciéndose popular, las mujeres comenzaban a disfrutar libremente del sexo, así que deben haber pensado: "¡Qué bueno, algo contra lo cual podemos ponernos!") y la comisión dijo... que no. Que estaba bien, que la regulación de la fertilidad era derecho de los cónyuges, y que la postura tradicional de la Iglesia (que ni siquiera incluía la posibilidad actual, hipócrita a mi modo de ver, de recurrir a "métodos naturales") debía ser revisada. A Pablo VI no le gustó este resultado y decidió ignorar la recomendación de la comisión. Una de las ventajas de ser representante de Dios es que uno no tiene que responder a nadie por sus caprichos, ¿no?

El nuevo documento, publicado por L’Osservatore Romano (que viene a ser el Pravda del Vaticano) afirma que la Humanae Vitae fue "profética" porque predijo las consecuencias que tendría permitir el uso de anticonceptivos, tanto a nivel médico como ambiental y social. Entre otras cosas dice que las píldoras anticonceptivas son abortivas; que las hormonas que contienen, al ser eliminadas en la orina, llegan a las aguas y hacen infértiles a los hombres; que el estrógeno de las píldora es cancerígeno; y que (ya que estamos) el tabaco también es abortivo. También afirma que la promoción de la anticoncepción hormonal viola la igualdad de derechos entre los sexos (!!) porque el peso del control de la natalidad recae casi todo sobre la mujer.

Recordemos, antes de proseguir, que esto no es una publicación de prensa del Vaticano o una encíclica papal ni nada emanado de la jerarquía eclesiástica. Es un documento científico. ¿Será verdad? ¿Cómo pudimos pasar tanto tiempo ignorando esto? ¿Habrá habido una gran conspiración para ocultarlo?

El misterio se aclara de pronto cuando preguntamos quién publica esto. Se trata de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC). ¿Hay medicina católica y medicina de la otra? ¿Qué significa el calificativo sectario final? Como veremos, mucho.

Lo de la infertilidad masculina (según un poco diplomático médico argentino consultado) "es una estupidez". La causa de la creciente infertilidad masculina en Occidente es, según parece, la presencia de hormonas en los fertilizantes, que llegan a los granos y verduras y a la carne de los animales que comemos, además de niveles altísimos de compuestos tóxicos en el ambiente de nuestras ciudades, y por supuesto el estrés. Para cuando las bajísimas dosis de estrógenos que incluye una píldora anticonceptiva llegan a los riñones de la mujer, han sido metabolizadas y ya no tienen efecto alguno.

Si vamos al tema de los estrógenos en general, un farmacólogo aclara que una simple botella de plástico dejada al sol en un charco de agua libera esas sustancias. También hay estrógenos en los desinfectantes y hasta en champúes.

Los estudios actuales sugieren que no hay mucha correlación entre el uso de la píldora y el cáncer de mama, y se ha observado que la píldora (en su forma habitual, que combina estrógeno y progestina) disminuye considerablemente el riesgo de contraer cáncer de endometrio y de ovario.

En cuanto a lo del efecto abortivo, el presidente de la Asociación Italiana de Anticoncepción dice que el reporte de la FIAMC es "ciencia ficción". La píldora bloquea la ovulación; por lo tanto no hay óvulo que pueda ser fertilizado y no se produce un embrión. Esto es una mentira descarada y la Iglesia la usa rutinariamente con la píldora del día después.

Que una asociación católica se preocupe porque la píldora "viola el derecho a la igualdad de los sexos" parece una broma. La Iglesia Católica considera radicalmente distinta a la mujer del hombre, y en la práctica "distinta" siempre significa "inferior" (¿cuántos países del mundo consideran que por orden divina inapelable ninguno de sus dignatarios puede ser mujer?). Por otro lado, la Iglesia está en contra de los preservativos o condones, con lo cual los hombres que quieran seguir su doctrina no tienen ni siquiera esa posibilidad de acercarse al involucramiento en el control de la natalidad en pareja. Y los "métodos naturales" que la Iglesia promociona (y que tienen tasas de fallo altísimas en la vida real) dependen enteramente de la mujer, que no sólo tiene que vigilar atentamente sus signos de fertilidad para no quedarse embarazada sin desearlo sino (suponemos) contener los avances de su marido.

Pero volvamos al documento publicado. Según su autor (un tal Pedro José María Simón Castellví), es un resumen  de un reporte de cien páginas escrito por un gineco-obstetra, Rudolf Ehmann, para la FIAMC. El reporte de Ehmann está originalmente en alemán y supuestamente tiene abundantes y reputadas referencias científicas, aunque por supuesto (esto lo saben quienes siguen la controversia evolución-creacionismo) sólo un experto puede determinar cuáles de esas referencias son relevantes y cuáles están sacadas de contexto o simplemente mal citadas, prácticas comunes a los fanáticos religiosos. Ambos hacen frecuentes llamamientos a la fe y apelaciones a la doctrina católica.

Dado el historial de mentiras y oscurantismo de la Iglesia, además de la actitud religiosa que implica poner el dogma antes que la verdad científica, creo que es natural que dudemos, ya no del reporte (que ya sabemos inexacto y sesgado) sino de su intención. El Vaticano no necesita que sus afirmaciones tengan base científica, y sabe que ésta no favorece a aquéllas. El documento no fue emitido por el Vaticano, y fue criticado al menos por un miembro de la Iglesia, el antiguo presidente de la Academia Pontificia de la Vida. ¿Habrá sido un caso de papismo superior al papal, o bien (como teoriza alguien en la blogosfera) alguien en las alturas le dio vía libre a este mamotreto a modo de globo de ensayo? Quién sabe.

Lo verdaderamente preocupante es la casi nula cobertura crítica que recibió este cúmulo de falsedades y medias verdades. Si el periodismo nos falla y la opinión pública no se hace oír, ¿qué nos queda?

viernes, 9 de enero de 2009

Alerta 64: El valor de la familia

Denuncian nueva ley contra la familia en capital argentina, alerta ACI Prensa, en referencia a una iniciativa aprobada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos que dictamina "la distribución gratuita de profilácticos en lugares de esparcimiento nocturno". A mí me parece que estará bien que a los católicos no les gusten los preservativos (es tonto; allá ellos), pero que llamar a una repartida de forros gratis "ley contra la familia" es una burrada.

Como esto ya es noticia repetida no voy a hacer más observaciones, excepto una: cuando uno se vuelve ciego de fe, dogmático hasta la insanía, como estos católicos fanáticos, se pierden de vista los objetivos y los verdaderos valores.

Yo estoy completamente a favor de lo que se suele llamar "familias bien constituidas". Uno reconoce que existen familias monoparentales, familias ensambladas, familias donde las parejas de papá o mamá cambian como el clima, y sabe que muchas familias "tradicionales" tienen problemas tanto o más que ellas, pero hay una razón por la cual la familia tradicional ha existido y sigue siendo mayoría: en general es más estable y más segura. Estar solo o criar solo a un hijo o no tener compañero estable es difícil. Por eso el casamiento es un trámite complicado y el divorcio aún más. La sociedad le da un valor a la estabilidad familiar.

¿Qué tiene que ver esto con el aliento del uso de preservativos en los jóvenes? Nada. Los jóvenes van a buscar sexo y lo van a tener, como les parezca, con quien sea y donde se les cruce, porque eso es lo que el instinto les dice. Se los puede educar en forma realista sobre el sexo, las relaciones humanas y los métodos que la ciencia ofrece. Se los puede enseñar ciertos valores en casa, por ejemplo: "si no querés que tu pareja sexual te trate como un objeto, respetála" o más concreto: "si te acostás con alguien, que sea de mutuo acuerdo, y cuidáte como corresponde". Todo esto tiene que ver con su formación para la vida en familia, a futuro, en cierta medida, pero la conexión es compleja y no se puede reducir a la cadena anticoncepción —> sexo sin amor —> destrucción de la familia y la sociedad, como pretenderían hacernos ver.

Estos católicos reducen todo a tópicos sensacionalistas y catastróficos, y de esa manera devalúan sus propias ideas. ¿Tiene algo valioso que decir la Iglesia sobre la familia? Sí, supongo, aunque no estemos de acuerdo con ella. Pero si para crear escándalo contra el sexo libre, responsable y seguro que los jóvenes deberían poder tener apelan a la supuesta "defensa de la familia", y la sacan a relucir para todo (cuando se habla de homosexuales que quisieran casarse, cuando hablan de la inseguridad y el crimen entre los menores, etc.) entonces sus valores quedan desdibujados. Uno escucha a un obispo decir que está a favor de la familia y ya sabe que lo que sigue es propaganda, es griterío clerical contra algo que no tiene nada que ver con lo que nos importa a los ciudadanos.

Para nuestra sociedad secularizada y creyente de poca convicción, lo que dice la Iglesia sobre casi todo es irrelevante. Desde el Papa para abajo ya no hablan realmente de la vida o de la familia: "vida" y "familia" son sólo lindos envoltorios verbales para sus prejuicios.

miércoles, 7 de enero de 2009

Comentarios sobre la apostasía (cont.)

Ateos rosarinos Resulta sorprendente pero retorcidamente alentador que nuestra pequeña idea de transformarnos en apóstatas de la fe católica, publicada en un diario local, tuviera repercusión. Los comentarios inmediatos fueron negativos en su mayor parte, pero a esas críticas breves, desordenadas y con mala ortografía les faltaba la coherencia en el fanatismo y la amplia difusión de la propia idiotez que sólo da una carta de lector pensada y escrita a conciencia.

Quien se identifica con el documento L.E. 6.347.664 en su carta titulada "Te juro por Dios que soy ateo", publicada en la sección relevante del diario La Capital el día 5 de enero pasado, es un hombre que afirma tener "una larga trayectoria" (más de cincuenta años) en esto de tratar con ateos, o con creyentes que simulan ser o volverse ateos; esta expresión, que me intrigó por su petulancia al principio, quedó resuelta cuando averigüé (por medios no muy difíciles de imaginar) que se trata de un miembro laico de alto perfil del movimiento local de los Salesianos de Don Bosco. Los salesianos ponen un gran énfasis en la formación de los alumnos de sus colegios y de los miembros de sus movimientos juveniles. Por otras referencias incluso sé que este señor se dedicó a la docencia. Es decir que probablemente ha visto pasar por delante de él a muchos jóvenes con dudas de fe o listos para abandonar su religión; quizá haya convencido a alguno de no hacerlo, mientras que otros se le habrán escapado (cosa nada extraña si sus argumentos fueron de la clase que se leen en la carta). De ahí su virulencia y cerrazón contra el ateísmo.

Este señor da el primer paso, lamentablemente, mostrando su falta de integridad al referirse a "un grupo de jóvenes informando que se han recibido de ateos" a través de un artículo del diario, a lo que llama una "parodia mediática". Quitando el mal elaborado sarcasmo, parece creer que de pronto montamos una rebelión juvenil contra Dios y corrimos a contarlo a una periodista amiga, cuando una simple mirada a la foto revela que algunos ya no somos tan jóvenes como para esa clase de comportamiento, y la lectura del artículo (más un mínimo de reflexión y de beneficio de la duda) revela que nuestros caminos en torno a la fe, como los de todos, fueron variados. Este buen hombre falta a la caridad, virtud tan pregonada y tan poco practicada, al asumir automáticamente lo peor de todos nosotros.

Después, sin salir del mismo párrafo, dice que "cuando analiza nuestros motivos los ve tan inconsistentes y burdos que es difícil tomarlos en serio", a pesar de que los motivos de nuestro ateísmo no están explicitados. La nota es sobre la apostasía vista como una manera de quitar apoyo a una institución religiosa, no sobre el ateísmo, y explica con toda claridad: "Sólo queremos que se respete nuestro derecho a no sostener un culto que no profesamos". Por qué este señor quiere ignorar este sencillo propósito, lo ignoro.

Sigue la carta con la burrada mayor, una que con cierta frecuencia encontramos: "el ateo, en realidad, no existe como tal", dice este hombre, ya que "el ateísmo es tan sólo un deseo ferviente de negar y/o rechazar y/o desconocer la existencia de un ser superior", es decir, mentimos cuando decimos que no creemos en Dios, porque en realidad sabemos que existe y queremos vivir como si no, para que nuestras acciones queden "exentas de potenciales juicios posteriores". En primer lugar, por supuesto, es de una arrogancia mayúscula presumir que uno sabe qué piensa y siente otra persona, y negar que piense o sienta lo que afirma en voz alta. En el diván del psicoanalista o de boca de un amigo íntimo, quizá, uno puede tolerar esta clase de cosa, pero no de un desconocido con aires de superioridad.

Hago el experimento. Supongamos la siguiente proposición: "Los cristianos no existen como tales. El cristianismo es tan sólo un deseo ferviente de negarse a asumir que no existe vida más allá de la muerte, para sofocar el miedo a la disolución final." Desagradable forma de decirlo, ¿no? Yo no lo creo así; yo creo que los cristianos en general realmente creen lo que dicen creer, y sería bueno que los creyentes se dieran cuenta de que los ateos realmente no creemos en el dios en que ellos creen. No se gana nada suponiendo cosas erradas del otro.

Después viene la frase magistral, tan teatral como poco sofisticada: "En otras palabras, como no creo en Dios puedo hacer cualquier cosa." Ésta es una favorita de los creyentes, desde Dostoievski. Es tan redonda que para algunos ateos novatos parecerá cierta y existencialmente preocupante, aunque es increíblemente tonta. Si uno no cree en Dios puede hacer cualquier cosa, claro está, aunque hay muchas cosas que uno no va a querer hacer nunca, porque acarrearían sufrimiento o muerte a uno mismo o a quienes uno ama, y eso es así con dios o sin él. Y aun si uno cree en Dios (y a veces precisamente porque uno cree) uno puede hacer cosas espantosas, espeluznantes, cosas que ninguna moral razonable aprobaría. Cosas como quemar gente viva, o comandar una marcha a lo largo de toda Europa matando judíos a su paso, o apoyar dictadores de la peor calaña, o preferir que millones se contagien de SIDA antes que enseñarles a protegerse con preservativos.

Sigue la carta (y es jugosa, créanme). Dice el señor que ha visto muchos ateos "que dejaron de serlo cuando le[s] aparece un grave problema o una desgracia… o en el ocaso de su vida". Imagino (y observo por los comentarios) que muchos creyentes aprueban con una sonrisa sardónica esta expresión cabal de la bajeza humana. Si una persona deja de ser atea en esas circunstancias, ¿no era atea antes? Y si no ¿en qué ha cambiado? Este supuesto triunfo de la fe, ¿no es una demostración de que creer es un signo de debilidad, no implica que los creyentes son cobardes, que sólo creen por temor, que sólo buscan a Dios cuando les conviene? Claro que puede tener razón... Yo mismo no sé si, llegado un momento crítico de desesperación e inestabilidad emocional, no regresaré a la fe en la que fui (sin mi consentimiento) indoctrinado en la infancia. Quizá lo que no pudieron los sermones lo haga el miedo o la senilidad. ¿Tiene algo que ver esto con la verdad o falsedad de mi fe o la falta de ella? ¿Prueba algo, aparte de mi fragilidad humana?

La carta termina con un supuesto ejemplo de conversión de un ateo temeroso. No sabremos jamás la verdad con seguridad, pero se considera casi seguro que Voltaire (que no fue ateo ni "padre del ateísmo" sino apenas deísta y notorio anticatólico) no pidió un sacerdote en su lecho de muerte, ni profesó arrepentimiento ni se convirtió. Los creyentes sin integridad podrán seguir transmitiendo su versión impunemente, pero aquellos que tengan al menos un poco de educación saben que es falso, como tantas otras cosas que proclaman.

Parece terrible que con más de cinco décadas de ver pasar ateos y creyentes por delante, este buen hombre que escribe al diario no haya pensado en lo que decía, y en cuán injusto e ignorante lo muestra esta carta a quienes no lo conocemos en persona ni tenemos oportunidad de charlar con él para explicarnos (si es que quiere oírnos). Ojalá alguien le señale esta modesta comunicación y lo haga pensar.


PD: Acabo de enviar una carta de lectores a La Capital, siguiendo el ejemplo de DrGEN que mandó la suya. Fue difícil decir lo que quería decir en menos de 200 palabras pero lo logré...

domingo, 4 de enero de 2009

Alerta 63: Católicos contra la diversidad sexual

La Corporación de Abogados Católicos solicita al Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que vete la ley que crea el "Plan de Derechos y Diversidad Sexual", aprobada en diciembre pasado.

Oficialmente, la razón es que esta ley intenta "barrer con el orden natural, sustento de una sociedad sana y armónica, alterando con ello el estilo tradicional de la población argentina". Por supuesto, la población argentina puede elegir su estilo de vida sin ayuda de estos fanáticos; como de costumbre, la verdadera razón es la mera homofobia y el odio a la sexualidad "diferente" de los católicos.

Esta Corporación de Abogados Católicos (la llamaremos CACa para abreviar) es la misma que hace unos meses protestaba contra las pensiones por viudez para las parejas de homosexuales, y que solicitó anteriormente a Mauricio Macri que vetara la institución del Día de la Lucha contra la Discriminación por Orientación Sexual. También fue un abogado católico (aunque no miembro de la CACa, que sepamos) quien se pidió que se retirara el cuadro de Superman besando a Cristo de un museo en Rosario. ¿Será que la homosexualidad es una obsesión para los abogados católicos?

Volviendo a lo nuestro... El argumento del "orden natural" ya me tiene, con perdón, las bolas llenas. Los integristas se la pasan repitiendo esas palabritas que no significan nada, y pretenden que aceptemos que hay una ley inalterable que (oh casualidad) coincide exactamente con lo que el Papa de turno dice, y que todos debemos obedecer. Alguien dijo alguna vez que es fácil darse cuenta de que Dios es una invención propia cuando resulta que Él odia a las mismas personas que uno.

En cuanto a la tradición, ¿qué se puede decir? La tradición en la que fue educado Jesús imponía que hombres mayores se casaran con niñas apenas salidas de la pubertad, prácticamente compradas a sus padres, a las que tratarían como recipientes de su apetito sexual y como sirvientas sin paga por toda su vida, y que podrían ser repudiadas por cualquier motivo, golpeadas a placer, o apedreadas ante la mera sospecha de adulterio. Esto no mejoró sustancialmente durante siglos. Hasta no hace mucho la mayor parte de la sociedad occidental "tradicionalmente" trataba como inferiores o débiles mentales a las mujeres, consideraba poco más que animales a otras razas, y castigaba como crímenes la homosexualidad y la blasfemia.

La tradición en la que se formó la sociedad argentina nos dio un catolicismo cerrado y oscurantista, el genocidio de los nativos de la Patagonia, golpes militares en nombre de Dios y Patria, antisemitismo y racismo endémicos, una sociedad clasista y estratificada llena de odios y envidias, y todo lo demás que sabemos. Si algo se puede decir en forma general de esa amada "tradición" a la que apelan los abogados católicos, es que es un destilado de lo peor de nuestro pasado... y la mejor prueba de esto son ellos mismos.

viernes, 2 de enero de 2009

Dios como problema, por José Saramago

Como éstos son slow news days, quiero dejarles algo para leer, que he estado guardando en mis enlaces por un cierto tiempo. Se trata de un texto titulado Dios como problema, del escritor portugués José Saramago. Para quienes no lo conozcan, se trata de uno de los pocos intelectuales ateos iberoamericanos que es conocido mundialmente por este hecho, además, por supuesto, de su inmenso talento literario. En 1991 publicó El Evangelio según Jesucristo y en 1998 ganó el Premio Nobel de Literatura.

El texto que sigue apareció en el diario El País el 1º de agosto de 2005, poco menos de un mes después de los atentados terroristas suicidas de Londres.
No tengo ninguna duda de que este artículo, empezando por el título, obrará el prodigio de poner de acuerdo, al menos por una vez, a los dos irreductibles hermanos enemigos que se llaman Islamismo y Cristianismo, sobre todo en la vertiente universal (es decir, católica) a la que el primero aspira y en la que el segundo, ilusoriamente, todavía sigue imaginándose. En la más benévola de las reacciones posibles, clamarán los biempensantes que se trata de una provocación inadmisible, de una indisculpable ofensa al sentimiento religioso de los creyentes de ambos partidos, y, en la reacción peor (suponiendo que no haya peor), me acusarán de impiedad, de sacrilegio, de blasfemia, de profanación, de desacato, de tantos cuantos delitos más, de calibre idéntico, sean capaces de descubrir, y, por tanto, quién sabe, merecedor de una punición que me sirviera de escarmiento para el resto de mi vida…
Seguir leyendo: Dios como problema, en El País. Comentarios, aquí mismo.