
Como si esto no fuera terrible, los habituales legisladores autoproclamados sobre la vida y la muerte de los demás ya han comenzado a dar vueltas en círculo sobre la patética figura de Rom Houben. La agencia (des)informativa Zenit habla del “falso coma” de Houben elevándolo de excepción a regla, y el órgano de lobby de la derecha ultracatólica española HazteOír lo llama “paradigma de los errores médicos que sustentan las propuestas de eutanasia”. Según el Dr. Laureys, afirman, el 40% de los diagnósticos de estado vegetativo persistente podrían ser pacientes que están simplemente imposibilitados de comunicarse, plenamente conscientes, “encerrados” en sus cuerpos; de esto resulta que quienes favorecen la eutanasia, si se les diera rienda suelta, matarían sin piedad a muchísimas personas que están en realidad conscientes o que podrían estar recuperando la consciencia ahora mismo, mal que les pese a esos negligentes doctores pro-muerte —personas que incluso (¡vean a Houben!) podrían aprender a comunicarse con tanta soltura como cualquiera.
Sin temor ni decencia, ACI afirma directamente que “si Houben está con vida… es gracias a sus padres que se resistieron a aceptar que su hijo estaba en estado comatoso o vegetativo”, como si los padres de este pobre hombre hubieran montado guardia para evitar que una horda de partidarios de la eutanasia desconectara el soporte vital de su hijo. Los comentarios al artículo no son menos deprimentes por lo típicos: casi todos se refieren a la inmensa fe de los padres de Houben (una testarudez entendible pero insensata y desesperada), a la misericordia de Dios (¿misericordia es permitir que un hombre esté “encerrado” en su cuerpo 23 años?) y al poder último de Dios para decidir sobre el fin de la vida, contra las pretensiones humanas (aunque desde luego, la decisión de Dios sobre el tema sólo puede ser conocida a través de ciertos humanos privilegiados).
Ya dijimos que Houben no está comunicando nada realmente. Pero ¿percibe lo que ocurre? Aparte de unos cuantos análisis escépticos sobre el tema de la “comunicación facilitada”, encontramos en NeuroLogica, blog escrito por el neurólogo Dr. Steven Novella, serias dudas sobre si Houben está de hecho consciente. Ante todo, Novella aclara que las credenciales y la reputación del Dr. Laureys son intachables. Pero su afirmación de que cuatro de cada diez diagnósticos de EVP están errados se basa en un estudio del cual él es co-autor (y al cual este caso le dio mucha publicidad), y el estudio no dice que todos esos pacientes están plenamente conscientes y “encerrados”, sino que, de los pacientes diagnosticados por consenso clínico como en EVP, el 41% están, según otra escala de evaluación (que se supone mejor) en estado de mínima consciencia (EMC), y un 89% de los que tienen “diagnóstico incierto” también están en EMC. Un paciente en EMC tiene respuestas conscientes erráticas e inconsistentes, y se desconoce si puede sentir emoción alguna; tiene un pronóstico de recuperación mejor que quien está en EVP, pero la probabilidad de recuperación decrece rápidamente con el tiempo.
Más aún, la forma en que Laureys descubrió que Houben tenía el cerebro casi intacto fue, aparentemente, utilizando resonancia magnética funcional (fMRI). Este método mostró que la corteza cerebral, responsable de las funciones mentales superiores, estaba consumiendo glucosa a ritmo normal. Pero de esa constatación químico-física a asegurar que Houben está consciente hay mucho trecho; la única forma de saber esto último es por observación clínica directa y sin el sesgo que representa la opinión de la familia del paciente, deseosa de ver progresos. Fue la madre de Houben quien dijo haber observado signos de respuesta consciente y deliberada de su hijo; pero como bien señala Orac, la familia de Terri Schiavo también estaba convencida de esto (y en el caso de Schiavo no cabe duda que eso era totalmente imposible), y también, tristemente, encontró gente malintencionada que, para sus propios fines ideológicos, les ayudó a seguir creyendo que Terri no estaba más allá de toda ayuda.
Si la fMRI mostró la corteza cerebral de Houben en funcionamiento, los médicos deberán ser más cuidadosos en su diagnóstico. Deberán instituirse protocolos más estrictos para que los pacientes sean reevaluados con la mejor tecnología disponible a intervalos regulares. Los médicos deben estar dispuestos a reconocer que se equivocaron. Pero nunca deben dejarse influir por lobbies ideológicos (ni los pro- ni los anti-eutanasia) ni por los sentimientos de la familia del paciente.